14 de October de 2006 - Managua, Nicaragua


Arq. Gabriela T. Quintana

La traza urbana de la ciudad de Managua ha experimentado a lo largo de su historia una transformación significativa, producida por una serie de sucesos originados por fenómenos naturales, así como políticos. Esta ciudad vista hasta hace algunos años como exageradamente horizontal, desarticulada, sin centro y llena de vacíos en su interior, ha empezado a resurgir de su estado pasivo dando señales de actividad impaciente en el campo de la construcción, tratando de resolver el déficit de vivienda existente, así como la necesidad por alcanzar la modernidad que años atrás la caracterizó.

Hoy el tema de la “ciudad” es muy discutido, sin embargo se mantiene la idea de ésta como un espacio patrimonial que admira a todos aquellos edificios que la conforman, fundamentalmente históricos, públicos, religiosos y de alguna belleza arquitectónica importante. En la Managua de los años 60’s y 70’s existía esa lectura y valoración de una ciudad que hoy nos falta. Los aires de modernidad de aquel entonces alcanzaban mucho más de cuatro pisos de estructuras metálicas y de concreto, ubicadas sobre avenidas como la Roosevelt y la Bolívar, en donde se ubicaba el centro del comercio, así como el centro financiero de la época. Edificios como el Banco Central y el de América compartían un lenguaje único en su tipografía arquitectónica. Otros edificios como el Palacio de Comunicaciones, la Compañía de Seguros, el Edificio Zacarías Guerra y el Edificio del INSS, entre otros, representaban el alcance urbano que tenía la capital en comparación con otras regiones vecinas.

Managua no era una ciudad atrasada, su tecnología era competitiva, la arquitectura de sus edificios absorbía rápidamente los estilos del movimiento moderno de los años 40’s y 50’s de otros mundos. La capital era sin duda una ciudad impulsada hacia el desarrollo de su centro de vida social y comercial, el cual se alzaba sobre una red urbana relativamente ordenada.

Tras el último terremoto en 1972 se iniciaron los planes de reconstrucción de la nueva área central, y es a partir de la década de los 90 que Managua empieza a desarrollarse paulatinamente tratando de modernizar su infraestructura, ampliación y mejoramiento de la cobertura de los servicios básicos, producto del incremento de las inversiones nacionales y extranjeras, lo que ha contribuido a un cierto crecimiento social y económico. Sin embargo, el desarrollo progresivo identificado no es más que un territorio simbólicamente débil en el que no existen espacios para que los ciudadanos se encuentren mas allá de los corredores de tránsito y del consumo.

¿Cómo ha confrontado Managua este fenómeno de modernización?



Desde hace algunos años hemos visto surgir edificios de más de tres plantas, lo cual nos hace pensar que el oleaje de transculturizacion -en cuanto al desarrollo de ciudad se refiere- nos ha alcanzado nuevamente, atrayendo a nuestro territorio inversión extranjera ajena a nuestra cultura.

Managua se ha convertido en una ciudad fragmentada de múltiples subcentros comerciales y financieros, dentro de los cuales se construyen actualmente edificios verticales que se posicionan en la ciudad, intentando ser íconos urbanos importantes reconocidos por sus ciudadanos. Ejemplo de esto tenemos el Complejo Pellas, un consorcio empresarial de más de siete pisos que se alza sobre una estructura metálica y de cristal, con un estilo moderno que se impone sobre la principal vía de la ciudad: la Carretera Masaya.

Paralela a esta intención recientemente se inauguró el edificio de INVERCASA, un proyecto de inversión nacional y extranjera, con un diseño arquitectónico único en el país que compite con el de ciudades latinoamericanas modernas. Junto a estos, edificios como el de LaFise, Movistar y Seguros del Pacifico, Sony Ericsson, Ofiplaza, Banistmo, Estesa, entre otros, forman los primeros intentos por reconstruir una Managua vertical que propone el desarrollo y la modernización de la ciudad dentro de los subcentros antes mencionados.

