17 de marzo de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoNatalia Michell e Ivonne Acevedo

Las señales de advertencia han aumentado con el paso del tiempo. Los recortes de 0.75 puntos porcentuales en la tasa de interés de Estados Unidos, el repunte en el desempleo estadounidense de 3 a 5%, la constante caída de los valores en las bolsas de Nueva York, europeas y asiáticas y; el plan de estímulo por US$ 167.000 millones implementado por el gobierno de Bush, son algunos de los acontecimientos que han provocado que en estos últimos meses expertos, analistas, economistas, financieros y diversos personajes del ámbito internacional y nacional, estén debatiendo si la primera economía del mundo entrará en recesión y contagiará al resto de países.

Por tanto, mientras Estados Unidos se enfrenta a las probabilidades de una recesión y Europa está al tanto de las medidas implementadas por la Reserva Federal, América Latina está a la espera de los choques externos ocasionados por la desaceleración de la economía y cómo podrá sobrellevarlos. Lo que está claro es que los efectos tendrán un impacto distinto en los países de Latinoamérica, debido al grado de dependencia económica con Estados Unidos. Bajo esta premisa, México y Centroamérica presentan los pronósticos más preocupantes, ya que son los más ligados al vecino del Norte.

El impacto en 2001


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De acuerdo con la CEPAL la desaceleración económica de Estados Unidos en 2001 provocó una contracción de sus importaciones (de 13.5% a 7%) y exportaciones (de 9% a 5%), lo que afectó a cerca de la mitad del comercio exterior de América Latina y el Caribe, contribuyendo a generar un déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de la región de US$ 51 mil millones, este comportamiento se prolongó al año 2002, cuando la región experimentó una desaceleración en el crecimiento económico. Esto se debió principalmente a la baja de los precios de los productos básicos que, con la excepción del petróleo, registraron rápidamente las fuertes disminuciones de la demanda a nivel mundial.

En el caso de Nicaragua, según los datos históricos del BCN, para el año 2001 las exportaciones experimentaron una variación porcentual de -8% mientras que en el 2002 la variación porcentual fue de -5%. La coyuntura nacional contribuyó en gran medida a la contracción económica, ya que durante ese período se vivieron las secuelas de la crisis bancaria y se produjo la crisis del sector cafetalero producto de la sobreproducción mundial y de la caída de los precios internacionales, lo que afectó a miles de pequeños productores y productoras.

Esto ocasionó una reducción de las inversiones y por lo tanto del empleo y de los ingresos. Actualmente el escenario es distinto, ya que está en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos abril del 2006, hay una relativa estabilidad macroeconómica, un acuerdo con el FMI en marcha y han mejorado los precios internacionales de sus productos agrícolas.

Portafolio exportable vulnerable



En su mayoría los productos que exporta Nicaragua son commodities, por lo que siempre son vulnerables y sensibles a fluctuaciones de los precios internacionales. Sin embargo, de acuerdo a especialistas, los commodities se encuentran en un ciclo expansivo, el cual se estima que durará alrededor de 20 años, lo que podría beneficiar a los exportadores nacionales, pero por otro lado, podría significar un desabastecimiento del mercado interno.

Históricamente, Centroamérica y Estados Unidos han sido los principales socios comerciales del país. En el año 2007, el 64% de las exportaciones de Nicaragua se dirigían a Estados Unidos y al resto de Centroamérica, mientras que el 20% y 24% de las importaciones provenían de Estados Unidos y de la región, respectivamente.

Los altos niveles de concentración de las exportaciones, tanto para productos como para países destinos, implican una condición de vulnerabilidad para el país, ya que dependen de pocos mercados y productos. Es por tal razón que es necesario diversificar los mercados destinos con mayores proyecciones de crecimiento hacia el Caribe o Asia, y explorar las posibilidades de exportar un mayor número de productos no tradicionales.

Por otro lado, se espera que el debilitamiento del dólar genere un efecto negativo para los exportadores, debido a la política de deslizamiento vigente. La variación interanual a diciembre del 2007 del índice del tipo de cambio real con Estados Unidos fue de -6%, esta disminución podría dar indicios de un deterioro de la competitividad externa de la economía nicaragüense.

Aunque el escenario para las exportaciones no queda claro, podría contemplarse un alivio en el déficit en cuenta corriente por la disminución que se espera que ocurra en el precio internacional del petróleo, debido a una posible contracción de la demanda del mismo en los Estados Unidos. Sin embargo, las proyecciones mundiales apuntan que las voraces economías asiáticas incrementen el ritmo de consumo de combustible de la última década, incrementándose por tanto la tendencia alcista de los precios del petróleo.

Remesas y el efecto mariposa


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Estados Unidos representa el primer lugar como país emisor de remesas en Nicaragua, aportando en 2006 un monto estimado de US$ 656.8 millones, equivalente al 12% del PIB de ese año. La contracción del empleo que ha experimentado Estados Unidos, como resultado de la desaceleración del producto, puede transferirse a los flujos de remesas enviados a América Latina.

