19 de December de 2007 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino


El Observatorio de la Apertura Económica y Comercial, programa que ejecuta FIDEG con el apoyo de Real Embajada de Finlandia, está monitoreando de cerca el impacto que tiene la apertura comercial en el desempeño de cinco grupos de pequeños empresarios/as y productores/as rurales de distintos puntos geográficos del país.

El monitoreo se realiza a través de una serie de visitas de campo, en distintos meses del año. En esta edición se presenta el caso de la Cooperativa “La Malinche”, conformada por catorce artesanas que se dedican a la elaboración de artesanías de cuero y tejido, totalmente artesanal.
A 166 kilómetros de la capital, en la comunidad El Zapote, del municipio de San Dionisio, Matagalpa, se ubica el taller de artesanía “La Malinche”, fundado en 1994. Estas mujeres emprendedoras trabajan en la elaboración de tejido artesanal y, recientemente, en la elaboración de artesanías de cuero, basándose en una antigua tradición.

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Nacieron trece años atrás, con apoyo de cooperantes franceses y sus integrantes ha recibido una serie de capacitaciones por parte de extranjeros y nacionales, con el propósito de mejorar la técnica artesanal en ambas líneas, según nos relató Doña Valentina Maldonado, quien a sus 50 años de edad es la actual líder del grupo.

La media de edad de las mujeres de “La Malinche” es de 35 años y la mayoría de ellas sólo tienen una educación muy básica, pero entre las más jóvenes está Alba Luz López, quien habiendo escalado más años de estudio, lleva una contabilidad simple del taller.

Del taller de “La Malinche” dependen un poco más de 100 personas y la otra fuente de ingresos es la agricultura tradicional. Sin embargo, una buena administración del taller --de la mano con la calidad de las artesanías-- contribuiría a reducir y/o sacar de la pobreza a las familias de “La Malinche”.

Como organización, “La Malinche” encajaría en lo que normalmente se le ha denominado una pequeña empresa, integrándose de esta manera, según las estadísticas de FIDEG al 2006, en el 16% de las empresas del país que emplean a más de 11 trabajadores.

En este sentido el taller presenta características tradicionales inherentes al sector artesanías: una inversión de capital muy baja y la tecnología que emplean es básica, presentan un volumen pequeño de producción y dificultades de acceso al crédito, así como a los beneficios de las políticas gubernamentales de fomento.

No obstante, en cuanto a inversión se refiere, para la segunda de tres visitas de campo realizadas por el equipo de FIDEG, “La Malinche” había realizado una importante inversión al trasladarse de instalaciones. El nuevo taller presenta mucho más espacio y mejores condiciones de trabajo y su localización es un poco más accesible, pues se encuentra más cerca de San Dionisio.

A pesar de sus dificultades, se logró constatar que las artesanías de “La Malinche” son de calidad y presentan muchas posibilidades en el mercado tanto nacional como extranjero. La línea de productos de “La Malinche” es variada y de tipo utilitaria, característica de los sectores artesanales. Desde hermosos maletines ejecutivos de cuero, mochilas, cinturones, carteras, cosmetiqueras, hasta billeteras y monederos del mismo material.

Asimismo, el conocimiento de la técnica de tejidos artesanales en telar horizontal (con fibras de origen vegetal como el algodón), les permite elaborar una amplia gama productos como bolsos, mochilas tejidas, accesorios femeninos de vestir, etc, combinando incluso con materiales de cuero para crear productos de gran originalidad y calidad.

Los productos de “La Malinche” se exhiben en el Taller, así como en algunas tiendas de artesanías de la ciudad de Matagalpa. Por otro lado, “La Malinche” participa en ferias nacionales como la Feria del Maíz que anualmente se realiza en Matagalpa, y ocasionalmente en MICROFER. Por ello, el mercado local y nacional es su principal consumidor, siendo sus productos adquiridos por la clase media/alta nicaragüense o por turistas extranjeros, que pueden fácilmente pagar por su precio. Lo anterior no les garantiza estabilidad en las ventas, puesto que presentan oscilaciones importantes durante el año.

Además las artesanas presentan una serie de fortalezas como una habilidad distintiva y de especialización en la elaboración de las artesanías; es un grupo organizado, legalmente constituido y afiliado a una organización gremial (FEMUPROCAN-Matagalpa), poseen una diversificación en la producción, tienen registros contables y han tenido acceso a financiamiento en el pasado con resultados positivos.

Cuellos de botella


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Valentina Maldonado explicó que una problemática significativa que enfrentan en la actualidad las artesanas de “La Malinche”, es la “falta de abastecimiento de cuero de calidad”, fundamentalmente por la escasez vinculada al auge exportador de cuero procesado, en respuesta al aumento de precios a nivel internacional y al crecimiento sostenido del consumo y la producción mundial de calzado. Otra razón no menos importante que explica la escasez se debe a un aumento de las exportaciones de ganado en pie.

Como alternativa, las artesanas se han visto obligadas a comprar cuero de menor calidad, observándose una desmejora en la presentación de los productos y en las ventas, lo que estaría restando competitividad a sus productos y disminuyendo sus posibilidades de exportación.

Para hacer frente al problema, “La Malinche” ha tenido que ampliar sus líneas de productos en tejido (de menores beneficios económicos) para amortiguar el impacto de la escasez de cuero de calidad, dado que sus otras fuentes de ingresos --la agricultura-- también presenta períodos de inestabilidad.

