11 de enero de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino


Cuando el Banco Central de Nicaragua (BCN), publicó en noviembre los resultados de la inflación acumulada a octubre del 2007, los nicaragüenses ya estaban experimentando de lleno el mes más inflacionario del año: se había cruzado la línea indeseable de los dos dígitos. Pero lo peor estaba por venir.

Al mes siguiente, el BCN sorprendió a la opinión pública cuando hizo públicas sus últimas proyecciones de inflación, anunciando la posibilidad de que la economía cerrara el año con una inflación mayor al 16%.

¿Qué llevó al BCN publicar tales proyecciones?, ¿qué puede hacer el BCN para combatir la inflación?, ¿qué nos espera en el 2008?. Sobre estos temas y otros nos habla el Presidente del BCN, Dr. Antenor Rosales, en esta entrevista exclusiva a El Observador Económico.

Doctor Rosales, ¿qué motivó al BCN presentar las últimas proyecciones de inflación?, ¿No cree que esto dio paso a la creación de mayores expectativas inflacionarias?
A partir que obtuvimos la cifra de octubre, donde claramente se observaba que la inflación alcanzaba un 10,7 por ciento en lo que iba del año, nuestro trabajo fue mostrarle a Nicaragua y al gobierno el comportamiento de la inflación, cuando hemos tenido un fenómeno climatológico como el Mitch en 1998. Lo que dijimos es que, una vez que se produce un fenómeno de este tipo, hay posteriormente, dos ó tres meses, un incremento sustantivo en la inflación.

Ahora, en el año 1998 cerramos octubre con una inflación de 10,93% y cerramos noviembre con una inflación de 17,2% y diciembre con una de 18,46%. Esa inflación se desarrolló en un contexto en el que la tendencia del precio del barril de petróleo era a la baja. ¿Cuál es la situación en el 2007? Después del huracán Félix, cuando cerras con una inflación de octubre parecida a la de 1998 (de 10,7%), pero cuando además se tiene un precio del petróleo 500% arriba del valor de ese periodo, era obligatorio advertir al gobierno y también a los agentes económicos, cómo isería el comportamiento inflacionario en los dos meses siguientes: noviembre y diciembre.

Para eso hicimos un ejercicio de simulación, para orientarlos sobre cuál iba a ser el comportamiento inflacionario. Además, cuando presentamos estos resultados ya teníamos la cifra de la primera semana de noviembre de la inflación y eso nos llevó inmediatamente a advertir para poder anclar las expectativas inflacionarias; y efectivamente, cerramos noviembre con 15,47% de inflación en Nicaragua.

Otro factor que ha influido en este comportamiento es el efecto de los precios de los bienes primarios; y por ejemplo sabemos que en el caso del frijol, se ha exportado en términos de porcentaje mayor cantidad que en 1998 en la producción de la cosecha de postrera. Además también modelamos el comportamiento estacional para el mes de octubre- noviembre de la producción de frijoles que presenta picos de precios debido a que no había salido toda la cosecha. Esto era previsible.

Al mes de noviembre, la inflación de alimentos y bebidas representó el 61,4% del total de la inflación del mes. Sus repercusiones se han venido reflejando en la canasta básica, por tanto tuvimos entre septiembre-octubre un incremento de 4,8% en el rubro de alimentos y bebidas que golpeaba con 3,4% del total.

En ese sentido, nuestro papel es frenar las expectativas inflacionarias y cumplir con la función del banco de garantizar la estabilidad de la moneda y de los precios, de tal manera que el BCN se siente muy satisfecho de haber alertado con tiempo cual sería el comportamiento inflacionario de Nicaragua.

¿Traerá esta inflación imprevista algún impacto en el crecimiento económico?. Se lo pregunto porque el BCN ya había ajustado a la baja su proyección de crecimiento en agosto antes de los eventos climatológicos.
No lo creemos. Tenemos un repunte inesperado en la producción pecuaria y la industria manufacturera y esto ha logrado disminuir el impacto de los fenómenos climatológicos en los resultados de crecimiento. Vamos a cumplir con nuestra proyección de agosto de 3,7% – 3,9%, salvo que ocurra otro fenómeno no previsto. Pero creemos que en ese rango vamos a crecer.

¿Qué medidas tiene a su disposición el BCN para combatir la inflación en este tipo de escenarios?
Tenemos tres instrumentos importantes: las Operaciones de Mercado Abierto (OMAS), el Encaje Legal, y el Régimen Cambiario. El BCN se va a ocupar en 2008, fundamentalmente, de las operaciones de mercado abierto.

Hace unas semanas enviamos una señal al mercado de que la inflación es nuestra preocupación. Hemos revertido la tendencia de reducir la tasa de interés y aceptamos una oferta de más del 7% anual con una colocación de 90 días, de tal manera que todos estén claros que si tenemos que reducir la liquidez en el mercado, lo vamos hacer.

Al respecto,¿tuvo algún efecto la política de reducción de encaje anunciada en octubre de este año?
El comportamiento, luego que tomamos la decisión de reducir el encaje legal (de 19,25% a 16,25%) a mediados de año, no tuvo impacto en aumentar la liquidez; pues los bancos tienen sobre depósitos en el BCN (encaje superior al requerido), de tal manera que la inflación no puede ser explicada por un exceso de la liquidez. Todos reconocen que la inflación 2007 es un shock de oferta: el alto precio del petróleo, el aumento de los productos alimenticios, los fenómenos climatológicos.

