11 de junio de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

El Observatorio viajó al departamento de Chinandega para estudiar el interesante proceso por medio del cual un grupo organizado de productores y productoras abastecen a una pequeña planta procesadora, que es liderado por mujeres empresarias, que se encarga de dar mayor valor a agregado a la nuez de marañón y buscar mercados en el extranjero.

Se trata de un proyecto ambicioso que lleva más de 10 años ejecutándose y que desde sus inicios plateó muchos desafíos en su diseño e implementación, pero hoy comienza a rendir frutos y sin duda se constituye en un laboratorio de aprendizaje para otros grupos productivos que buscan opciones de desarrollo.

El acompañamiento importa



El proyecto: “Apoyo a Familias Campesinas en Producción y Acceso a Mercados de Marañón Orgánico en cuatro Municipios de León y Chinandega, Nicaragua”, es ejecutado por el Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (Cipres) y co-financiado por Oxfam GB y la Unión Europea; y tiene por objetivo reducir la pobreza en los municipios mencionados.

Sus inicios se remontan a la creación de la Cooperativa de Mujeres de Somotillo (Coopemus), que se ocupaba en su momento al procesamiento artesanal de la nuez de marañón orgánico y de su envío en muy bajas cantidades a España.

Desde entonces, Cipres ha dado seguimiento con asistencia técnica y capacitaciones a Coopemus, así como a la Cooperativa de Mujeres de Tecuaname (que también ha sido incorporada al proyecto) y más recientemente a pequeños productores y productoras agrícolas de distintas comunidades de Occidente, a fin de generar sinergias y consolidar un proceso agroindustrial.

El resultado de este esfuerzo ha sido magnificado en el 2007 con la inauguración de una planta industrial en Somotillo, que desde entonces procesa el marañón orgánico de manera semi-tecnificada y que es administrada por Coopemus.

Rosa Emilia Cruz, encargada de contabilidad y tesorera de la Junta Directiva, nos expresó que hoy a diferencia de 10 años atrás, la cooperativa la miran como una empresa. “Hace unos años la infraestructura era completamente artesanal y muchas de nosotras trabajábamos al aire libre. Ahora las nuevas instalaciones, nos permite trabajar más a gusto y con mayor seguridad y nos ayuda a ser más productivas”, nos comentó con una expresión de alivio y satisfacción.

Actividad para aliviar la pobreza



Odilia Quiñónez, Ingeniera en Ecología, quien administra el proyecto de marañón orgánico desde hace cuatro años, relató que esta actividad productiva nace como una alternativa económica en las tierras más áridas de los municipios de Occidente del país, objetos del proyecto: Villa Nueva, Somotillo, Larreynaga, La Paz Centro y León.

En el 2004, cuando arrancó la renovación del proyecto, 500 familias fueron las beneficiadas, creciendo en la actualidad a un total de 630 familias, ubicadas en su mayoría en Somotillo y Villanueva y alcanzando un 35% de participación de mujeres en total.

Según Quiñónez, quien también es productora, socia del proyecto y líder comunal de Somotillo, el cultivo de marañón contribuye a generar ingresos adicionales en periodos nulos de cosechas de otros productos tradicionales como el maíz y frijol.

Para Felipe Ordoñez, un productor con una personalidad afable e indudablemente un fiel representante del campo, la producción de marañón orgánico es una oportunidad de cambio.

Inicialmente fue motivado por su esposa, una de las mujeres pioneras de la localidad que se integró al proyecto sembrando su primera manzana de tierra. “Luego ella me invitó a integrarme, me gustó y ahora tengo dos manzanas con 180 matas cultivadas”, señaló.

Este año ya produjeron su primer quintal de marañón y espera que con la cosecha se pueda mejorar en términos de precio, la negociación con la planta procesadora.

Expresa que él mismo se encarga de darle un tratamiento especial de limpieza a sus siembros: “Yo le guardo aprecio a mis siembros”, comentó con su devota sonrisa, a la vez que dijo sentirse muy saludable para luchar y seguir adelante.

Listos para competir


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Según los cálculos de Quiñónez, ellos están produciendo con un rendimiento promedio 7 qq. x mz., generando así 1.400 quintales anuales de nuez de marañón 100% orgánico. A nivel centroamericano el rendimiento no supera los 8 qq. x mz., siendo mayor productor El Salvador y en menor medida Honduras.

Al cierre contable del 2006, el volumen total disponible procesado por Coopemus y Conagrum fue de 87.9 quintales de nueces enteras y de 63.4 quintales fraccionados, según datos de Cipres.
Quiñónez sostiene que el proyecto ya alcanzó el punto de equilibrio, logrando la calidad y los estándares requeridos para competir en los mercados internacionales, lo que permite que ahora Coopemus y los productores tengan acceso a mercados.

Para ello cuentan con una una central de 12 cooperativas multisectoriales en la zona de Somotillo y Villa Nueva y, la meta es la conformación de una confederación de cooperativas, que realice gestiones encaminadas a mejorar la producción de este producto.

Deseos de ampliar mercados



Tras un completo y minucioso proceso, desde el acopio y almacenamiento de la nuez hasta el despergaminado y empaque, cumpliendo estrictas normas de higiene, la nuez de marañón está lista para ser comercializada, bajo la marca “Delicias de Occidente”.

