17 de marzo de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoNatalia Michell

Arlen relata sentirse afortunada de haber empezado como dibujante , ya que su llegada a España coincidió con el boom de la construcción. Aunque tiene un bajo salario y trabaja sin contrato, lo considera mejor que trabajar de doméstica, camarera, o en el peor de los casos, prostituta.

Esta joven arquitecta, nicaragüense y casada con un español, forma parte del conjunto de jóvenes que apostaron por España. Lo interesante es que la contacté en un blog de inmigrantes latinos en España, al cual, al igual que yo, acudió para informarse de Asociaciones de Nicaragüenses en España.

Me comenta, vía correo electrónico, que le entristece que los nicaragüenses no tengan la disposición de colombianos y ecuatorianos de organizarse. Aunque extraña el estilo de vida de los nicaragüenses, sobre todo las salidas nocturnas, comenta que los españoles son buenos, divertidos y amables cuando comprueban que "sos de fiar", y gustan de la calidez de los latinos.

Ahora la han ascendido de cargo y su proceso de legalización sigue su curso normal. Sin embargo, los altos costos de la vida en España le privan de muchas cosas para poder ahorrar y enviar dinero a su familia.

España en la mira de una Nica



Arlen es un caso más, que refleja que Nicaragua no sólo “exporta” a su gente a Costa Rica y Estados Unidos, sino que se está diversificando a nuevos destinos como España, país que en el año 2007 ocupó el tercer lugar como emisor de remesas a Nicaragua.

El crecimiento económico experimentado en España está ofreciendo a sus nativos mejores oportunidades de trabajo en actividades de mayor calificación y remuneración. Esta situación ha ocasionado que la oferta laboral en actividades menos remuneradas se haya reducido, originando una demanda insatisfecha que los latinoamericanos pueden llenar, debido a que sus mercados de trabajos nacionales no generan suficientes empleos dignos, incitándolos a migrar.

Destino de rápida propagación



Anteriormente los nicaragüenses viajaban a España por motivos turísticos o de estudios superiores, sin embargo en los últimos años, esos motivos fueron sustituidos por la búsqueda de trabajo, originando un fuerte incremento de inmigrantes nicaragüenses.

Según Rodrigo Campos, Cónsul de la Embajada de España en Nicaragua, antes del año 2005 entregaban menos de 100 permisos de trabajo, número que se incrementó a más de 500 en el año 2007, sin contar los que fueron negados.

Tanto Campos como José Luis Rocha, encargado del estudio de las migraciones en Nitlapán, explican que la rápida velocidad de los fenómenos migratorios es normal, ya que aunque al inicio migra un número insignificante, éstos se acumulan formando redes que se multiplican y facilitan las condiciones para que otros nicaragüenses se informen y accedan a este destino.

Perfil del inmigrante nicaragüense en España


Foto

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de España, el número de nicaragüenses que entró a España en el año 2006 corresponde a 1.990 personas, donde 69% eran mujeres y 31% hombres. El 61% se encontraba entre los 25 y 44 años y el 24% entre 16 y 24.

De estos nicaraguenses, el 34% se ubicaban en Zaragoza, el 17% en Madrid, el 10% en Barcelona, y el resto en otras provincias. Antes del año 2005, el INE ni siquiera incluía por separado el estudio de Nicaragua dentro de sus estadísticas.

La estancia de los nicaragüenses en España se prevé como temporal, rondando entre 3 a 5 años para ahorrar y luego regresar a su país. Sin embargo, Rocha señala que durante este tiempo hay posibilidades de formalizar una familia y quedarse en España definitivamente.

Aunque la adaptación cultural del nicaragüense es bastante positiva por las similitudes entre los países, Rocha señala que algunas de las dificultades corresponden al desconocimiento de los problemas en América Latina, la mala fama aducida por pandillas que lideran latinoamericanos, las redes de prostitución que contratan de América Latina y los movimientos neonazis, que aunque no son numerosos en España, se encuentran bien organizados.

