8 de January de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

Las exportaciones son el motor de crecimiento al que apuesta Nicaragua. Sin embargo, para alcanzar el éxito exportador, de manera incluyente, es preciso lograr un nivel aceptable de diversificación, tanto en productos como en mercados destinos. Pero, ¿a qué ritmo marcha este proceso? Una manera de saberlo es observar cuán diversificada está la industria exportadora y, según las cifras y los mercados de destinos, el portafolio de exportación nicaragüense todavía no es amplio.

En 2007 las exportaciones continuaron con su tendencia creciente. Según datos preliminares del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), las ventas externas sumaron US$ 1,257.8 millones, 16.5 por ciento más respecto al año 2006, manteniéndose así el buen desempeño de crecimiento de dos cifras de los últimos cinco años.

De este resultado, los 20 principales productos representan el 58% del volumen total exportado en 2007, mientras que medido por valor FOB, su participación asciende a 78.8%. Asimismo, las 50 principales empresas exportadoras concentraron el 68.8% en términos de volúmenes exportados.

Una manera sencilla de conocer el grado de concentración de la industria exportadora en su conjunto, es calculando el índice de concentración de Herfindhal-Hirschman (IHH). Este índice es propuesto como una medida de estructura de mercado , ya que toma en cuenta tanto el número de competidores en el mercado, así como su participación relativa en el mismo. Este índice es calculado como la suma de los cuadrados de los tamaños relativos de las empresas de la industria considerada. Es decir, este índice se basa en el número total y en la distribución de los tamaños de las empresas de una Industria.

Se entiende que un conjunto de empresas es competitivo (o de baja concentración) si el IHH es inferior a 1.000, moderadamente competitivo si se encuentra entre 1.000 y 1.800 y altamente concentrado si está por encima de 1.800. El mayor valor que puede tomar el índice es 10.000, si existe una sola empresa con el 100% de las operaciones y el menor puede ser inferior a 100, en el caso en el que existan más de 100 empresas con menos del 1% de participación cada una.

En nuestro primer cálculo hemos sustituido a las empresas por productos y por mercados destinos (en regiones). Según los valores obtenidos del IHH, el conjunto de productos exportados tendrían un moderado nivel de concentración. Mientras que si hacemos el cálculo por región, la concentración es alta.

El índice de concentración de exportaciones estaría indicando la existencia de una relación inversa, contrario a lo esperado, entre la participación por destino económico y por productos. Así, se puede observar gráficamente que el índice de concentración de los 20 principales productos cae a medida que aumenta la concentración en los mercados destinos (regiones) donde estos penetran. Lo anterior puede explicarse en el peso que tienen sobre la oferta exportable, productos como el azúcar y el café que estarían empujando el comportamiento en el índice.

Esta relación se ve marcada en los años 2000, 2003 y 2005. Mientras en el año 2000 estos dos productos significaban más del 50% del volumen exportado, el índice de concentración se muestra elevado y los mercados son diversos debido a que hay más opciones de destino dado ese nivel de producción, pero a medida que decrece la participación de estos productos en las exportaciones (debido a una caída en la producción nacional), el índice disminuye hasta su piso en 2003, aumentando la concentración de mercados destinos como respuesta.

En 2005, cuando se alcanza el nivel máximo de concentración (como consecuencia de un mejor año para la producción de café y azúcar, alentada por los mejore precios internacionales), el índice IHH para el mercado destino vuelve a reducirse como consecuencia de una menor participación de las regiones de Norteamérica y Centroamérica.

Este comportamiento oscilante para ambos índices, estaría indicándonos que el nivel de diversificación de las exportaciones está más bien sujeto al ciclo de exportación de unos cuantos productos, de tal manera que al reducirse éste no se observa una diversificación real. Lo esperado es una relación positiva, es decir a medida que el índice de concentración para los productos disminuye (alcanzándose niveles de diversificación como consecuencia de una mayor participación de otros productos), en ese mismo sentido debería disminuir la concentración por destinos.

De ahí que la firma de acuerdos comerciales puede convertirse en importantes instrumentos, para empujar estos procesos de diversificación al representar mercados potenciales para los productores nacionales en su búsqueda de opciones de aprovechamiento. El IHH para todos los productos exportados descendió de 837.5 puntos en 2005 a 597.9 puntos en 2007.

Empresas exportadoras


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En nuestro segundo cálculo, tomamos la participación de las 50 principales empresas exportadoras del país en el volumen exportado. Acá los datos dan cuenta que en los últimos tres años el IHH se ha reducido. Nuevamente la historia es similar.

Empresas como Nicaragua Sugar Estate Limited y Monte Santa Rosa, S.A, y Productores de Bananos de Nicaragua, S.A, que de manera conjunta concentraban el 51.2% del total exportado en el TOP 50 del 2005, han experimentado considerables disminuciones en sus participaciones respectivas, sumando en 2007 el 37.4% de la misma lista, empujando el índice a la baja.

Este comportamiento se explica porque empresas vinculadas al sector lácteo, bebidas y maní aumentaron su participación y un poco más de 20 empresas de distintos sectores aparecen como nuevos exportadores en el TOP 50. Sin embargo, para hacer efectivo un proceso de diversificación sostenible y creciente, se necesita ampliar la variedad de participantes, principalmente aquellos vinculados a las pequeñas y medianas empresas que se encuentran distribuidos en una amplia gama de sectores.

¿Por qué es tan buena la diversificación?



Los países que tienen un importante grado de diversificación en sus exportaciones, pueden sacar provecho de la inserción en los procesos tecnológicos en la producción y la mundializacion del intercambio de bienes (veáse el ejemplo Chileno en la edición No. 173 de esta publicación).

En este sentido, la diversificación del proceso industrial implica una menor dependencia del comercio intra-industrial (intercambio de productos de las mismas industrias entre diversos países) y de las fluctuaciones de los precios asociados a los bienes primarios.

Además es una defensa ante problemas económicos que presenten otros países (como ocurre en la actualidad con EE.UU.), de tal manera que tener una canasta más amplia de destinos, nos permitirá ser menos propensos a ser impactados por choque externos vinculados a la salud económica de nuestros socios comerciales.

Una verdadera diversificación se deriva de la participación de productos considerados como no tradicionales en la oferta exportable nacional (y de aquellos nuevos en el mercado o a los que se les asigna un mayor grado de innovación), productos que han mostrado en los últimos años un dinamismo de crecimiento más estables que los tradicionales, sujetos al eterno problema de los ciclos de precios. Y como sabemos, son los pequeños y medianos productores los que están en este segmento.
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Pero para que éstos logren beneficiarse de las bondades del comercio, necesitan dar un salto considerables para convertirse en lo que hoy se conoce como pymes globales; término acuñado a la actividad exportadora de pequeñas empresas, que han alcanzado niveles de competitividad sostenibles.

Según un reciente estudio , los determinantes detrás del éxito pymes exportadoras tienen que ver con una serie de variables, tales como mayor contenido tecnológico del producto, tamaño mínimo de la pyme para lograr escalas de operación, proceso de aprendizaje de la actividad exportadora, prácticas generalizadas para mejorar el producto (cumplir con normas técnicas y de calidad, capacitar al personal, dedicar recursos humanos dedicados a la actividad de comercio exterior), generar habilidades organizacionales y de comercialización, mantener una cartera de clientes diversificada, amplios canales de comercialización, por citar algunas.

No obstante, para el caso de Nicaragua, el camino que nos llevaría a lograr un sector de pymes exportadoras exitosas, que contribuyan a reducir la alta concentración en la industria, es un camino largo y estamos avanzando a paso lento.


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