25 de julio de 2004 - Managua, Nicaragua


FotoGloria Carrión Fonseca


Para la República China de Taiwán, el dragón rojo, como le llaman a China continental algunos senadores republicanos en Estados Unidos, no suscita ninguna amenaza para su economía por una simple razón: ellos están invirtiendo en China. Si China se expande económicamente, ellos también. Sin embargo, sólo algunos países en el mundo se encuentran en tan buena posición frente al acelerado crecimiento de la economía china en los últimos años y su potencial expansivo. El resto observa, entre maravillado y aterrado, el desarrollo y la participación de China en la economía mundial. Nicaragua está en el segundo grupo. La industria textil nicaragüense, que actualmente es, después de las remesas, la más importante fuente de divisas y empleos para el país, podría verse amenazada ante la expansión del gigante asiático. Sin embargo, podríamos también aventurarnos a decir que China puede representar la oportunidad de entrar al mercado más grande y nuevo del mundo contemporáneo.

A las puertas del siglo chino

China es actualmente una potencia en crecimiento. Bárbara Areal, en su artículo “La burocracia estalinista abre las puertas a la restauración capitalista” (2004), asegura que sólo en el 2003 China recibió 57,000 millones de dólares en inversiones directas,convirtiéndose así en el primer receptor mundial. En estos momentos, 300 de las 500 multinacionales más importantes del planeta mantienen negocios e inversiones en ese país. Los bajos salarios, la ausencia de derecho a huelga y la falta de libertad sindical, hacen que China tenga costos de producción extremadamente bajos y difíciles de igualar.

Para tener una idea de la magnitud de la expansión económica de este país y de su impacto en la economía y la política mundial, basta con analizar el comportamiento de la demanda de recursos naturales desde que ese país hizo su entrada la Organización Mundial del Comercio (OMC). Según Ted Fishman, del New York Times, actualmente China está trabajando en 15,000 proyectos de construcción de carreteras que, sumados a los 162,000 kilómetros ya existentes en el país, son sufi cientes para darle cuatro veces vuelta al planeta en el ecuador. A raíz de esto, en los primeros meses del corriente año, los precios del acero, hierro y petróleo han aumentado en dimensiones alarmantes, lo que ha encarecido estos recursos y sus efectos se han sentido en el mundo entero.

China podría, a partir del próximo año, inundar el mercado textil mundial con sus productos de bajo costo, tanto para sus productores como para sus consumidores. Actualmente, el comercio de textiles y vestuarios representa cerca de un 6% del total de las exportaciones a nivel mundial y, sólo enel año 2001, el valor de tales exportaciones se situó en U$342,000 millones, de los cuales un 60% correspondió al comercio de vestuario (FITTVC 2004). Muchos países en vías de desarrollo dependen de este sector para generar divisas extranjeras y crear fuentes de empleo.

La entrada de China a este mercado, con su estructura de costo y su abundante mano de obra, podría tener un efecto devastador en economías como la de Nicaragua.

Al acecho de los textiles nicaraguenses
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El sector textil en Nicaragua, hoy en día, es probablemente el más dinámico en la economía nacional. Desde de la liberación del mercado en los años 90, el sector textil ha crecido a pasos agigantados. La mano de obra abundante, bajos salarios, incentivos fi scales y la seguridad ciudadana, en comparación a otros países de la región, hacen de Nicaragua un lugar ideal para la inversión de maquiladoras que provienen, mayoritariamente, de Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos.

De acuerdo a la Comisión Nacional de Zonas Francas, en el 2003 se crearon 240,000 empleos directos e indirectos en el país y se han aprobado, desde enero de 2002 hasta la fecha, alrededor de 53 empresas maquiladoras. Asimismo, las exportaciones en el 2003 fueron de U$433 millones de dólares y el valor agregado de las mismas de U$134 millones de dólares. Para los inversionistas y el gobierno, éste ha sido un sector muy exitoso.

Y tanto es el éxito, que las maquiladoras y el sector textil en general son parte fundamental de los planes de desarrollo del gobierno, así como de la estrategia comercial ante el CAFTA.