La nuez de menor calidad se comercializa al mercado local (Managua, León y Chinandega), pero la de mayor calidad se exporta al extranjero, específicamente a España, como ha sido la práctica desde hace años. Actualmente exportan a ese mercado 6,000 bolsas de 85 gramos (o el equivalente 1,140 libras), bajo el régimen de comercio justo.

Sin embargo a pesar que el mercado español es sostenible y presenta un gran potencial, las socias de Coopemus expresaron sus deseos de exportar a otros países como a EE.UU, Canadá y Costa Rica.
Están consientes que los estándares de calidad que han logrado alcanzar les ha abierto las puertas para ingresar a otros mercados más exigentes. Pero también reconocen que necesitan realizar cambios y ajustes en el proceso de producción para competir con más eficiencia.

Aún así están realizando esfuerzos por encontrar contactos en el exterior y están capacitando a una persona que se encargará especialmente en la búsqueda de nuevos mercados y están trabajando en la creación de una página web propia, donde se pueda dar a conocer el proyecto y se establezca como una ventana de comercialización.

Planta procesadora con bajos ingresos



La planta es multifuncional y completa. Es un centro donde se acopia, procesa, empaca y almacena la nuez de marañón orgánico para su posterior comercialización. Todo el proceso requiere del empleo de mano de obra, en su mayoría mujeres, quienes han recibido capacitaciones en el uso de la maquinaria, administración, comercialización, etc.

Doña María Salomé Padilla, presidente de Coopemus, reveló que la cooperativa la conforman 20 socias que laboran en la planta y en el área administrativa. Adicionalmente emplean a seis mujeres de manera permanente, número que se incrementa a once, incluyendo hombres, cuando aumenta la demanda de pedidos.

Reconoce que los ingresos que reciben las mujeres en las labores de la planta no son suficientes y que apenas les alcanza para una alimentación muy básica. Pero están convencidas que si logran encontrar más mercados, les permitiría mejorar sus ingresos, generar más empleo en la localidad y, por tanto dar más brillo a sus niveles de vida.

El ingreso mensual promedio, para las mujeres que laboran en la planta, correesponde a un poco menos de 1,000 córdobas.

Del mismo modo, los productores capacitados por El Observatorio señalaron que reciben un bajo ingreso por su actividad. Hasta el momento la planta procesadora tiene capacidad para pagar un total de 350 córdobas por quintal de marañón orgánico.

Productores apuestan a lo orgánico


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Para Quiñónes, el cultivo de marañón orgánico ha sido además de un reto, una escuela de aprendizaje para los productores, pues se trata de un cultivo no tradicional y muy reciente en la zona.
Gracias a las gestiones realizadas en conjunto con el Cipres, la Coopemus logró en 2004 ser certificada por Bio-Latina, una certificadora de producción ecológica con presencia en toda Latinoamérica y con aceptación internacional.

Valentín Ponce, originario de la comarca Jiñocuao, es otro productor que dice tener presente los beneficios de la producción orgánica. “De hecho estoy tratando de eliminar en toda mi finca todo lo químico”, comentó.

Para Don Ponce, el manejo orgánico permitirá recobrar la tierra que el huracán Mitch se llevó y el cultivo de marañón orgánico es un buen comienzo. En ese sentido, dijo estar a la espera de la respuesta de un estudio propuesta de agricultura orgánica sostenible que personalmente entregó a una agencia de cooperación en la zona y a las autoridades de gobierno de Chinandega.

Al igual que sus otros colegas, produce una manzana de marañón orgánico y dice estar cumpliendo constantemente los requerimientos técnicos apoyado por los capacitadores del CIPRES.
Potencial sin aprovechar

El cultivo de marañón tiene un potencial industrial significativo. Sólo la nuez se puede transformar en pulpas, jugos, vinos y jarabes. También lo que llamamos fruto falso o pulpa puede ser transformado en pasas, refrescos, dulces, vinagre, gelatina, jaleas, etc.

En países desarrollados la nuez de marañón, por sus altos valores de ácido fólico, hierro y magnesio, se comercializa como un producto recomendable para la dieta de niños, adolescentes, deportistas, vegetarianos y embarazadas.

Según la edición de marzo de la revista Vietnam Business Finance, los precios de exportación permanecen estables, en los niveles altos de 5,500-5,600 dólares por tonelada, 30% más que los niveles del mismo período del año 2007.

A pesar de estas variadas oportunidades de negocios, la planta procesadora de Somotillo no tiene la capacidad de innovar en nuevos productos. Esta es la principal razón por la cual el fruto del marañón se pierde totalmente y debido a que los productores no han realizado gestiones encaminadas a obtener provecho comercial del fruto.

Recuadro
Desafíos



El caso del proyecto de marañón orgánico, como un ejemplo de éxito, confirma una vez más que la organización es clave para afianzar una actividad productiva y contribuir con los esfuerzos de reducción de la pobreza; lo anterior requiere, sin duda, del apoyo directo de instituciones especializadas y de cooperación.

Ahora los productores y productoras de marañón orgánico, enfrentan el gran reto de consolidar la producción, mejorando los rendimientos e invitando a otros productores de la zona a sumarse al esfuerzo.

En el caso de la planta, el desafío es lograr la eficiencia y encontrar canales de comercialización más atractivos, mercados con mejores precios. Sin embargo, todo indica que la situación es difícil, pero como en todo negocio si se supera esta etapa inicial, los resultados son prometedores.

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