30 de August de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoNatalia Michell

* En 2014, según previsiones oficiales, prevalecerá la generación de energías renovables.

Una inflación acumulada de 11% y una factura petrolera equivalente al 72% de las exportaciones a junio del 2008, no es de extrañarse en un país donde el 75% de su generación energética depende del petróleo.

Sin embargo, sólo una coyuntura como ésta logró que el Estado, junto con el sector privado, despertara ante un tema que había estado olvidado desde hace muchos años a pesar de la inestabilidad que lo caracteriza y su importancia para el desarrollo económico, como lo es el cambio de la matriz energética.

Nicaragua es un país con un potencial energético de más de 4,000 mw por medio de fuentes renovables, distribuidas así: 37% con en energía hidroeléctrica, 42% en energía geotérmica, 17% en energía eólica y 4% en biomasa, según estimaciones de estudios sectoriales.

Sin embargo, actualmente el país produce 195 mw de energía proveniente de recursos renovables, es decir, el 3.6% del potencial total. Estos 195 mw se alimentan de 98 mw del Lago de Apanás, 37 mw de la planta geotérmica Momotombo y 60 mw inyectados de noviembre a mayo proveniente de los ingenios azucareros.

Para Narciso Mayorga, experto en temas de energía, este escenario es resultado de la falta de visión global y de políticas estratégicas dirigidas al sector energético desde los años 90, ya que no ha habido preocupación de parte del Estado de atraer capital que invierta en proyectos energéticos a base de fuentes renovables y cambiar las antiguas e ineficientes plantas térmicas, principales generadoras de energía en el país.

Sin embargo, para Sean Porter, gerente del Proyecto Eólico Amayo, en los años 90 no había inversionistas interesados en proyectos de energías renovables dado que los precios del petróleo estaban muy bajos, lo cual no hacía rentable ningún proyecto de energía renovable debido a la magnitud de inversión inicial que estos significan. Por tanto enfatiza que el mejor momento para que Nicaragua inicie el cambio de matriz energética es ahora.

Fin a racionamiento,¿a qué costo?


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Los apagones de energía en 2006 y 2007, junto con los incrementos de los precios del petróleo, ocasionaron que el sector energético se volviera insostenible, peligrando el crecimiento económico y la estabilidad social del país. Por tanto, con la entrada del actual gobierno iniciaron una serie de acciones para darle solución inmediata al problema.

La primera acción fue traer plantas pequeñas alimentadas por fuel oil y diesel, provenientes de Cuba y Venezuela. Estas plantas, de tecnología Alemana y Finlandesa y con capacidad de generación de 1.7 a 2 mw, entraron entre febrero y marzo del 2007 e incorporaron al sistema 60 mw.

Sin embargo, se continuó racionando por 4 a 5 meses a la vez que se establecía un contrato con la empresa Albanisa de 180 mw generados a partir de fuel oil por medio de plantas marca Hyundai de Corea del Sur, de los cuales ya se están operando 60 mv, se espera que en noviembre entren 40 mv más y el resto a inicios del próximo año.

Asimismo, se espera que la energía proveniente del petróleo pase a representar el 68% de la energía total del país en el año 2008, gracias al incremento de 2.2 metros del Lago Apanás por el buen nivel de lluvias y la introducción a finales del año de 40 mw provenientes del Parque Eólico Amayo.

En total, del año 2007 a 2008 se habrán introducido 280 mw extras de energía al Sistema Interconectado Nacional (SIN), cifra que excede a los 265 mw que fueron introducidos desde 1990 a 2006. Con esto, Nicaragua en el 2008 tendría una capacidad instalada de 684 mw, superando la demanda que se calcula en 535 mv.

Sin embargo, excluyendo el proyecto eólico Amayo, esta energía introducida es de alto costo para el país, ya que la mayoría de estos megavatios se generan a partir de fuel oil y diesel, materias primas cuyos precios internacionales se han elevado, incrementando la tarifa de energía eléctrica.

No obstante, el gobierno aduce que en el corto plazo la única salida a la crisis energética era la introducción de plantas pequeñas a base de diesel y fuel oil, ya que sólo se necesita de un estudio de suelo, un tanque de combustible y una subestación cerca.

Asimismo, Mayorga asegura que estas plantas son más eficientes que su predecesoras, porque pueden acoplarse mejor a las fluctuaciones de la demanda. Anteriormente, aunque el despacho de carga necesitara solo 10 mw extras en el SIN, igual se tenía que encender la planta Nicaragua a toda su capacidad, es decir, 30 mw, utilizando combustible innecesariamente.

100% de energía renovable al 2014


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La intención tanto de la empresa privada como del Estado es cambiar la matriz energética del país, debido a los actuales precios de los combustibles, lo cual se ve reflejado en el Plan Nacional de Cambio de Matriz Energética 2008 - 2014.

El objetivo de este Plan es sustituir las plantas térmicas por medio de la introducción de proyectos de energías renovables, de modo que en el año 2014 solo el 0.2% de la energía eléctrica en Nicaragua se genere empleando combustibles fósiles. Según las proyecciones del gobierno, se introducirán en total 1,142 mw, de los cuales 32.6% (372.29 mw) se generarán por medio de combustibles y 67.4% (1109.4 mv) por fuentes renovables, y se retirarán del sistema el equivalente a 367 mw de generación fósil.

Asimismo, se retirarán en el mismo periodo 367 mw de energías provenientes de combustible, estimando que al final del 2014 la capacidad efectiva en Nicaragua será de 1,251 mw y la demanda de 791 mw, lo que permitiría incluso disponer de 460 mw para ser exportados a otros países de Centroamérica.

Sin embargo, el cambio de matriz energética es un proceso que abarca varias dimensiones, no sólo el de generación, sino también el de transmisión y distribución. Mayorga enfatiza en que si se aumenta la capacidad efectiva de generación, también se debe incrementar la infraestructura energética que soporte esta nueva capacidad.

Mayorga también recuerda que el problema en Nicaragua va más allá de un cambio en matriz energética, ya que el 54% de la energía proviene de leña y residuos. Por tanto, considera importante que los proyectos energéticos vayan acompañado de capital del Estado, ya que los privados por lo general venden al SIN y no invierten en nueva red energética que permita que la misma llegue a sectores donde antes no llegaba, sobre todo en el campo.

Por tanto, Mayorga destaca la importancia de pequeños proyectos estatales de energía solar y eólica para llevar la energía al campo, promoviendo el desarrollo local y ayudando a disminuir las migraciones campo-ciudad.


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