Sin embargo, en un futuro muy cercano se vislumbra el potencial industrial y exportador de China que está transformando al mundo y puede poner en jaque a los países en vías de desarrollo exportadores de textiles. Según la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero (FITTVC), que monitorea el sector en los Estados Unidos, a raíz de la eliminación del sistema de cuotas de 29 categorías de vestuario en el 2002, la participación de China en el mercado estadounidense se incrementó, de un 31% a inicios de ese año, a un 59% a fi nales del mismo. Se estima que para el 2005, cuando entre en vigencia la resolución de la Organización Mundial del Comercio, en cuanto a la desaparición de dichas cuotas, China incrementará su participación a más de un 70%.

Para Gilberto Wong, Secretario Ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas, ésta es una situación alarmante para el país “Actualmente China continental es uno de los países con mayor producción en el mundo y tiene unas ventajas comparativas con las que es muy difícil competir. China tiene una enorme población y hay regiones donde los salarios en la industria textil son de un 40% u 80% más bajos de lo que ganan los trabajadores en Centroamérica. Asimismo, tienen una moneda subvaluada que, al exportar en dólares, les permite generar más moneda local, y tienen prácticas desleas como “dumping” en las que invaden el mercado con productos más baratos obligando a empresas a cerrar sus operaciones porque no pueden competir”.

Aunque existe una iniciativa, apoyada por el Consejo Centroamericano de la Industria Textil y Confección y liderada por Turquía, que se presentará a la OMC este año para extender el plazo de la eliminación del sistema de cuotas en el mercado textil mundial, ésta es una realidad apremiante. En las negociaciones de la antigua GATT, se decidió que sólo algunos países (los más pobres) estuvieran exentos del sistema de cuotas en el mercado textil con el fin de proteger y potencializar esos países. Nicaragua fue uno de los que se benefició con esta resolución y que, hoy en día, es uno de los mayores incentivos que presenta para los inversionistas extranjeros. Según Wong, este privilegio, por así llamarle, es lo que ha hecho que el sector textil florezca en el país. “Muchas empresas que estaban en El Salvador o Guatemala se vinieron a establecer a Nicaragua por la falta de cuotas, pero al desaparecer éstas, todo el mundo va a producir y exportar lo que quiera y es ahí donde el potencial de China entra en juego”.

Taiwán optimista
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Para Taiwán, el desarrollo económico de China continental es también su propia victoria. Cifras oficiales muestran que la inversión de capital taiwanés en China continental suma alrededor de los 770,883 millones de dólares, aunque según Alfonso Yio-Yih Tao, Consejero Comercial de la Embajada de Taiwán, extra oficialmente esta cifra es mucho mayor. De acuerdo a Yio-Yih, las empresas taiwanesas se están beneficiando enormemente de los bajos costos de producción que existen en China. Sin embargo, según él, estas condiciones no sólo se encuentran en ese país “El Sudeste Asiático y países como Filipinas, Indonesia y Vietnam están ofreciendo costos de producción incluso más bajos que China continental y, por esto, las empresas taiwanesas también están invirtiendo allá, pues invierten donde más les conviene.”

Por esto están también en Centroamérica. Para Yio-Yih, dos de los grandes incentivos que las empresas taiwanesas textileras tienen al establecerse en Nicaragua son la falta de cuotas en el mercado textil y la cercanía con Estados Unidos, su principal comprador. Según él, aunque la eliminación de las cuotas el próximo año puede afectar en cierto grado la exportación de textiles de Centroamérica a Estados Unidos, esto no va a significar la desaparición de esta industria “Es verdad que las empresas taiwanesas tienen su mayor producción en China continental, pero tampoco quieren poner todos sus huevos en una misma canasta. Las empresas tienen una política de diversificación de sus inversiones, pues en China siempre hay riesgos. Nunca se sabe si el gobierno comunista en cualquier momento toma una medida que incremente los impuestos o la gestión administrativa, dificultando la inversión en ese país.”

Ante tal panorama, es posible aventurarse a decir que el impacto de la expansión comercial de China continental será enfrentado por los empleados del sector textil nicaraguense y no necesariamente por los inversionistas mayoritarios. Yio-Yih lo corrobora “Sí, en ese caso los perdedores serían los trabajadores y este importante sector de la economía nacional. Por esto, Nicaragua y Centroamérica en general deben concentrarse en mejorar su competencia, eficiencia y productividad. Pero esto no se logra sin un diálogo con los trabajadores. Tiene que ser un trabajo en conjunto donde todos salgan beneficiados y se pueda crear y sostener la competitividad.”