Los nicaragüenses legales en España son principalmente mujeres en edad de trabajar, y se encuentran trabajando más que estudiando. Los nicaragüenses trabajando legalmente para el año 2006 sumaban 905 personas, valor que en el año 2000 alcanzaba apenas 29 personas. De ellos, 90% trabaja por cuenta ajena y 10% por cuenta propia. El 55% de las mujeres cotizaban en el régimen especial de empleados del hogar, indicando la alta participación de las mujeres como empleadas domésticas.

Existen pocas organizaciones de nicaragüenses en España. Una de ellas es la Asociación de Nicaragüenses en Cataluña (ANC), que inició hace 10 meses y está compuesta por 100 miembros. Sirve como espacio cultural y social para los nicaragüenses que la conforman, celebran las festividades nicaragüenses y ofrece cursos de catalán. Asimismo, se aglutinan para capacitarse y pedir mejoras en temas como la Ley de Extranjería, la residencia, el trabajo, etc,

Nicaragüenses ilegales



Para que un nicaragüense pueda trabajar legalmente en España, deberá estar en Nicaragua y tener una oferta de trabajo. El empleador español debe solicitar la autorización con la documentación requerida en las oficinas de España. Aprobada la autorización, el nicaragüense tendrá un mes para solicitar el visado en el Consulado en Nicaragua, y llegando a España, pida la tarjeta de residencia por un año, inicie su actividad laboral y se afilie a la Seguridad Social.

Sin embargo, según Campos, el 90% de los nicaragüenses en España se van a trabajar de manera ilegal, donde se observa una afluencia considerable de personas provenientes de Chinandega. La realidad es que no todos poseen de antemano una oferta de trabajo, por tanto, viajan como turista y permanecen tres meses ilegales, consiguen trabajo y pasado los tres meses empiezan a estar ilegalmente, situación difícil de cambiar, ya que solo se pueden legalizar en el Consulado español en Nicaragua.

Esta situación ha provocado mayor rigidez de los oficiales de Migración con los nicaragüenses que llegan a España. Un nicaragüense que viaja como “turista” ya es sospechoso, al cual con 4 ó 5 preguntas se puede corroborar que traen poco dinero y no tienen reservación hotelera, ni circuito turístico, razones suficientes para deportarlos.

Rocha piensa que si este fenómeno se sigue expandiendo en Nicaragua, España tomará la decisión de pedir visa de turismo como hizo con Ecuador por la fuerte ola de inmigrantes ilegales que recibía de este país.

René Rodríguez, miembro de la ANC, relata que el nicaragüense ilegal se ubica en el sector de las construcción, cocina en restaurantes, servicio domestico, etc, aunque conoce casos de personas que han montado empresas.

“Se trabaja muchas horas, extrañamos a nuestras familias, pero vivimos relativamente bien y nos la ingeniamos como podamos. En Cataluña se le tiene mucho aprecio al nicaragüense y lo perciben como responsable y trabajador”, afirma Rodríguez.

Campos explica que las posibilidades para ir a trabajar a España son abundantes y la tramitación legal no lleva más de un mes de tiempo, sin embargo, el problema está en hacerlo ilegalmente, ya que de esa forma el inmigrante no podrá acceder a beneficios como salud y educación.

RECUADRO
Migración de diversas épocas



René Rodríguez, de la Asociación de Nicaragüenses en Cataluña (ANC), describe así a la migración nicaragüense en esa región de España.

“Es importante realizar una división de la migración de nicaragüenses en Cataluña. La ANC está compuesta por nicaragüenses que llegaron en los años setenta, muchos de ellos se instalaron acá debido al régimen de Somoza. Luego hay otro sector que está compuesto por gente que estudió en los países de [Europa] del Este durante la década de los 80 y decidieron instalarse en Cataluña.

Finalmente, están los "recién llegados". Muchos de ellos vienen solos o en pareja, de forma ilegal, han vivido en Costa Rica, Estados Unidos o vienen directamente desde Nicaragua (algunos se casaron en Nicaragua con catalanes). La mayoría de los nicaragüenses que se vienen a España pertenece a la clase media, tienen estudios universitarios y son jóvenes (de 25 a 45 años).

Hay muchas mujeres, ya que ellas son las que consiguen encontrar trabajo más rápido que los hombres y también porque muchas de ellas son las que cargan con la responsabilidad de sacar adelante a su familia”.

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