5 de December de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoAlvaro Ríos Roca*


Los precios del petróleo (y de todos los energéticos) comienzan a tomar un rumbo ascendente a principios de 2004, situación que parecía bastante razonable en virtud del crecimiento económico mundial y la demanda por más energía. Empero, a partir de mediados del 2006, se comienza a sentir un crecimiento exabrupto hasta llegar a casi 150 US$/barril, para después caer a menos de la mitad de este precio en menos de 45 días, en octubre de 2008. Durante todo este periodo de volatilidad y ascenso vertiginoso de precios, una gran mayoría de los habitantes de este planeta vivíamos inquietos, preocupados, nerviosos y hasta frustrados.

En innumerables oportunidades, en varios medios de comunicación (ejemplo Energypress de 08/05/06, Comercio de Ecuador de 28/01/07 y 28/07/06), señalé con toda claridad que la volatilidad y los ascendentes precios se debían más a una extrema manipulación por los especuladores financieros del mercado, que a los fundamentos de la oferta y demanda, dado que ellos saben cómo moverse y maniobrar para llevarse jugosas ganancias en muy breve plazo.

En esos prolongados meses de volatilidad y precios ascendentes, germinaron también los agoreros que especulaban y señalaban que el mundo estaba próximo o había llegado al famoso “Peak Oil” y que las reservas de hidrocarburos en el planeta comenzarían a declinar vertiginosamente y que habría petróleo a 200 US$/bbl. Lo dije entonces y lo vuelvo a reiterar ahora: “Podemos dormir tranquilos, porque petróleo, así como gas natural y carbón, hay para buen rato”.

Los recursos de petróleo y gas natural (descubiertos y por descubrirse) son suficientes para abastecer la demanda global por muchos años más, muy a pesar de cualquier proyección de demanda, como lo demostraré a continuación.
Una de las razones que exponían los difusores del Peak Oil mundial, es que desde los primeros descubrimientos y usos del petróleo hace aproximadamente 110 a 120 años, el planeta ha consumido, hasta el 2001, alrededor de 1 billón de barriles y consumirá otro billón en los próximos 30 años. Otra razón que exponían, es que desde principios de la década de los años 80, definitivamente, estamos consumiendo más de lo que descubrimos en una relación de dos a uno.

Las reservas probadas –en el escenario pesimista-- están en el orden de 820 a 860 billones de barriles, mientras que las optimistas establecen que hay entre 1,150 a 1,200 billones de barriles, todas ellas del tipo convencional. Como manifesté antes, se han producido 1 billón de barriles de petróleo convencional al 2001 y existe 1 billón en reservas probadas que se consumirán en los próximos 30 años.

Existe además de medio a 1 billón de barriles por descubrir principalmente costa afuera. Mediante recuperación secundaria, se estima fácilmente que se pueden desarrollar 1.5 billones de petróleo convencional con tecnología ya probada. Existen otros 3 billones de petróleo extra pesado y bitumenes que también se están probando y produciendo con nueva tecnología y; otros 2.3 trillones de barriles de calizas que se pueden desarrollar mucho más adelante.
Como vemos, tenemos petróleo convencional y no convencional para los próximos 350 años y estamos seguros que la tecnología los hará disponibles oportunamente. Muy probablemente, habremos migrado a alguna otra fuente de energía abundante, más limpia y tal vez más económica que el petróleo en todas sus formas, mucho antes que las reservas se agoten.

Solo para evidenciar lo que manifestamos, en la región se tiene ejemplos muy claros. Las recientes reservas descubiertas en Brasil, la confirmación de nuevas reservas en Venezuela, las próximas a certificarse costa afuera en Cuba y otros países de Centro America y el Caribe, así como el desarrollo de las reservas del Golfo de México, el potencial de Alaska y el “tight oil” y “tight gas” que esta siendo comercialmente explotado en la actualidad en Estados Unidos.

Los descubrimientos y explotación de la riqueza hidrocarburíferas son sin duda cada vez más costosos por los desafíos geológicos, tecnológicos y humanos que se necesitan. Profundidades costa afuera de más de 6,000 mts, lugares extremos en clima como el Artico y Alaska, perforación horizontal, procesos de fractura para “tight oil” y tight gas y; finalmente el manejo de crudos más pesados y contaminados que ciertamente demandan muchos más recursos y tecnología para su desarrollo y, por ende, precios más altos.

Tenemos petróleo y combustible fósiles para buen rato. En virtud a lo anterior, resulta por lo tanto imprescindible trabajar en el cuidado al medio ambiente. Los esfuerzos de los países, empresas y organizaciones internacionales deben estar dirigidos a impulsar y hacer realidad la captura, transporte y almacenamiento de CO2, así como la fabricación y uso de vehículos más eficientes y menos contaminantes, de manera de aprovechar los recursos fósiles, pero bajo un paraguas de desarrollo sustentable.

*Ex Secretario Ejecutivo de OLADE y ex Ministro de Hidrocarburos de Bolivia.

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