En un contexto amplio de afectación, se observa que mientras las exportaciones nicaragüenses de artesanías de todo tipo muestran un buen desempeño al crecer un 11.7 por ciento durante los primeros 9 meses de año respecto al mismo periodo anterior, las exportaciones de cuero crecieron en un extraordinario 62.6 por ciento, lo que sin duda revelaría que la prioridad de los productores de la industria del curtido es el mercado externo, generándose un desincentivo a la industria del calzado y manufactura a nivel nacional. Esto está provocando una ruptura en la cadena de valor del cuero y, por tanto, menores posibilidades de crear una industria completa y generadora de valor a media que avanza en sus diferentes etapas.

La escasez de cuero obligó al gobierno, tras la solicitud de los sectores afectados, a emitir a través del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, MIFIC, un Acuerdo Ministerial (No. 030-2007) en julio de este año, restringiendo temporalmente (por un año) las exportaciones de pieles en bruto y de cuero terminado, por considerarse que estaba afectando a la pequeña y mediana industria ligada a la tenería, de calzado y similares del país.
Otra problemática que se pudo extraer de las conversaciones con la líder de “La Malinche” y del grupo durante la capacitación del Observatorio, es la falta de poder de negociación que tienen las artesanas con sus proveedores de cuero. Esto mismo se debe a su condición de cliente pequeño. En sus comentarios nos ejemplificaban que sus proveedores provenientes de León (Tiendas La Batán) y de Matagalpa no les tomaban en cuenta a la hora de comercializar el cuero.

Ambas situaciones se manifiestan como obstáculos en las primeras etapas de la cadena de valor de las artesanías de cuero de “La Malinche”. De manera general podemos señalar que se identificaron que existen dos obstáculos importantes que no permiten un mejor desempeño de la actividad productiva de las artesanas. Uno de ellos es la ausencia de redes o alianzas para la compra de materias primas, teniendo que recurrir a proveedores temporales y depender mucho de las fluctuaciones de precios del mercado.

De manera similar, otro de los problemas presentados está relacionado al acceso a mercados “en consignación”, los cual por lo general están representados por distribuidores o intermediarios de pequeños pedidos, lo que se traduce en un bajo nivel de ventas. Una desventaja de esta forma de comercialización es que entregan sus productos al crédito (o en consignación) con tiempos de 2 semanas hasta 1 mes en los diferentes puestos de venta, ubicados principalmente en la ciudad de Matagalpa, lo que descapitaliza a las artesanas.

A pesar que han hecho esfuerzos por establecer otras formas de comercialización, como la participación en ferias de Managua y Matagalpa, éstas no han sido suficientes.

Una de las limitantes en este sentido, es la ausencia de una estrategia de comercialización que tome en cuenta las bondades, características, valor agregado del producto, de manera tal que se definan medios apropiados para la promoción, mercadeo y contactos de mercado. De hecho, es de conocimiento de las artesanas que una tienda intermediaria de Matagalpa ha logrado exportar artesanías de “La Malinche” quedando excluidas de tales beneficios.

Por otro lado, durante nuestra intervención no observamos la existencia de materiales de apoyo a su proceso de comercialización, por ejemplo publicidad sencilla (catálogos actualizados, brouchures, tarjetas etc.), sino que la promoción comercial es a través de contactos. Lo anterior se debe a que no poseen una marca registrada y de imagen para aplicar algún tipo de publicidad.

La falta de un canal de mercado ocasiona que su capacidad de producción sea relativamente menor y dependa de temporadas altas de turistas en la zona o bien, de estaciones de promoción a través de otras organizaciones.

Es importante mencionar que a pesar de estas limitantes en acceso a mercados, se observa una visión empresarial por parte de sus socias. Asimismo, capacidades empresariales y productivas que tienen gran potencial, siempre y cuando contaran con un canal apropiado de comercialización.

Según el Inpyme (2007) , el sector artesanal en su conjunto se considera una actividad captadora de divisas, que si se lograra desarrollar con mejores estándares, acompañado de una acertada estrategia de comercialización, resultaría una actividad económica sumamente atractiva.

Abriendo oportunidades


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Sin embargo, tal y como sucede con “La Malinche”, muchos artesanos presentan potencialidades para exportar, lo que muchas veces depende no sólo de estar preparados productiva y organizacionalmente, sino más bien, del acceso a los mercados metas que significa por supuesto la identificación, contacto y conocimiento de los mismos, así como cumplir con los requisitos para su ingreso.

En este contexto, iniciativas como la comercializadora El Güegüense, un proyecto social de la UCA en apoyo a la búsqueda de nuevos mercados para pequeños artesanos del país, son claves como alternativas de comercialización viables. En la actualidad, dicha comercializadora atiende a 132 artesanos de todo el país (principalmente de San Juan de Oriente) y el 64 de sus afiliados exportan.

Aunque la iniciativa de la comercializadora es un ejemplo a seguir, la demanda es grande y no es suficiente para el amplio número de empresas PYME nicaragüenses, que no han logrado siquiera cruzar el umbral del mercado nacional, desaprovechando de esa forma los mercados externos que se abren con los Tratados de Libre Comercio, TLC.

Más bien lo que se observa en Nicaragua para una amplia mayoría de artesanos, incluyendo “La Malinche”, es que son grupos muy sensibles, pues según las estadísticas del 2006 de FIDEG, el 31.4% y el 48.2% de los micro, pequeños y medianos empresarios son pobres y pobres extremos, respectivamente. Esta situación coloca al sector en desventaja inmediata frente a la competencia nacional e internacional y no permite aprovechar los beneficios del libre comercio.


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