14 de octubre de 2006 - Managua, Nicaragua


Juan Ramón Roque

Dada la crisis de los altos precios del petróleo y la alta dependencia de nuestro país a este recurso para la generación de energía, una alternativa que está siendo utilizada por varios organismos internacionales de manera independiente, así como de ONG y algunos proyectos del Estado con fondos externos para favorecer fundamentalmente a muchos territorios rurales pobres en Nicaragua, ha sido la instalación de los sistemas fotovoltaicos, llamados comúnmente como “paneles solares”.

Un panel solar, no es sólo el panel, sino que lleva un equipo periférico adherido al mismo que incluye el panel solar (que produce la energía), un banco de batería donde se almacena y un regulador o controlador de carga que regula la energía cuando la batería ya está llena o vacía. Esos son los tres elementos que componen un panel solar, que sumado a los consumidores (lámparas) conforman un sistema fotovoltaico.

Al respecto, conversamos con el Ing. Vladimir Delagneau, Presidente de TECNOSOL, una empresa privada que es reconocida por la Comisión Nacional de Energía como líder en el campo de los sistemas fotovoltaicos a escala nacional, porque en la actualidad es la empresa con mayor cantidad de instalaciones logradas (15,000 sistemas fotovoltaicos) en todo el territorio nacional, mayoritariamente concentrado en la zona Central y en la RAAS.
“Desde el campo de la energía renovable implementamos tres tipos de tecnología: La energía solar: fotovoltaica y térmica, la energía cólica y la energía hidroeléctrica; pero todo en pequeña escala, para autoconsumo”, explicó el Ing. Delagneau.

TECNOSOL se ha concentrado fundamentalmente en aquellos hogares que no gozan de energía eléctrica, al reconocer el déficit de cobertura nacional mayor al 50% y que representa alrededor de 2.5 millones de personas sin energía eléctrica y que fundamentalmente se concentra en las zonas rurales, debido a la falta de inversión y al costo que representa para las empresas distribuidoras llevar electricidad a una vivienda que consume 500 W/h al día o 1000 W/h día.

El costo de sistemas fotovoltaicos para esos consumos pequeños anda entre 500 y 1,000 dólares. Con esto las viviendas pueden tener un televisor, unas 10 lámparas “ahorrativas” de 12 voltios (11 W), una radiograbadora o un equipo de sonido y una licuadora, que con un sistema fotovoltaico de 100 W al día que pueden mantener encendidos todos estos aparatos por unos 10 a 15 minutos para garantizar que la batería siempre esté llena, pues la batería tiene capacidad de almacenamiento de 500 W/h al día, lo que permite tener carga para 5 días sin sol.
Estos sistemas fotovoltaicos también se pueden instalar en las zonas urbanas donde existe energía eléctrica y se pueden instalar ya sea para consumo total o parcial, independizando una parte de su sistema energético con paneles fotovoltaicos.

En realidad, no hay límites de la potencia de los paneles fotovoltaicos, todo depende de la capacidad económica del cliente y del consumo dentro de la vivienda. El costo de los sistemas es variable. Por ejemplo, una vivienda grande que consume 300 KW/h al mes, eso equivale a 10KW/h por día o 10,000 W/h al día, eso lo dividimos entre lo que produce un panel solar al día (500 W al día) porque aquí se tiene abundante sol (5 horas de sol con un nivel de intensidad máxima), eso nos indica que se requieren 20 módulos que produzcan 100 W al día. Este sistema para una vivienda cómoda le costaría 22,000 dólares.

Para quienes tienen energía eléctrica en su vivienda, que no paga una cuota muy grande, es muy difícil hacer una inversión de 22,000 dólares. Para esas personas se tiene otra opción que son los “sistemas de respaldo con inversores cargadores” que andan por los 1,500 a 2,000 dólares. Esos entran a funcionar cuando se va la luz eléctrica.

¿Cómo funciona este sistema?



El Ing. Delagneau explicó que está conectado a la red pública, por tanto, cuando hay energía este equipo electrónico no entra a funcionar, mientras tanto, no contamina el ambiente, no hace ruido, no tiene emisiones, no consume combustible. Este equipo trabaja con un banco de cargador que tiene baterías especiales que acumulan energía suficiente para luego, cuando falta la energía, suministrarlo a los equipos que le son conectados.

El tiempo que dura la carga de las baterías depende de su capacidad (4, 6, 8 o 10 horas) así como del consumo que requieran los suministros conectados. Por lo general, se piden de 4 horas. Este cuesta entre 1,000 - 3,000 dólares dependiendo de la potencia de la cantidad de aparatos. El más común que se utiliza es el de 1,500 W/h de potencia (no es consumo) que anda por los 1,000 dólares. Refrigeradora, computadora, seis luces, equipo de sonido, un televisor.


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