14 de octubre de 2006 - Managua, Nicaragua


Ivonne Acevedo

Las remesas familiares constituyen uno de los beneficios de la migración internacional para los países en vías de desarrollado, siendo América Latina a nivel mundial la región que mayormente recibe estos flujos. Dada la gran importancia para las economías en vías de desarrollo, el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el año 2000, comenzó a realizar programas para la recopilación de datos referentes a las remesas, sus costos de transacción, los proveedores de servicios y su potencial de desarrollo.

Las remesas fluyen de los países industrializados demandantes de mano de obra hacia los países en vías de desarrollo que están privados de ingresos. Es decir, millones de personas se trasladan al “Norte” y el dinero se traslada al “Sur”, siendo las remesas una de las expresiones más tangibles del transnacionalismo y de los vínculos que se entretejen entre países destinos y países de origen. Asimismo, las remesas constituyen el compromiso familiar que muchos inmigrantes tienen con aquellas personas cercanas que dejaron atrás en sus países de origen y por los cuales procuran el desarrollo de sus capacidades.

Entre los datos recopilados de los programas realizados por el BID, sobresalen que América Latina y el Caribe recibirán más de 60,000 millones de dólares de todas partes del mundo en concepto de remesas en este año, con costos de transferencia reducidos de hasta un 50 por ciento y que beneficiará a 20 millones de hogares.

Dado al impacto de los datos anteriores, FOMIN llevó a cabo una encuesta con el objetivo de conocer si ¿las remesas pueden ser utilizadas como instrumento de desarrollo? Por tanto, dicha encuesta tuvo como muestra a 2,511 inmigrantes latinoamericanos residentes en los estados de Nueva York, Los Ángeles y Miami. Por su parte, los países destino de las remesas y por ende, a los cuales pertenecían los inmigrantes consultados eran de México, Colombia, El Salvador, Guatemala, Ecuador, Jamaica, Haití y República Dominicana.

La evolución de las remesas



El estudio reveló que los inmigrantes están considerando la posibilidad de estructurar las transferencias para obtener mayores rendimientos, así como la utilización del sistema financiero formal para reducir costos y multiplicar los beneficios. Asimismo, el estudio encontró que si los inmigrantes tuvieran más acceso a sistemas financieros que oferten una buena gama de productos, con los cuales se solucionen problemas de carencia de sus familiares en sus países de origen, éstos optarían por aprovechar servicios financieros, tales como:

Seguros: un inmigrante que habita en los Estados Unidos podría comprar seguros de vida para sus familiares en América Latina.
Banca: las remesas podrían ser depositadas en cuentas bancarias de los receptores y parte de éstas se depositarían en una cuenta de ahorro.
Vivienda: el historial de remesas podría ser utilizado como indicador para otorgar créditos de vivienda.
Educación: un emisor de remesas paga el costo de los estudios de sus parientes en América Latina, por tanto el dinero también podría ser transferido directamente a la institución educativa.
Microcrédito: los inmigrantes podrían transferir las remesas a una cuenta de una micro-financiera para que sus familiares accedan a préstamos para negocios.
Pagos Directos: el inmigrante podría pagar directamente las cuentas de servicios básicos (agua, luz, teléfono, etc.) a la empresa proveedora.
Crédito Rural: se depositan las remesas en una cuenta de una micro-financiera y de esta manera los receptores podrían obtener préstamos durante o después de la cosecha con base a sus transferencias.

No obstante, la principal problemática radica en cómo brindarles tanto a los emisores de remesas como a los receptores de las mismas, una mayor seguridad y un mayor acceso al sistema financiero formal, para que así diversifiquen el uso de las mismas.

Con relación a esto, por un lado, la encuesta reveló que ha aumentado el porcentaje de transferencias que se realiza por medio de bancos y/o cooperativas de ahorro: ha pasado a ser del 19% en el 2006 en comparación con el 8% que representaban en el año 2004. Del mismo modo, la encuesta mostró que el 54% de las remesas que se destinan a América Latina se distribuyen en bancos u otras instituciones financieras, pero solamente un bajo porcentaje de éstas ingresan a cuentas de ahorro. Sin embargo, no se puede obviar que existen toda una serie de obstáculos legales, culturales, y regulatorios que impiden la incorporación de los emisores y receptores de remesas al sistema financiero. Esto se debe a la errónea percepción que se ha generado entre los gerentes bancarios de que las personas con bajos ingresos no pueden ser rentables, dado que más de 10 millones de familias en América Latina reciben las remesas en entidades bancarias y no se convierten en ahorristas.

