12 de enero de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoIvonne Acevedo

Desde que Nicaragua inició el proceso de apertura comercial en los 90, los gobiernos han apostado al establecimiento de las zonas francas como principal motor de crecimiento, brindando vastos beneficios fiscales y promoviendo la baja calificación de la mano de obra como un elemento de competitividad en términos de bajos salarios para atraer inversiones, siendo hasta el día de hoy una de las estrategias para contrarrestar el desempleo y la pobreza.

En la Edición No. 119 del 2002 de El Observador Económico se publicó un reportaje titulado “Zonas Francas Industriales: ¿Héroes o Villanos?”, en el que se abordaba el desempeño de estas empresas en el país desde que reiniciaron operaciones en el año 1992, balanceado los costos/beneficios generados al país. Cinco años después, con un nuevo Tratado de Libre Comercio y con reformas en el marco jurídico, se realiza una revisión del comportamiento de las zonas francas en Nicaragua.

Maquilas en aumento



Para el Ing. Carlos Zúniga, Director Técnico de la Comisión Nacional de Zonas Francas (CNZF), en los últimos años ha habido un crecimiento acelerado, en promedio del 25% anual. Este crecimiento se ha experimentado en el número de empresas, valor agregado y los empleos directos generados, lo que ha ocasionado que se mejoren las cadenas de suministros y se diversifique la capacidad productiva del país.

De acuerdo con los datos históricos de la CNZF, los parques industriales han aumentado a 27 –la mayoría de ellos de capital privado-- y albergan a 112 empresas activas. De igual manera, el número de empleos directos pasaron de 37 mil en el 2001 a 84 mil a Junio del 2007 y los indirectos de 111 mil a 252 mil en ese mismo período.

El 64% de estas empresas se ubican en Managua, seguido de Estelí, Masaya y Granada con 9%, 6% y 5% respectivamente. El 60% de las empresas de zonas francas se dedican a la producción de vestimenta, mientras que un 15% lo hace en actividades agroindustriales y otro 12% en la producción de servicios y accesorios.
Foto

Según el Ing. Zúniga, Nicaragua ofrece condiciones similares que el resto de los países centroamericanos para la entrada de estas empresas, sin embargo, posee algunos factores que la hacen más atractiva para la inversión extranjera. Entre éstos sobresale el marco jurídico, reformado en el año 2005. Esta reforma consistió en extender el régimen a otros sectores en los que se ha empezado a incursionar, como la agroindustria, servicios y cadena de suministros.

Asimismo, Nicaragua tiene una posición estratégica y es considerado en el país con mayor seguridad ciudadana, sumado a que posee el costo de mano de obra más competitivo de Centroamérica.

Sin embargo, Nicaragua presenta algunos elementos que tiene relación directa con las inversiones, no sólo en empresas de zonas francas, sino en todo tipo de actividades que le restan competitividad, como el clima de negocios, la deficiente infraestructura económica (carreteras, puertos, telecomunicaciones, etc.) y altos costos energéticos.

DR-CAFTA: abriendo puertas a las empresas maquiladoras



La industria de maquila que opera en Nicaragua desde 1992, bajo el régimen especial de la Zona Franca con tratamiento preferencial TPL (Trade Preferencial Level), se ha convertido en una de las actividades más dinámicas de la economía.

Dentro del DR-CAFTA en el régimen de Zonas Francas, los textiles gozan de libre comercio inmediato y por un periodo de 10 años para las prendas de vestir y textiles, sin el pago de aranceles a la importación que cumplan con la regla de origen negociada en el Tratado a través de un mecanismo que le permitirá importar hilos y telas de cualquier país miembro del Tratado, hasta un equivalente de 100 millones de m2; este beneficio únicamente le fue concedido a Nicaragua, lo que ha beneficiado en gran parte a las maquilas nacionales en comparación con las del resto de Centroamérica, que no han registrado un crecimiento significativo en el 2006.

Las exportaciones del sector crecieron de US$ 773.7 millones en el 2005 a US$ 931.9 millones en 2006, contribuyendo con cerca de 47% del total de las exportaciones. Para el tercer trimestre del año 2007, el crecimiento interanual ha sido del 18% en comparación con el mismo período del año anterior. Para el 2007 se estima un incremento de las exportaciones del 20%.

La mayoría de las empresas del sector fabrican prendas de vestir, 10 elaboran tabaco, 3 se dedican a la agroindustria y 1 la producción de arneses automotrices. El resto de empresas realizan actividades diversas. Según datos del MIFIC, en la Zona Franca predomina la producción de vestuario, siendo ésta generadora de 76% del empleo, 85% del valor de producción, 77% de las exportaciones y 79% del valor agregado del sector. Del total de empresas de zonas francas, 76 son de Estados Unidos, Corea y Taiwán y únicamente 15 de capital nacional.

Un estudio de la CEPAL, “DR-CAFTA Panacea o fatalidad para el Desarrollo Económico de Nicaragua”, establece que las zonas francas son uno de los pocos sectores que se podría ver beneficiado del tratado. En este estudio se afirma que hay expectativas de un incremento en exportaciones de textiles de la Zona Franca en el marco del DR-CAFTA. Las proyecciones realizadas por la CNZF, indican que habría un crecimiento del valor de las exportaciones hasta alcanzar US$ 2,028 millones al sexto año de vigencia del TLC.

De acuerdo con el Ing. Zúñiga, con el DR-CAFTA se ha tenido un repunte de las exportaciones, especialmente en la parte de textiles. Asimismo, ser parte del tratado ha originado que vengan empresas como Cone Demin con una inversión de US$ 100 millones.

¿Ventaja competitiva o perjuicio social?


Foto

Uno de los elementos que se utiliza para atraer inversión extranjera al país es la ventaja que posee Nicaragua en comparación con los otros países por el bajo costo de la mano de obra. Según los datos de la CNZF el salario promedio por hora para un trabajador de zonas francas es de US$ 0.7, tres veces inferior al de Costa Rica. Aunque para muchos esto sea una ventaja competitiva, el bajo nivel educativo de la población, que en promedio tiene 5.6 años de estudio, se traduce en un bajo nivel de vida, poca remuneración, y poco potencial de desarrollo, lo que implica un desgaste del capital humano.

Para el Ing. Zúniga, la especialización de la mano de obra no va a afectar a las zonas francas, ya que el costo de la mano de obra no debe ser el factor fundamental para competir, pues hay países asiáticos como Vietnam y Bangladesh cuyos costos son más bajos que los de Nicaragua, por lo que hay que competir en otros factores. “No debemos quedarnos en una sola industria, la industria del vestuario tiene su tiempo de vida, por lo que hay que preparar la mano de obra para incursionar en otras industrias”, agregó.

Con la globalización y la apertura de los mercados, la carrera por costos más bajos de producción y mejores condiciones de productividad se han incrementado y Nicaragua no posee las condiciones para competir con el resto de países. El país no dispone de industrias alternativas y el desarrollo no puede recaer en las empresas de zonas francas. Por la tendencia de los últimos años, lo que se prevé es un incremento de la empresas maquiladoras, que a su vez se traduce en aumento de las exportaciones y del empleo, pero no es equivalente a bienestar social y desarrollo económico.


Arriba     Imprimir     Enviar a un amigo     Comentar

Comentarios

Comentar
Nombre: *
Email: *
Comentarios: *
Verificación: *





 

  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado