2 de febrero de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

Dos ediciones atrás, se publicó en El Observador Económico la síntesis de un estudio que logra corroborar, haciendo uso de herramientas econométricas y de las estadísticas propias de FIDEG, la existencia de discriminación de género en el mercado laboral nicaragüense.

Ahora en esta edición queremos compartir los resultados de otro estudio reciente, muy relacionado, titulado “Discriminación en el mercado laboral nicaragüense” y elaborado por el economista Alfredo I. Flores . Este toma como fuentes estadísticas, la base de datos del Resumen Censal del VIII Censo de Población y IV de Vivienda, elaborado en su momento por el INEC (ahora INIDE).

El estudio tiene por objetivo predecir la probabilidad de que un individuo perteneciente a la población en edad de trabajar (PET) esté empleado, condicionado a factores como: el sexo, edad, nivel académico, etc. Asimismo, cuantificar la ventaja que tienen unos grupos con respecto a otros de estar empleados .

El estudio pone de manifiesto, según su autor, la existencia de una marcada discriminación por sexo. Así por ejemplo, se logra cuantificar que los hombres tienen el triple de ventaja sobre las mujeres de encontrarse empleados.

Con respecto a la variable edad, las posibilidades de que un individuo esté empleado aumentan con la edad, pero a una tasa decreciente. Sin embargo, el estudio a través de una serie de interacciones entre las variables edad y sexo, encuentra que los hombres nuevamente tendrán mayor ventaja laboral en relación a las mujeres, aunque tengan la misma edad.

Por otro lado, el estudio sostiene que las probabilidades de estar empleado, se incrementan entre mayor sea el nivel académico del individuo. Existe asimismo una ligera ventaja por parte de las personas casadas sobre las solteras (y también sobre las de otros estados civiles), de encontrarse en un estado ocupacional de empleados. No obstante, en relación a la región de procedencia, se puede decir que no tiene mayor influencia en la situación ocupacional de las personas.

Por otro lado, se corrobora la tesis de que existe una mayor posibilidad de estar empleado, si el tipo de trabajo es temporal que si es permanente. Aunque las estadísticas oficiales señalan que aproximadamente el 64.3% de las personas que están empleadas realizan trabajos permanentes, es 73 veces más probable estar empleado si el tipo de trabajo es temporal que si el tipo de trabajo es permanente. Esto posiblemente denote que las personas que están empleadas, se encuentren en una situación de subempleo (en el sector informal).

Finalmente, el autor recomienda a futuras líneas de investigación medir la productividad de la PET por profesión, así como el período de transición del empleo al desempleo, cuando se busca por primera vez trabajo, a fin de reflexionar si las carreras que ofertan en la actualidad las instituciones educativas son las que verdaderamente se están demandando en el mercado laboral nicaragüense.


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