El empleo hispano, según datos preliminares ajustados del Bureau Labor Statistics, disminuyó en 1,45 puntos porcentuales entre septiembre del 2007 y enero del 2008. Asimismo, la construcción y la manufactura fueron los sectores que presentaron mayor decrecimiento en el empleo, disminuyendo en 1,85% y 0,55% respectivamente, entre septiembre del 2007 y enero del 2008, situación que agudiza el envío de remesas a América Latina, ya que el 12,1% y el 12,7% de los hispanos en Estados Unidos se emplean en construcción y en manufactura.

Otro dato interesante que podría indicar la disminución de remesas a América Latina lo señala el estudio “¿Cómo apalancar el impacto de desarrollo de las remesas?”, elaborado por el BID en el 2006, el cual indica que entre los Estados desde provienen mayor cantidad de remesas a América Latina, se encuentran California, Florida y Arizona, los cuales están también entre los más golpeados por la crisis inmobiliaria, una de las principales causas del problema de la economía norteamericana.

Tsunami en Wall Street, ¿sin efecto en Nicaragua?



Aunque el mercado de valores en Nicaragua es bastante pequeño, actualmente está en proceso de desarrollo por el aumento que en los últimos años ha experimentad en la demanda de instrumentos financieros, tanto en el mercado primario y secundario.

Sin embargo, el servicio para negociar instrumentos financieros con otros países por medio de corredores de bolsa certificados que se implementará a mediados de este año, podría ser un indicio que el mercado nacional de valores en unos años podría incrementar la correlación que existe actualmente con los vaivenes de los mercados de capitales extranjeros.

La mayoría de inversionistas que componen este mercado, generalmente nacionales, invierten en instrumentos financieros emitidos por Hacienda y el Banco Central. El reducido grupo de inversionistas extranjeros lo conforman por lo general norteamericanos y centroamericanos. Los instrumentos privados que se negocian en la bolsa son principalmente instrumentos de deudas, ya que además que son más demandados por asegurar el pago de una tasa de interés, resultan menos complicados que la emisión de acciones por la pequeñez y concentración familiar que existe en las empresas nicaragüenses.

Gerardo Argüello, Presidente de la Bolsa de Valores en Nicaragua (Bolsanic), afirma que aún es muy pronto pronunciarse sobre los posibles efectos de la desaceleración de Estados Unidos, en el mercado de valores nicaragüense. Sin embargo, que éste se componga de inversionistas nacionales tenedores principalmente de instrumentos financieros del Estado, lo hace menos propenso a los cambios en los mercados financieros internacionales, ya que su mecanismo de respuesta se da a más largo plazo y con un impacto más leve.

Asimismo, Argüello señala que aunque para Nicaragua se anticipa una tasa de crecimiento menor que la del 2007, ésta se considera bastante elevada para lograr incentivar la inversión, mantener la tranquilidad de los inversionistas y; seguir ampliando el mercado financiero.

El indicador a vigilar es el comportamiento de las tasas de interés, principalmente de los instrumentos financieros del Estado. Argüello explica que probablemente, de seguir bajando las tasas de interés de la FED, deberían tender a bajar las tasas de interés de todos los instrumentos financieros en Nicaragua, no sólo en la Bolsa sino también en la banca, siempre y cuando las percepciones de riesgo en Nicaragua se mantengan bajas.

En Nicaragua las tasas de interés de los instrumentos financieros del Estado han disminuido en un menor ritmo, en comparación con las de Estados Unidos. Sin embargo, aunque la disminución de las tasas de interés se encuentra correlacionada a la disminución de las tasas en Estados Unidos, Argüello menciona otros elementos importantes, como el buen récord de pago que ha tenido el gobierno de Nicaragua, lo cual ha ocasionado primas de riesgo bajas.

En el caso que la desaceleración de Estados Unidos impactara sobre las tasas de interés de los instrumentos de la Bolsa, es muy poco los que se podría hacer para aminorar estos efectos, ya que según Arguello, la Bolsa solamente se encarga de administrar un mercado que depende exclusivamente del comportamiento de la oferta y la demanda, complicando la utilización de políticas por parte de la Bolsa para influir directamente y revertir este efecto.

Las políticas que se han implementado por el Estado deben continuar para disminuir el impacto, si es que existe, de la desaceleración del producto de Estados Unidos, como son la seguridad de pago a los tenedores de instrumentos para atraer mayor flujo de inversionistas, así como la eficiente implementación del marco jurídico.

Es así que el panorama mundial es incierto, tanto para las economías desarrolladas como emergentes y los medios de transmisión varían de una región a otro. Lo que queda claro es que Nicaragua tiene la necesidad de diversificar sus mercados, para aminorar los shocks externos que la globalización facilita introducir.

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