Puertas abiertas al mercado chino

Aunque la pregunta de los posibles beneficios y potencialidades que para Centromérica podría significar la apertura del mercado chino causó sonrisas y algunas miradas de incomprensión en algunos entrevistados, para otros este es un punto que debería explorarse cuidadosamente. Según Alfredo Alaniz, Director Ejecutivo de la Asociación Nicaraguense de Instituciones de Microfinanzas (ASOMIF) y Embajador de Nicaragua en China durante la década de los ochenta, a medida que la capacidad del mercado chino y el poder adquisitivo de la población aumenta, también lo hace la demanda de productos no tradicionales o de lujo. Por ejemplo, “China ha sido históricamente un país consumidor de té pero la demanda de café está creciendo. Si se lograra hacer un esfuerzo de comercialización entre los países centroamericanos productores de café, con el fin de exportar a China, creo que ahí habría un tremendo mercado para la región”, aseguró Alaniz.

La carne, la leche y sus derivados, así como frutas tropicales y cítricos son, para Alaniz, otros rubros que Nicaragua podría exportar a China “Posiblemente toda la producción de Nicaragua la absorbería una ciudad como Shanghai o Beijing. De manera que esto nos hace valorar el potencial que significaría entrar al mercado chino”. El problema de Nicaragua y Centroamérica, según Alaniz, es que “no hemos aprendido a comercializar ni vender. No hemos aprendido a mostrarle al consumidor las ventajas de nuestros productos. Por ejemplo, podríamos ser grandes exportadores de alimentos orgánicos, los cuales se cotizan muy bien en el mercado internacional. Este debe ser, sin embargo, el resultado de un esfuerzo conjunto centroamericano.”

Uno de los obstáculos que un posible acercamiento comercial desde Centroamérica podría tener sería, según Alaniz, en el ámbito político, ya que “la lejanía, el desconocimiento y el lastre político e ideologizado del viejo choque con el socialismo ha entorpecido las posibles relaciones económicas con China”.

Países latinoamericanos, como Brasil, Uruguay, Paraguay y Uruguay, entre otros, ya han iniciado pláticas comerciales con China, las cuales parecen ser prometedoras para la región .

El CAFTA: ¿Única tabla de salvación?

Para Wong, el CAFTA es el único mecanismo que tiene Nicaragua para competir con China, puesto que dicho tratado concede ciertos privilegios que harían más competitivo al país y a la región. “La regla de origen obtenida en las negociaciones del CAFTA, dentro del marco de los TPL (Trade Preferential Level) o los niveles prefenciales arancelarios, nos beneficia enormemente, puesto que Nicaragua es el único país de Centroamérica que podrá importar hasta 100 millones de metros cuadrados de telas de otros países, como Corea, Taiwan, y la misma China continental”.

Esto beneficiaría directamente a los inversionistas del sector textil, puesto que se podría importar tela a precios más baratos que las producidas en la región, lo que también favorecería a las economías de los países productores de telas. Según Yio-Yih, el CAFTA también representa una buena oportunidad para los inversionistas Taiwaneses.

Este tratamiento preferencial, sin embargo, surge del hecho que Nicaragua no posee una industria textil nacional, como el resto de países centroamericanos, y está condicionado a un período de diez años. Algunas organizaciones de la sociedad civil ven con ojos críticos el que Nicaragua pueda desarrollar una industria textil fuerte en ese tiempo. Bianca Mangas, del Centro Humboldt, asegura que dependerá de la capacidad negociadora del sector textil para incrementar los compromisos de grandes empresas en Estados Unidos, para que compren los productos hechos en las zonas francas nicaraguenses y mantenerse así a flote. Sin embargo, Wongconsidera que en estos diez años Nicaragua podrá perfectamente desarrollar una industria nacional textil sostenible. “Se han instalado ya dos empresas textiles cuyo propósito además de desarrollar su proceso industrial, será en segunda instancia el de montar y desarrollar la industria textil.”

Para Wong, otro beneficio que Nicaragua recibirá con el CAFTA y que podría hacernos más competitivos frente a China, es el ingreso de productos centroamericanos al mercado estadounidense libres de impuesto. “Esto, además de la cercanía con Estados Unidos, es lo que nos permitiría ofrecer productos más baratos o al mismo nivel de China continental”.

