25 de junio de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

Entrevista exclusiva con Andrés Rebolledo, Director de Asuntos Económicos Bilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile

Recientemente, Andrés Rebolledo estuvo en el país acompañado de una comitiva chilena con la misión de destrabar las negociaciones sobre un acuerdo bilateral de comercio entre Nicaragua y Chile, que el país andino negocia desde el año 1999 con Centroamérica y que a diferencia del resto de países, Nicaragua es el único país que con el que no se concluye dicho acuerdo.

El Observador Económico, conversó con Rebolledo sobre este tema, y del desarrollo económico que Chile ha logrado gracias a la apertura de su economía.

¿En qué se fundamenta el exitoso modelo económico de Chile?

Existe un convencimiento desde hace años en Chile de que economías pequeñas como las nuestras dependen fundamentalmente de los mercados mundiales. En Chile ha habido una política persistente en lo que se refiere a aspectos comerciales y de apertura que ha cobrado distintas formas. Pero, probablemente lo más definido en los últimos 15 años ha sido una apertura por la vía de las negociaciones de acuerdos comerciales bilaterales con múltiples socios.

Actualmente tenemos 18 acuerdos comerciales con 58 países que cubren alrededor del 90% de nuestras exportaciones y que hace que Chile tenga un arancel efectivo promedio por debajo del 2%. Somos una de las economías más abiertas del mundo. El 45% de lo que Chile produce se exporta al exterior, por lo tanto trabajamos en tener un buen acceso a los mercados internacionales.

Hoy en día hay un consenso relevante entre en el sector privado y público que esta es la opción más conveniente para la economía chilena. Creemos en la integración política pero fundamentalmente en la económica.

Chile negocia desde 1999 un tratado de libre comercio con Centroamérica y que a diferencia de los otros países, con Nicaragua no se ha llegado a un resultado final ¿Qué razones impiden un finiquito al protocolo bilateral de comercio?

Hay varios factores que han dilatado la firma del protocolo. Uno importante es que ha habido una agenda negociadora intensa en todos nuestros países. Esto ha significado un esfuerzo institucional y político que inevitablemente prioriza estos procesos.

Por otro lado, temas sensibles entorno a las negociaciones en agricultura, principalmente en el azúcar, han tenido un desenvolvimiento complejo.

Sin embargo, la situación ha cambiado en otros temas sensibles en Chile y la recepción de estos en Centroamérica. Hay nuevas situaciones, nuevas variables. Esto nos va a permitir encontrarnos en un punto de balance con Centroamérica. En Chile hay mayor flexibilidad que hace un tiempo.

Queremos retomar el diálogo, queremos completar la red. Para ambos países es importante concluir esta negociación. Retomar las conversaciones en el punto donde lo dejamos. Por tanto, esperaríamos establecer un acuerdo comercial y acompañarlo de temas de inversión, cooperación y otros. Este año deseamos concluir la conversación.

¿Qué tan relevantes son las relaciones comerciales Nicaragua-Chile? ¿Qué productos o sectores saldrían beneficiados con un intercambio comercial más libre?

El Comercio bilateral no es relevante en los montos, pero si lo es la tendencia. En ambos sentidos, han venido creciendo ininterrumpidamente durante los últimos años. Chile exporta alrededor de 27 millones de dólares e importamos de Nicaragua 4 millones de dólares. Lo interesante es que en la relación Chile-Nicaragua se da una particularidad: somos complementarios, no competimos en muchos sectores a diferencia de otros socios, como nos ocurre con los países de América del Sur.

Entonces hay muchos nichos efectivos en donde se puede trabajar. Chile es un mercado abierto, competitivo, difícil pero muy receptivo a desarrollar nichos de mercado.

Por ejemplo: el Ron. Es un producto que se ha incorporado en la canasta de exportación hacia Chile con mucho éxito. Algunos productos textiles, frutas tropicales, son otros ejemplos. Sin embargo, en otros productos se requerirá a mediano plazo de mayor promoción.

¿Cómo se ve desde el sur la economía nicaragüense? ¿Es atractiva Nicaragua para inversionistas chilenos? ¿De qué industrias hablamos?
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Nosotros creemos que es atractiva Nicaragua, que es atractiva Centroamérica. Hay una variable importante. El tipo de comercio que se hace con Centroamérica es un comercio distinto al patrón tradicional exportador de Chile. Aquí esta diversificado, hay valor agregado, hay manufactura. No es la exportación típica de Chile a los países desarrollados.

Las inversiones es un tema inexplorado. Chile invierte hoy en día 40,000 millones de dólares fuera de sus fronteras. En Centroamérica es casi nula, salvo en Panamá donde se invierten 20 millones de dólares.

Para la región, sin embargo, las inversiones provendrían de otro segmento, de otro tipo de empresas, más bien de pequeñas empresas y no las mismas grandes inversionistas que están localizados en otros lugares.

En realidad son otros inversionistas los que pueden participar aquí. Habría que focalizar y trabajar con un segmento de comerciantes e inversionistas distintos y muy focalizados a esta realidad económica. Son industrias de servicios, inversionistas de agroindustria, productos elaborados de la madera, etc.

Aun así, hay un proceso de exportación de capitales de Chile que es relevante; por lo tanto, un acuerdo bilateral se presenta como una oportunidad.

Centroamérica Negocia un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Sabemos que Chile ya tiene una experiencia de negociación de este tipo de acuerdos con el viejo mundo. ¿Cuáles son los resultados más visibles de este Acuerdo de Asociación para Chile? ¿Qué debería de tomar en cuenta Centroamérica a la hora de negociar con la Unión Europea?

En temas comerciales fue una negociación compleja por cuanto el interés ofrecido por Chile era fundamentalmente agrícola. Lo que hicimos fue buscar nuevamente nichos, mercados. Tomar en definitiva las aperturas parciales que Europa nos dio en sectores importantes. Utilizamos el mecanismo de cuotas, principalmente.

No olvidamos el hecho de que Europa subsidia ciertos productos agrícolas y sencillamente algunos quedaron afuera de la negociación. Necesariamente acompañamos esto con capítulos relevantes que tienen que ver con servicios e inversiones recíprocas y compras públicas. Con el trade-off de los sectores agrícolas, pesca e industria tuvimos un balance conveniente.

Fuimos flexibles, pragmáticos. Y establecimos muchos compromisos de revisiones futuras de negociación que en algunos casos se han concretado y estamos negociando en algunos rubros donde pudimos haber logrado más.

Ha sido un acuerdo interesantes, las exportaciones se han incrementado, se han incorporado sectores nacionales importante en alimentos: carne, productos lácteos, quesos, vinos, entre otros productos que se consolidaron con un marco jurídico muy estable. El sector pesca también creció y hoy en día nos enfrentamos con un desafío, pues las cuotas se llenaron muy rápidamente y necesitamos seguir trabajando para incrementarlas. El resultado es que tenemos superávit con Europa. Era desde un inicio una negociación ventajosa.

En cuanto a inversión, Chile se ha ido convirtiendo en una plataforma para inversionistas, no para vender en el mercado interno sino para aprovechar toda la gama de acuerdos comerciales con nuestros socios. De tal manera que hoy vemos inversiones de Europa movidos por los acuerdos bilaterales.


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