También constituyen una especie de nuevo centro comercial y turístico el conjunto de edificios del cual forman parte Metrocentro, Galerías Santo Domingo, el Hotel Intercontinental, Plaza Inter, Crowne Plaza, Hotel Holiday Inn, Seminole, entre otros. Así como nuevos repartos habitacionales verticales. Todo esto regido por esporádicas inversiones privadas y extranjeras que han vuelto a resurgir en el marco del urbanismo de nuestra ciudad.

Con estos avances en la ciudad, ¿es posible decir que el sector de la construcción ha mejorado técnicamente en los últimos años?



El sector de la construcción ha experimentado un cambio radical, sin embargo nuestra tecnología es atrasada, si la comparamos con la de las demás regiones centroamericanas. En Nicaragua seguimos desarrollando todo nuestros materiales en la obra, cuando deberíamos estar avanzando en la prefabricación y el ensamblaje de los elementos constructivos útiles para la realización de estos megaproyectos, como hacen otros países mas desarrollados. De darse este avance en conjunto con la calificada mano de obra nicaragüense, podría crearse el impulso necesario para que Managua asuma su propio desarrollo.

Hasta la fecha, para desarrollar los nuevos edificios verticales se ha tenido que importar principalmente diseño y tecnología, siendo los inversionistas extranjeros, en general, los responsables del desarrollo de dichos proyectos. Nuestros arquitectos e ingenieros ocupan (aunque no es la regla) puestos de asistentes y técnicos especializados, encargados de algunas subcontrataciones. Aún no se han puesto en evidencia nuestras capacidades.

¿Cuáles son los posibles problemas que surgen con el nuevo desarrollo vertical de la ciudad?



Quizás en Managua el desarrollo de estos nuevos edificios no simbolice (para algunos) más que el emprendimiento del negocio, cuyo objetivo se encuentra muy lejos de la preocupación por hacer ciudad. Desde esta perspectiva no podemos enorgullecernos por un desarrollo ficticio de ciudad. Como dijo alguna vez Gastón Baquero, poeta cubano, La identificación total entre un hombre y una ciudad es un signo de superior cultura. Si en Managua aún con la modernización no logramos identificarnos como parte de ella, entonces nuestra cultura de ciudad es débil.

El urbanismo de hoy plantea que “cuando la concepción, construcción y apropiación del espacio público tiene como objetivo el consumo y no el uso del mismo, se desvirtúa la esencia de las ciudades”. Managua probablemente ha perdido el carácter tradicional de proceso dotado de un fin. Los edificios modernos se construyen hoy basados en la indeterminación. Cada inversionista crea su propia experiencia urbana particular, hecha a la medida de sus propios deseos.

¿Qué se propone para confrontar este reto?



Primero tendríamos que preguntarnos como ciudadanos en dónde estamos y hacia dónde vamos. Por ahora nuestra tarea es la de absorber la mayor oferta de conocimientos posibles de quienes manejan el desarrollo de nuestra ciudad. Debemos adoptar conocimientos técnicos especializados que enriquezcan nuestras capacidades.

Además, debemos adaptarnos a la tecnología existente en el país, satisfaciendo las necesidades de los ciudadanos al menor costo permisible. En otras palabras, esto significa que debemos ser nosotros los nicaragüenses quienes a partir de nuestras propias tecnologías confrontemos el reto de la modernización de nuestra capital.

Parece evidente que a este oleaje de influencia moderna, que pone en riesgo nuestra identidad urbana, hay que anteponer elementos que frenen la dinámica que nos pudiese uniformar con el resto del mundo. Para ello debemos ser capaces de desarrollar proyectos urbanos tanto horizontales como verticales, que dialoguen con nuestro medio y nuestra cultura, que formen parte de nuestro entorno, de lo contrario viviremos en una ciudad urbanizada carente de identidad, con perfiles desdibujados, ajena a nosotros.

mostrar comentarios [1]

Arriba     Imprimir     Enviar a un amigo     Comentar

Comentarios

Comentar
Nombre: *
Email: *
Comentarios: *
Verificación: *





 

  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado