3 de December de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino


Semanas atrás se hizo público en un local universitario, ante decenas de estudiantes y académicos del país, el ranking de libertad económica 2008 que publica conjuntamente The Heritage Foundation y The Wall Street Journal. Aunque para algunos críticos este evento fue percibido como un esfuerzo del sector privado para mantener fresca en la mente del público las “bondades” de la libre empresa y del gobierno reducido, la verdad es que la dicha presentación se dio tardía y en el peor momento.

Además de tratarse de un ranking totalmente desactualizado a las realidades que enfrenta el mundo, pues abarca el periodo de análisis correspondiente al segundo semestre del año 2007 y cuya publicación inicial vio luz en enero de este año, los últimos acontecimientos mundiales ponen en duda la posición suprema que por muchos años han ocupado las economías que figuran en los primeros puestos del ranking.

El ranking, con un historial de 14 años de publicación y una cobertura actual de 162 países, establece un vínculo directo entre la libertad económica de los países y su prosperidad. Su cálculo parte de la construcción de un índice, que es un promedio ponderado de 10 libertades diferentes, a las cuales se les atribuye una valor en base a una escala de 0 a 100, que ofrecen una descripción empírica del grado de libertad económica de un país: libertad comercial, libertad de comercio internacional, libertad fiscal, tamaño del sector estatal, libertad monetaria, libertad de inversión, libertad financiera, derechos de propiedad, libertad frente a la corrupción, libertad laboral.

El escenario base que presenta el ranking 2008, establecía que la economía mundial disfrutaba de la prosperidad más sólida en 40 años, encabezada por las economías más avanzadas y boyantes.

Sin embargo, de acuerdo con el Dr. James M. Roberts, Investigador principal del Centro para la Economía y el Comercio Internacional para The Heritage Foundation, organismo que publica el ranking, las puntuaciones futuras de todos los países, principalmente los que ostentan los primeros lugares, se verán afectados por la crisis financiera, incluido Estados Unidos.

Esto está en sintonía con lo que algunos analistas e historiadores económicos califican como los ciclos de regulación, que sostienen que luego de periodos de crisis provocadas por fallas en el sistema, le preceden periodos prolongados de regulación y/o mayor intervención del Estado en los asuntos económicos.

Las razones para pronosticar con certeza cambios en el ranking de libertad económica, están más que fundamentados. Las fuertes intervenciones (nacionalizaciones totales y parciales) y los planes de rescate financiero, de parte de Estados Unidos y países como Reino Unido, Suiza, Holanda y otros países europeos y asiáticos, íconos de la libertad económica, son sin precedentes, pero al parecer necesarios para salvar sus sistemas financieros.

En Latinoamérica, las intervenciones recientes de países como Brasil y Chile para evitar mayores caídas de sus monedas frente al dólar, contradicen la evolución de los esquemas flexibles que dichos países han venido desarrollando en los últimos años. Además que muchos países han realizado reformas urgentes en sus políticas crediticias para evitar contagios y/o reducir el riesgo de crisis de origen internas.

En definitiva el mundo, se encamina a un mayor control y regulación de la economía, aunque esto no signifique el fin del capitalismo o sistema de mercado, como muchos fatalistas han resuelto y como algunos gobiernos de corte centralista desean. El reto de frente, una vez más, es saber sortear hasta dónde debe el Estado intervenir, pues también la historia nos advierte del alto costo de un control estatal desmedido.

Recuadro
Nicaragua en la posición 81



Según el ranking de libertad económica 2008, la economía de Nicaragua es libre en un 60% (42.5% en 1995), ocupando la posición 81 de 162 países. Ocupa el puesto 19 entre los 29 países de la región americana, y su puntaje general es levemente menor que el promedio de la región. Nicaragua tiene niveles relativamente altos de libertad de comercio internacional, libertad fiscal, libertad laboral, libertad de inversión y tamaño del sector estatal.

Según el Dr. Roberts, también co autor de los resultados del índice 2008, las principales prioridades de reforma para que Nicaragua avance en el ranking y pueda gozar de una mejor posición frente a la inversión extranjera, deben centrarse en lograr una mayor protección de los derechos de propiedad y mejorados esfuerzos del gobierno para luchar contra la corrupción, ya que es en esos elementos donde Nicaragua presenta las calificaciones más débiles.

El reporte enfatiza que en Nicaragua, el sistema judicial es ineficaz para hacer cumplir los contratos y está sujeto a la injerencia política, la corrupción impacta negativamente en la economía y los procedimientos para obtener licencias comerciales son difíciles, pero reconoce que el Gobierno está trabajando para racionalizar el proceso regulatorio.


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