1 de octubre de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoNatalia Michell

En las negociaciones semestrales del salario mínimo, se debate constantemente el aumento salarial de acuerdo a la productivdad de cada sector. Sin embargo, hasta la fecha nadie ha podido apuntar hacia cifras cercanas a la productividad real de la economía nicaraguense.

La productividad econ’omica está determinada por el rendimiento conjunto del trabajo, el capital, la tecnología y la tierra. Cuando la productividad incrementa también lo hace la competitividad del país frente al resto del mundo, permitiéndole insertarse con mayor eficiencia al mercado internacional.
En Nicaragua, estudios del BCN muestran que la productividad de la economía entre 1990 – 2005 ha crecido alrededor de un 10%, sin embargo, los valores de la productividad son menores en 50% a los alcanzados en los años 60, debido a la poca información que manejan los inversionista sobre la rentabilidad que genera cada sector económico, el poco desarrollo del mercado financiero, los problemas de gobernabilidad, la falta de una visión de país y; la escasa calidad de la inversión pública.

Según Flor Cisneros, directora de la Dirección General de Empleo y Salario del MITRAB, y María Germania Carrión, funcionaria del COSEP, en Nicaragua no existen cálculos sobre la productividad por sector económico a pesar de su importancia para la elaboración de políticas públicas dirigidas a incrementarla y, asimismo, para que los empresarios conozcan las ventajas comparativas y deficiencias de su sector.

Esto se debe a la falta de estadísticas por sector económico del factor capital en el país. Debido a ello, El Observador Económico decidió elegir como indicador para medir la productividad sectorial la productividad aparente del trabajo, definida como la cantidad de producto por unidad de trabajo utilizada.

Productividad laboral



El uso del trabajo como medida de productividad en cambio del capital es válida para Nicaragua debido a la pirámide poblacional de base ancha, la cual rmite una tasa de participación neta laboral de 51.3%, y por la abundancia de PYMES intensivas en mano de obra y técnicas artesanales.

La productividad laboral también está influida por la tecnología, la composición del trabajo y la cantidad de los restantes factores productivos utilizados, elementos que no pueden ser recogidos en la presente metodologia, lo cual podría subestimar los resultados.

Los resultados indican que la productividad laboral anual en Nicaragua (PIB real/PEA ocupada) es de US$ 867.68 por trabajador ocupado. Realizando el mismo ejercicio para Honduras, se encontró que para el mismo año la productividad laboral 200 puntos porcentuales mayor al valor estimado para Nicaragua.
La principal razón de esta diferencia es la poca calificación de la mano de obra nicaragüense. Según datos del INIDE, el 16% de la Población Económicamente Activa Ocupada (PEAO) no tiene ningún grado de calificación, el 40% había finalizado primaria y el 30% secundaria, y solamente el 12% y 3% tenía estudios universitarios y de técnico medio, respectivamente.
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El economista Tránsito Gómez, autor de los Resultados de la Encuesta de Empleo del 2007, señala que para que el capital humano pueda asimilar la incorporación de nuevas técnicas y tecnologías en los procesos de capacitación, debe de haber finalizado por lo menos nueve años de educación formal. En Nicaragua la media de educación es apenas el quinto grado de primaria.

La subutilización de la mano de obra en Nicaragua es otra de las causas de su baja productividad. Los desequilibrios entre la oferta y demanda laboral en el país ha ocasionado que el 62.7% de los ocupados se encuentren en el sector informal y el 34.1% en el sub-empleo, caracterizados por reducida productividad, baja remuneración y menor cantidad de horas trabajadas.
La baja productividad laboral de Nicaragua ha ocasiona que las empresas extranjeras prefieran invertir en otros países, ya que lo que ganarían por pagar bajos salarios en Nicaragua lo recuperan por la mayor productividad del trabajador en los otros países. Por tanto, es importante invertir en calidad y acceso de la educación, sobre todo porque en Nicaragua la incorporación de tecnología y capital tendrá una alta rentabilidad, siempre y cuando la mano de obra sepa utilizarla.

Monopolios a la cabeza



Los resultados por sector indican que los sectores económicos con los trabajadores más productivos en 2007 fueron la electricidad, el agua y alcantarillado, las minas y canteras, y el transporte y telecomunicaciones. Sin embargo, la estructura de monopolios naturales de estos podrían explicar las cifras de aparente productividad alta.

Asimismo, los sectores menos productivos fueron el comercio, hoteles y restaurantes, la construcción, los servicios comunales, sociales y personales, y la actividad agropecuaria, silvicultura y pesca.

Por otro lado, los sectores cuya productividad han incrementado en mayor proporción son los servicios financieros, el comercio, hoteles y restaurantes, y el transporte y las telecomunicaciones, en 15.9%, 13.5% y 10.4%, respectivamente, resultado de un crecimiento mayor del PIB sectorial contra la PEAO.

A pesar que minas y canteras, y la electricidad, agua y alcantarillado fueron dos de los sectores más productivos del 2007, estos experimentaron decrecimientos en su productividad, sobre todo en el sector minero, el cual pese a que su PEAO creció en 31.6%, el PIB decreció en 21.15%.

Relación entre productividad y salarios


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La productividad laboral también es útil para determinar los salarios en la economía. Si los trabajadores demandan salarios mayores a su productividad marginal, la empresa optará por no contratarlos ya que es mayor el costo que los beneficios, generados por el trabajador.

Por el contrario, si la empresa ofrece salarios menores a la productividad marginal del trabajador, éste optará por renunciar o buscar otra empresa que le remunere según su calificación. Es así que se llega a un salario de equilibrio en condiciones de competencia perfecta.

En Nicaragua existe un aumento de la productividad laboral contra un decrecimiento de los salarios reales. Esto indica que existe poca demanda laboral y exceso de oferta, por tanto, aunque a los trabajadores se les remunere en menor proporción a su productividad, estos no tienen la opción de buscar mejores alternativas.

Según Gómez ésta es una de las causas de la alta participación de la PEAO en el sector informal, ya que al ver disminuido su poder adquisitivo opta por insertarse en actividades informales para complementar su ingreso.
Sectores como minas y canteras y la construcción, han sido beneficiados con incrementos salariales mayores a los incrementos de productividad y; otros como el sistema financiero y manufacturas han sido castigados con incrementos salariales menores a los de productividad.

Impacto del salario mínimo



Tanto en Nicaragua como en otros países existen leyes del salario mínimo, con el objetivo de asegurar que los ingresos puedan cubrir las necesidades básicas de los trabajadores menos calificados. En Nicaragua éstos se calculan cada 6 meses conforme al crecimiento de PIB, más la tasa de inflación acumulada.
Sin embargo, el establecimiento de salarios mínimos ha sido criticado por los empresarios, ya que la teoría económica y la práctica sostienen que los salarios mínimos funcionan como barrera para establecer los salarios según productividad. Si los salarios mínimos crecen en mayor proporción que la productividad laboral, las empresas podrían enviar al desempleo parte de la PEAO o podría incrementar las tareas de producción para recuperar lo perdido por salario.

Para Luis Barbosa, representante de los sindicatos en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, los salarios son tan bajos en el país que distan de acercarse a los salarios establecidos por la productividad laboral, ocasionando que las empresas sean rentables no por incrementos en su productividad, sino por los bajos salarios que pagan a los trabajadores. Es decir, que los trabajadores están subsidiando a los empresarios. Sin embargo, hasta que no se haga un estudio exhaustivo de productividad por sector, será muy difícil determinar cuál de las dos partes tiene la razón.

Para Gómez, los salarios mínimos no tienen ninguno de estos impactos, dadas las características particulares del país. Una de ellas es que solamente el 3.2% de los trabajadores en el sector formal devenga el salario mínimo legal. En el caso del campo, aunque solamente el 5% cotiza en el INSS, los obreros están ganando al menos 60 córdobas diarios más la comida, habiendo traspasado el salario mínimo legal debido a la escasez de mano de obra en el campo producto de las migraciones a Costa Rica, obligando al empleador a pagar mejores salarios para retener a los trabajadores.

Asimismo, Gómez explica que los salarios mínimos pagados en el mercado están por encima del legal, por lo tanto, los incrementos de los salarios mínimos lo único que ocasiona es una reducción de la brecha entre ambos.

Sin embargo, aunque en el año 2007 el salario mínimo pagado en el mercado era 18% mayor que el legal, en febrero del 2008 los salarios mínimos legales incrementaron en 15%, y actualmente se está negociando otro incremento que podría asemejarse a la cifra de febrero, ocasionando una fuerte disminución de la brecha.

Por último, Gómez sostiene que los salarios mínimos no impactan sobre el desempleo, dado que las remuneraciones salariales representan en promedio el 30% de los costos de las empresas. Solamente en el sector doméstico, enseñanza y salud sobrepasan el 70%. Estos bajos costos se deben a que muchos sectores son monopsonios (un solo comprador de mano de obra) donde no existe libre competencia para determinar los salarios, sino que las mismas empresas los determinan. En el caso de las PYMES, como la mayoría son empresas familiares, las utilidades generadas quedan en el seno familiar.

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