3 de noviembre de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoIvonne Acevedo


De acuerdo con su rutina cotidiana, Joaquín revisa su correo electrónico, atiende unas llamadas, coteja la agenda del día y desecha las numerosas notificaciones que ha recibido de un banco local, ofreciéndole un préstamo de consumo de US$2,000 a tasas de interés relativamente favorables.

Mientras, en el interín, recibe una llamada de un agente de ventas de un banco local que le ofrece un extrafinanciamiento en su tarjeta de crédito.

A pesar de que las ofertas de crédito son tentadoras, Joaquín ya contrajo un préstamo para pagar su auto y conjuntamente con su esposa, otro para pagar la vivienda, por lo que contraer otra deuda no está en sus planes, por el momento.

En los últimos años, la situación patrimonial de los hogares nicaragüenses ha experimentado un crecimiento de sus pasivos pues las estadísticas del Sistema Financiero Nacional (SFN) dan cuenta de una tendencia creciente en la cartera de créditos y de clientes.

Un crecimiento excesivo del nivel de deuda de los usuarios del crédito puede ocasionar consecuencias macroeconómicas, dado que un mayor endeudamiento se traduce en una mayor carga financiera, lo que disminuye la capacidad de respuesta del sector financiero frente a variaciones no esperadas en los tipos de interés o en los ingresos.

La salud del sistema financiero



Según Sergio Gómez, gerente general de SINRIESGOS, S.A., una central de riesgos que maneja un sistema de registro de información con datos sobre los créditos que una persona o empresa haya contratado con las instituciones financieras, si se toman como referencia los datos de las entidades reguladas de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y los datos de las microfinancieras que publica la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (ASOMIF), se observa un crecimiento sostenido en sus carteras de crédito.
Foto

El crecimiento del número de clientes de las entidades reguladas en el 2007 fue de un 15 por ciento, mientras que las microfinancieras afiliadas a ASOMIF, reportaban un crecimiento de clientes del 11 por ciento en el mismo año.

Esto indica que el crédito está llegando cada vez a más personas y por eso es que en estas circunstancias se vuelven relevantes los mecanismos para compartir información crediticia en centrales de riesgo, a fin de que las empresas controlen su riesgo crediticio y los usuarios de crédito sigan teniendo acceso al crédito con mayores facilidades, explica Gómez.

La banca comercial a finales del 2007 expandió su cartera de créditos bruta por encima del crecimiento de los depósitos totales, en un 31.3 por ciento. Según el BCN esto se debe al aumento en el financiamiento del exterior, la disminución en los niveles de liquidez y menores inversiones en títulos valores. De los pasivos totales de la banca comercial, 78.2 por ciento correspondió a depósitos del público, los cuales experimentaron una tasa de crecimiento interanual de 17.2 por ciento. La descomposición de los depósitos a final del año 2007 corresponde así: A la vista (20 por ciento), ahorro (38.7 por ciento), plazo (33.4 por ciento), y otros (7.9 por ciento).

La mayor parte de la cartera es saludable, pues a finales del año el 95.2 por ciento de los créditos se ubicaron como bajo riesgo, es decir, créditos calificados en las categorías A y B. Por otro lado, la cartera de alto riesgo (D y E) aumentó en 0.6 puntos porcentuales con respecto al año anterior.

Sin embargo, los últimos datos disponibles para el año 2008 correspondientes al mes de mayo indican que el 95 por ciento de los créditos se ubicaron como bajo riesgo, mientras que la cartera de alto riesgo fue del en 2.9 por ciento

Consumo en ascenso



La evolución en la estructura de la cartera de crédito indica que los créditos de consumo (personales, de vivienda y tarjetas de crédito) son superiores al 40 por ciento del total otorgado. Mientras que el comercio es el sector económico que ha sido priorizado por la banca formal, ya que el sector agropecuario lo valoran de altamente riesgoso.

Gómez añade que a pesar de que el crédito de consumo es el que sigue representado un mayor crecimiento dentro de la composición de la cartera crediticia de las entidades reguladas, las microfinancieras han mostrado una disminución en la proporción del crédito de consumo en cuanto a la cartera total, siendo el crédito agropecuario el más representativo dentro de su cartera.

Los niveles de endeudamiento están en dependencia del sector que se analice y corresponden en gran medida a las fluctuaciones del ciclo económico, sin embargo, el exceso de competencia o la determinación de estrategias de crecimiento de las entidades financieras que buscan una rápida rentabilidad bajo políticas agresivas de penetración de mercado, pueden conllevar a un incremento en el índice de morosidad y por tanto a un sobreendeudamiento de los prestatarios.

El riesgo de vivir en cuotas


Foto

En el momento que Joaquín contrajo sus deudas, consideraba su salario como el respaldo más confiable para no caer en impago, pero a medida que se deteriora su poder adquisitivo y las cuentas no paran de llegar, aumenta el temor a perder su casa, auto y otros bienes.

Hay miles de casos similares al de Joaquín y aunque se desconoce con exactitud la cantidad de asalariados que están endeudados con alguna institución financiera (ya que un mismo prestatario puede tener créditos con diversas instituciones), especialistas estiman que cerca del 80 por ciento de los asalariados tiene algún tipo de deuda.

Por otro lado, el crédito promedio de las instituciones reguladas al 2007 asciende a US$ 2,309.00, equivalente 2.5 veces del ingreso per cápita y a 8 veces el salario nominal nacional. Esto significa que un asalariado nicaragüense en promedio podría destinar entre el 20 y 25% de sus ingresos al pago de una deuda, este valor varía en dependencia de las características del préstamo (tasa de interés, monto, plazo).

Cuando el crédito total de consumo aumenta en un 30 ó 35 por ciento y el poder adquisitivo de los prestatarios disminuye como consecuencia de la inflación u otros factores, podría haber una señal de alerta, valora Gómez.

Sin embargo, hay especialistas que argumentan que el problema es que hay mucho crédito a corto plazo, en cual caso el saldo de la deuda no necesariamente es tan alta, pero como el plazo es corto, obviamente les afecta seriamente la capacidad de pago.

Por otro lado, para las empresas se pueden mencionar distintos tipos de riesgos, por ejemplo, riesgos del entorno, de la industria y el propio riesgo de la empresa, que es donde entra el riesgo crediticio.

El riesgo crediticio es aquel que se define como la pérdida potencial porque un deudor falle en sus compromisos de pago. Como consecuencia, una administración deficiente del riesgo crediticio puede ocasionar mayores costos de transacción, altas tasas de morosidad, cartera vencida y por consiguiente una menor rentabilidad.

Responsabilidades compartidas



Para los operarios de crédito, la efectividad de establecer la verdadera capacidad de pago es importante y según especialistas radica en la relación que la entidad financiera establece con los clientes y en el conocimiento del entorno de negocios en que se desenvuelven.

Por su parte Joaquín continúa asediado por los oferentes de crédito, mientras organiza sus finanzas para mantenerse al día con el pago de sus cuotas y aunque no está al tanto de la situación financiera mundial y desconoce el plan de rescate del gobierno de Estados Unidos para Wall Street, está consciente de que la difícil situación económica y la inestabilidad financiera podrían reducir su capacidad de pago.


Recuadro
Tips para no endeudarse



*Cuando obtenga ingresos extras, utilícelos para crear un fondo de emergencia.
*Adquiera solamente una tarjeta de crédito con un límite bajo y sólo un préstamo con un pago mensual inferior al 25 por ciento de sus ingresos.
*Elabore un presupuesto y dé seguimiento a sus flujos de egresos.
*Las tarjetas de crédito dan una falsa sensación de capacidad de pago, la cual hace que muchas veces se caiga en la tentación de comprar o consumir en productos o servicios innecesarios. No abuse de su uso.
*Si va a comprar bienes costosos, tales como un TV, muebles o aparatos electrónicos de gran valor, utilice preferiblemente los extra créditos o cualquier tipo de crédito fijo.
*Trate de usar las tarjetas de crédito con compras de bajo valor.
*Trate de realizar el pago de la tarjeta de crédito lo más pronto posible, antes de la fecha de vencimiento, así generará menos intereses.

mostrar comentarios [3]

Arriba     Imprimir     Enviar a un amigo     Comentar

Comentarios

Comentar
Nombre: *
Email: *
Comentarios: *
Verificación: *





 

  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado