31 de August de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAlvaro Ríos Roca*

Centroamérica viene avanzando lentamente, pero a pasos concretos, para tratar de consolidar la integración del mercado eléctrico en esa región. Lo fundamental de este proceso (al que deberían tratar de emular los países suramericanos), es la construcción de la institucionalidad que se da a partir del Tratado Marco de America Central en 1996 y, la posterior consolidación del Ente Operador Regional (EOR), la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica (CRIE) y varias más a nivel nacional.

Esta construcción de institucionalidad está permitiendo que se avance con la estructuración del denominado Sistema de Interconexión Eléctrica para América Central (SIEPAC), con capacidad de transmisión de 300 MW y en 230kV.

El SIEPAC, con sus dos circuitos, hace viable instalar grandes plantas regionales, con economías de escala significativas. Sistemáticamente, los estudios regionales indican la clara conveniencia económica del aprovechamiento de energías abundantes, renovables, económicas y limpias en su combustión.

La fuente renovable más importante y abundante en la región es la hidroelectricidad, seguida por la geotermia. Los proyectos hidroeléctricos, para los cuales es difícil conseguir financiamiento y existe abusiva oposición ambiental, son sin duda la base para la generación eléctrica en Centroamérica.

Empero, no es posible concebir el futuro de la región Centroamericana sin el abundante, más limpio, más económico y complementario gas natural, situación que se coadyuva por la construcción del SIEPAC, que permitirá las plantas regionales de escala.

América Central es altamente dependiente a los derivados de los productos del petróleo, no sólo en el segmento transporte, como lo tiene el mundo entero, sino también en el sector eléctrico, donde la generación con diesel oil y fuel oil sostiene un gran porcentaje de la matriz eléctrica en casi todos los países, a excepción de Costa Rica.

En Honduras por ejemplo la generación térmica con diesel llega a más del 37% y en Nicaragua aproximadamente entre el 65 a 70% es con generación térmica de diesel y fuel oil. No escapan a esta dura realidad Panamá y El Salvador (40 a 45%) y Guatemala (35 a 40%).

La demanda eléctrica en América Central sigue y seguirá en crecimiento. El 2006 y 2007 se creció en promedio al 5% y se estima que esta tasa se mantenga en los próximos 3 a 5 años. Los precios promedio en la región, en la Red de Transmisión Regional (RTR), en el 2007, han estado entre los 110 a 115 US$/Mwhr. La peor situación se la llevan sin duda los países como Nicaragua y Honduras (léase térmicos con diesel y fuel oil) donde los precios promedio en la RTR en el 2007 han oscilado cerca a los 130 US$/Mwhr.

En el 2008 los precios durante las horas pico promedio en la región han llegado a los 500 US$/Mwhr y en el pico de la noche a 800 US$/Mwhr. Sin ninguna duda que los precios del petróleo y sus derivados están afectando seriamente los costos de generación eléctrica y por ende, el bienestar de sus ciudadanos, sin olvidar la contribución a la contaminación ambiental.

Un análisis de los precios entre los derivados del petróleo (diesel oil y fuel oil) y gas natural con precios internacionales de LNG, nos permite establecer muy claramente que los primeros siempre serán mucho mas costosos que el primero. La historia nos lo demuestra muy claramente. El petróleo ha subido de 12 a 13 US$/bbl a casi 140 US$ el barril en 10 años (10 veces), mientras que el gas natural (LNG) ha subido de 3 a 3.5 US$/MMBTU a 12 a 15 US$/MMBTU (4 a 5 veces).

Complementando, el diesel oil en abril del 2008 costaba cerca a 30 US$/MMBTU, el fuel oil 19 US$/MMBT, mientras que el gas natural oscilaba alrededor de los 12 a 14 US$/MMBTU.

Centroamérica no puede dispararse a los pies y debe apostar fuertemente al GNL.
Creo que El Salvador ha tomado los pasos necesarios con la Ley del Gas Natural y la apuesta para que allí se pueda anclar una eficiente termoeléctrica de escala para así empezar la era del gas en esta región, duramente golpeada por los precios de los energéticos. El gas natural no sólo será útil para cambiar la matriz eléctrica, sino también para dar energía limpia y eficiente a las industrias, comercios, domicilios y vehículos.

Los organismos de financiamiento internacionales como el BID, Banco Mundial, CAF, no deben perder esta gran realidad del gas natural a la hora de impulsar proyectos en esa región. Los países andan en un sálvese quien pueda y alguien debe mirar el bosque y no sólo a las ramas.

* Ex Secretario Ejecutivo de OLADE y ex Ministro de Hidrocarburos de Bolivia.


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