Sin embargo, según Alfredo Alaniz, los costos de transporte son hoy en día menos significativos y lo que realmente determina la capacidad de competir con otros países son los costos internos. Las materias primas y la mano de obra en China son aún muy baratas y el ingreso de ese país a la OMC implica que los costos arancelarios de ingreso de productos deben disminuirse o desaparecer, lo cual deja fuera la posibilidad de crear algún tipo de proteccionismo para el mercado centroamericano.

En busca de direcciones

Aunque el CAFTA puede ser una herramienta útil para crear y mantener la competitividad y eficiencia de los mercados en Centroamérica, no debería ser la única estrategia para posicionarse de mejor manera en la economía mundial. Al menos eso considera Mangas. “Pienso que Centroamérica debe establecer sus propias ventajas comparativas, como por ejemplo especializarse en ciertos eslabones productivos que puedan ser captados y potenciados, como el sector de agroindustria, el de hortalizas y el industrial. Esto, sin embargo, no puede hacerse sin una capacitación que eleve el nivel educativo y técnico de la fuerza de trabajo”, aseguró.

Para Alaniz, la clave está en empezar a ofrecer diseños apetecibles en Norteamérica y Europa, de modo que los productores en Nicaragua, en vez de hacer ropa, calzado y accesorios, se dediquen primero a investigar qué diseños se venden y gustan más en estas partes del mundo para después poder entrar al mercado mundial de forma más articulada con las necesidades de los grandes consumidores. Dicho esfuerzo necesitará de la participación articulada del gobierno, empresa privada, pequeños y medianos productores, entre otros, para decidir la dirección a tomar en esta carrera de velocidad que es la globalización.

Y China, desde luego, ya lleva bastante ventaja.

RECUADRO
Objetivos alcanzados por Nicaragua en el CAFTA para el sector textil y de vestuario:
— Reglas de origen más flexibles para las siguientes prendas: Pijamas, Shorts Bóxer, Brasieres, Lana
— Lista de escaso abasto con telas altamente solicitadas,que incluye ciertos estilos
— Mecanismo de transformación única para las valijas y sombrías
— Preservar sus derechos de mantener regimenes especiales de zonas francas y drawback
— Acceso inmediato para textil originario de la región
— Acumulación con los países socios de NAFTA
— Una cuota amplia de 100 millones de metros cuadrados de TPL de tela no originaria, solo para Nicaragua (equivalente a 90% de la producción actual)

RECUADRO
El gran salto adelante

China es hoy mucho más que un estereotipo. La transformación que ha tenido su economía en las últimas dos décadas,la han convertido en actor decisivo en las corrientes comerciales y fi nancieras a escala global. Actualmente es capaz de alterar el campo de juego en muchos mercados. Esto se manifi esta en la atracción de las inversiones directas, el consumo de combustibles y otras materias primas, la confi guración de redes regionales de negocios en el Pacífico y, más recientemente, en América Latina. Por su extensión territorial, la magnitud de su población, su pujante capacidad productiva y el elevado gasto de inversión que realiza, constituye un gigante, como había ya advertido Napoleón Bonaparte, a principios del siglo XIX, previendo su despertar, que llegaría casi dos centurias después.

25 AÑOS
En un cuarto de siglo la economía china ha pasado del reino de la movilización política a la predominancia cuantitativa del mercado.Cronológicamente, el proceso ha pasado por tres etapas principales:

• Los conflictos entre “reformadores” y “conservadores”, entre 1978 y 1989, periodo en el que fueron de la mano la liberalización económica y política. Fue la época en que el progreso de la economía de mercado y de los agentes privados o semiprivados se anticipó a las declaraciones oficiales del gobierno.

• Las tensiones entre la centralización y la descentralización del poder entre el gobierno central, provinciales y locales. Coexistieron la apertura económica junto al inmovilismo político y el costo global del financiamiento de la economía pública pasó cada vez más al sistema financiero.

• La preparación, desde 1999, en vías de la entrada a la Organización
Mundial de Comercio (diciembre de 2002), para adaptar la economía de mercado, llevó a los debates para crear el entorno legal necesario y una cierta separación de los distintos poderes en materia de jurisdicción.

El proceso de reformas se presenta como reducción del papel del Estado en favor de las fuerzas del mercado, ya sean aquellas referidas al mercado interno o a la economía global donde se integra China.


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