El estudio propone que si los gerentes bancarios apartaran estos prejuicios sociales y culturales y establecieran estrategias y servicios financieros para las familias receptoras de remesas, éstos abarcarían a más de tres millones de nuevos clientes y al menos 1,000 millones de dólares en depósitos al año.
Por otro lado, la mayoría de los encuestados mostraron interés en el desarrollo económico de sus países, manifestando un sentimiento patriótico que los motiva a invertir en América Latina y el Caribe. Un tercio de los encuestados aspiran a ser propietarios de viviendas o de negocios en su lugar natal, lo que se contrapone a sus expectativas de hace cinco años.

Otros datos del estudio dieron a conocer que más de la mitad de los emisores de remesas estaban desempleados antes de llegar a Estados Unidos y, los que tenían empleo generaban pocos ingresos, pero al llegar a Estados Unidos más de la mitad les tomó menos de un mes encontrar trabajo, generando un ingreso mensual de US$900 aproximadamente. Lo que refleja la poca disponibilidad de empleos y de renta en la región latinoamericana.

No obstante, el estudio mostró que 12.6 millones de inmigrantes enviarán 45,000 millones de dólares desde Estados Unidos hacia su países de origen. Las estadísticas reflejan que en los últimos años, el porcentaje de latinoamericanos que envían remesas ha aumentado de 61% a 73% y el monto promedio de cada remesa se incrementó de 240 dólares a 300 dólares mensuales. Los ingresos de los latinoamericanos en Estados Unidos se estiman en 500,000 millones de dólares anuales y aproximadamente el 10% de éstos se transfieren en conceptos de remesas, dejando el 90% restante destinado al consumo en las ciudades donde habitan estos inmigrantes y a su vez, contribuyen a la economía estadounidense.

Los siete estados “tradicionales”: California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois, Arizona y Nueva Jersey, son fuente de más de 30,000 millones de dólares anuales, siendo California la mayor fuente de remesas con 13,200 millones de dólares; dichos estados experimentaron un incremento en las remesas durante estos últimos años. Además, los inmigrantes están arribando a otros estados “poco tradicionales” para la inmigración latinoamericana como Georgia, Virginia, Maryland, entre otras, lo que indica también que en Estados Unidos los mercados laborales en los estados comúnmente receptores de inmigrantes se están saturando, y éstos buscan otras opciones de empleo en estados aún no explorados.

Rasgos demográficos de los inmigrantes



Otro dato importante obtenido a partir de la encuesta, son los rasgos demográficos de los emisores de remesas, al respecto, se estima que para el 2006 el 54% de los emisores tienen menos de 35 años, mientras que durante el año 2001 el porcentaje fue de 48%. De igual manera, se presume que los inmigrantes de México y Centroamérica son más jóvenes.

Tres de cada cinco de los emisores, es decir, 64% de los encuestados, son considerados trabajadores pobres o de clase media baja, con ingresos anuales de menos de 30 mil dólares. A pesar de esto, la mayoría considera que su situación en Estados Unidos es excelente o buena y confían en que progresará.
Otros estudios recientes han revelado que las tasas de desempleo de las categorías laborales de Estados Unidos, se hubieran reducido casi un tercio durante la década de los 90 de no ser por los inmigrantes, los cuales constituyen el 23% de los trabajadores de la industria manufacturera y 20% del comercio.

Dicha información cuantitativa permite comprender la importancia de las remesas para las economías de América Latina y el Caribe, perfilándose como el instrumento más apto para lograr impulsar el desarrollo en los pueblos latinoamericanos.

La importancia de las remesas para Nicaragua



En el caso particular de Nicaragua, las remesas familiares internacionales han crecido de manera significativa en los últimos años, teniendo un peso muy superior a las exportaciones. A nivel macroeconómico las remesas constituyen un saldo a favor de la balanza de pagos y por otro lado para los agentes económicos, en especial, las familias con bajos niveles de recursos, donde las remesas representan su principal fuente de ingresos. Los flujos de las remesas mantienen los niveles de pobreza y desigualdad en nuestro país, ya que para muchos éstas son las únicas fuentes de ingresos para su sobrevivencia.
El cuadro arriba presentado muestra la evolución de las remesas y las exportaciones para el período 2001 – 2004, reflejando que las remesas significan un mayor porcentaje del PIB en comparación con las exportaciones, mostrando el gran potencial de éstas para impulsar el crecimiento y el desarrollo de la economía.

Sin embargo, por parte del gobierno, hacen falta mecanismos que permitan registrar los flujos totales de remesas para conocer el impacto que tienen sobre nuestra economía. Mientras que por parte del sector privado, principalmente de la banca, se necesitan servicios destinados al amplio segmento de receptores de remesas para que los recursos recibidos sean canalizados hacia actividades productivas que mejoren su nivel de vida actual y futuro.


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