3 de December de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAída Mayorga R.


Finales de enero de 2009; para Margarita ya no es tan linda la mar. En sus suspiros se escapan las preocupaciones por las deudas del año viejo. Para Margarita, una persona con ingresos medios, casada, con dos hijos pequeños y con un marido en el empleo informal, sus gastos se incrementaron notablemente en diciembre.

El marketing empresarial y el espíritu navideño le cautivaron, por eso ella también usó sus dos tarjetas de crédito. Adicionalmente, una enfermedad reciente de un familiar sin seguro social ha aumentado las deudas e intereses mensuales de sus tarjetas. De esta experiencia se desprende que comprar en exceso o usar tarjetas sin el control debido provoca endeudamientos innecesarios, pues los ahorros también sirven para cubrir gastos de imprevistos, enfermedades graves u otros.

Uso posible del aguinaldo



En octubre se consultó a propietarios de diez negocios (de dos centros comerciales y de un mercado de la capital) sobre sus expectativas comerciales. La mayoría de comerciantes pronostica menos ventas respecto al año pasado, por los efectos en la subida de precio de los bienes, servicios básicos y deterioro del poder adquisitivo (respecto al dólar y la inflación). Aun así, ellos esperan buenos resultados. Según el BCN, aunque se espera el 23% interanual de inflación, habrá un crecimiento entre el 3.5 y 4% en este año.
En los mismos establecimientos se indagó con compradores sobre el uso que darán a su aguinaldo. Muchas personas contestaron que les permitirá comprar lo que no han podido comprarse en todo el año, “cosas que necesito o quiero” o “regalitos de fin de año para mis hijos”. Otras lo destinarán a gastos de alimentación, ropa, obsequios sencillos a sus familiares, y muchas de las mujeres priorizarán reparaciones en sus casas. Algunos hombres hablan de reparar sus carros o motos

¿Y el ahorro?


Foto

La mayoría de personas entrevistadas, cualquiera que sea su ingreso, utilizará parte de su aguinaldo a pagar las deudas que ha acumulado en todo el año. Ninguna persona mencionó el ahorro, ya sea porque calculan que les quedará poco o nada para ahorrar o porque no está dentro de sus planes.

Aunque es un derecho de ley para los trabajadores recibir el aguinaldo, en Nicaragua es un privilegio para un reducido segmento de la población. Según FIDEG, para el año 2006 el 77.4% de la PEA estaba trabajando en el sector informal de la economía, el cual está desprovisto de sus derechos laborales y beneficios, incluido el aguinaldo o mes décimotercero. En su informe de agosto 2008, el BCN muestra que 497.000 personas estaban afiliadas al INSS, lo cual representa el 23% del total de la PEA del país.

Independientemente del sector económico y los ingresos adicionales obtenidos, es necesario hacer un uso racional y planificado de éstos. Aunque en una economía de subsistencia es difícil ahorrar, promover el hábito del ahorro en las familias, también entre las más pobres, sigue siendo un gran reto más para la economía familiar nicaragüense. Si la cultura del ahorro no prevalece, muchas personas, al igual que Margarita o Pedro, estarán expuestas a los vaivenes de las circunstancias económicas desfavorables, que se agudizan más en un contexto de crisis económica mundial.


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