El Poder Ejecutivo jecutivo ha anunciado que su principal compromiso es reducir la inflación a un dígito en 2008. ¿Cuál es su opinión y cómo puede el gobierno lograr esa meta?
Es un compromiso con el programa económico y financiero (PEF) del gobierno que adquirimos con el FMI. Establecimos que anualmente íbamos a trabajar con una inflación de un dígito. Por parte del gobierno hubo este año políticas de disminución de aranceles, por ejemplo; pero con la salvedad que vamos a respetar las decisiones privadas de producción y comercialización.

También se seguirá haciendo uso de otros mecanismos como la función de ENABAS, mejorar la distribución, garantizar que los precios de productos vitales como el frijol no se disparen; sin embargo, hay que estar claros que vamos a estar sujetos a un elemento que no podemos controlar: los precios del petróleo.

¿Podemos esperar ajustes en las proyecciones de crecimiento futuro: inflación, crecimiento y empleo principalmente?
Vamos a seguir trabajando con todas la medidas del BCN para acercarnos a las proyecciones del PEF; ya sea colocando títulos, o cualquier otra medida que sea imprescindibles para controlar los precios.

Pero algo que si es fundamental es que los agentes económicos deben de ser capaces de fijarse expectativas inflacionarias reales. Si como empresarios o consumidores intentamos trasladar las expectativas a los precios, superiores a las que la economía nicaragüense brinda, estamos mal, lo cual repercute en el clima de estabilidad.

En el caso del empleo, en el PEF estábamos en la búsqueda de 50,000 nuevos empleos y estamos cerca de ellos. Es una prioridad la creación de empleos, que sólo lo lograremos con un buen clima de inversión e incentivando la producción. Solamente así se puede disminuir la pobreza.

Pasando a otro aspecto, ¿qué implicancias tiene la recompra de la deuda externa comercial de Nicaragua, anunciada a inicios de diciembre?
Debe provocar satisfacción a todos los nicaragüenses. Es un esfuerzo de la comunidad internacional y del gobierno anterior y de este nuevo gobierno. Las implicancias son:
1. El logro real fue borrar de nuestro registro una deuda que en libro ascendía el principal a 200 millones de dólares y sumado a los intereses corrientes y moratorios llegaba a 1,396 millones de dólares.
2. El reconocimiento de la comunidad internacional que había que ayudarle a Nicaragua. El haber logrado el acuerdo de donación por 61 millones de dólares, que fueron aportados por el Banco Mundial, Suecia, Holanda, Finlandia, Noriega, Reino Unido, federación Rusia.
3. El hecho que 1/3 de esta deuda ya tenía sentencia favorable a los acreedores de los títulos contra Nicaragua y que habían aceptado someterse a este esquema de negociación en el que prácticamente cumplimos con el mandato de la HIPC, que decía que la deuda debía condonarse alrededor del 95%.
4. Nos ubica en una mejor posición desde el punto de vista del total de nuestra deuda con los indicadores de riesgo como PIB, exportaciones u otro que nos conduce a tener un mejor índice de sostenibilidad de la deuda externa.

¿Esta renegociación de la deuda externa da paso a negociaciones con nuestra deuda interna?
Los recursos que implican la deuda interna es un problema, por cuanto disminuye la capacidad de cualquier gobierno para invertir en la lucha contra pobreza, porque los recursos están destinados a satisfacer a los acreedores. Esta operación de recompra posibilita realizar operaciones como la emisión y colocación de títulos de deuda soberana y de esta manera poder realizar los pagos de la deuda sin que se provoque un shock para el país.

Para empezar lo que debemos hacer es separar el origen de la deuda: de los CENIS (bonos bancarios) y los BPI. De la primera hay una decisión política y una voluntad de acreedores para llegar a un acuerdo, para que el gobierno pueda contar con recursos en estos próximos 2 años y dedicarlos a sus prioridades de pobreza; garantizando que paguemos, que los acreedores estén seguros de sus pagos y que mejoremos el record que tiene el país en el pago de sus obligaciones. Yo veo un ambiente positivo. Estoy seguro que vamos avanzar en ese campo y muy sustantivamente.

Recientemente el FMI publicó un estudio de Centroamérica (occasional paper 257) en el que se ponía en perspectiva la independencia de los bancos centrales de la región. En él se insta a una mayor independencia, ¿cómo avanza la independencia del BCN?
En el PEF nos hemos comprometido a que vamos a desarrollar como gobierno una política de fortalecimiento del BCN. Se está realizando un estudio que evalúe el marco legal existente y financiero que esperamos presentarlo antes de junio del 2008.

Finalmente, ¿tendremos que esperar más tiempo para modernizar nuestro régimen cambiario actual?
Lo que hemos dicho que en estos dos ó tres años (a partir de la firma del PEF), no hay condiciones en estos momentos para que pasemos a un régimen cambiario distinto. Nos hemos comprometido (ante el FMI) a mantener el sistema de deslizamiento del tipo de cambio (al 5% anual) durante el periodo del programa. Durante este tiempo haremos los estudios necesarios para evaluar la conveniencia de adoptar en el futuro un régimen alternativo para la economía nicaragüense, ya sea de bandas o dejarlo fluctuar libremente.


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