5 de diciembre de 2008 - Managua, Nicaragua


FotoIvonne Acevedo


En las culturas antiguas, a los ancianos les correspondía la noble labor de transmitir las costumbres, principios y valores a la juventud, por lo que eran respetados por toda la comunidad, a tal grado que los consejos de ancianos representaban las autoridades máximas de la sociedad.

Sin embargo, en el siglo de la “globalización y tecnología”, la imagen y sentimientos hacia las personas de la tercera edad han dado un giro radical, pues muchos de ellos son objeto de discriminación y abandono por parte de la sociedad.

Según el censo del 2005, en Nicaragua se registran 319,363 personas de 60 a más años, que representan el 6% de la población total; mientras que para el 2015 las proyecciones estiman un total de 447,746 personas en ese mismo rango de edad. Adicionalmente, se prevé que de la esperanza de vida al nacer aumente de 72.8 a 75.6 años en ese período. Por tanto, el envejecimiento de la población es uno de los fenómenos demográficos más importantes, ya que conlleva profundas modificaciones en las estructuras sociales, económicas y culturales del país.

La realidad de los adultos mayores



“Mi hija migró a Costa Rica a trabajar como doméstica y me dejó a cargo de cuidar a su hijo de ocho años, pero hay que ver lo que cuesta a estas alturas, a mi edad andar detrás de un chavalo, pero ni modo, aquí no hay trabajo”, afirma una abuela de 70 años de edad, mientras participaba en una charla promovida por FIDEG.

Esta historia, según investigaciones, se repite en miles de abuelas nicaragüenses, que tras haber trabajado una vida y cuando se supone es tiempo para descansar nuevamente, tienen que cumplir con esta labor que ya ejercieron años atrás.

Donald Castillo, representante de la Asociación de Jubilados y Pensionados Independientes de Nicaragua (AJUPIN) y de la Red de Asociaciones de Adultos Mayores de Nicaragua (REAM), organizaciones con presencia en todo el territorio nacional que luchan por los derechos de los adultos mayores, afirma que el 90% de las personas de la tercera edad no cuentan con ningún mecanismo de protección social, mientras que muchos han sido abandonados por sus familiares. Y a muchos otros se les ha asignado el rol de jefes del hogar, aun cuando no cuentan con las condiciones físicas y económicas para serlo.

De acuerdo con los datos de las encuestas de hogares de FIDEG, para el año 1998, los hogares con jefes de 61 a más años de edad representaron el 22% de los mismos. Sin embargo, entre 1998 y 2006 la jefatura de las personas en la tercera edad se incrementó al 30%.

Este porcentaje de hogares que han quedado en manos de los abuelos y abuelas, puede ser el resultado de las condiciones estructurales del país, que obligan a hombres y mujeres a emigrar, dejando a las abuelas y abuelos a cargo de la familia. Adicionalmente, las tasas de fecundidad en edad temprana podrían influir en este comportamiento.

Protección social: privilegio de pocos



Se nos ha hecho tan común ver a ancianos en los semáforos bajo el inclemente sol, sentados en una silla de ruedas a la salida de un supermercado o en las esquinas, pidiendo una limosna con sus rostros marcados por el paso del tiempo. Muchos de ellos refieren que en su juventud también contribuyeron con su trabajo y aunque algunos reciben una modesta pensión, cuando tienen el cheque en su poder, el monto ya lo tienen comprometido.

Los datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) indican que a finales de diciembre de 2007 se registraron un total de 108,082 pensiones, lo que representa un incremento del 1% con respecto al año anterior. El mayor incremento se registró en las pensiones de vejez, que crecieron en este período en un 4.3%.

Actualmente el INSS proporciona 45,440 pensiones de vejez. Por cada pensionado de vejez, el INSS cuenta con aproximadamente 10 asegurados activos, lo que significa que cada 10 asegurados afiliados actuales soportan en promedio el pago de un pensionado de vejez.

Castillo agrega que del porcentaje de adultos mayores que reciben pensiones del INSS, el monto promedio es de C$1,942, el cual ya incluye el incremento del salario mínimo del 18% que se acordó meses atrás, pero este monto es insuficiente suplir a cabalidad sus necesidades.

Sobreviviendo la vejez



Comparando la cantidad de pensiones por vejez que paga el seguro social versus el total de personas mayores de 60 años, el resultado indica que solamente el 14% del total de la población mayor a 60 años está protegida por el seguro social. Castillo enfatiza la necesidad de que el Estado establezca políticas públicas especiales para resolver la gran problemática --86% de los adultos mayores que no reciben pensiones-- pues estos están en una posición más vulnerable.

Por su parte, el INSS cuenta con un programa de atención al adulto mayor que cubre a los pensionados de los departamentos de Chinandega, Managua, Masaya, Granada, Carazo, Estelí y Matagalpa, brindando asistencia sanitaria a un total de 40,780 jubilados.

Por otro lado, las personas de 60 a más años en Nicaragua registran un índice de pobreza del 40%, es decir, que 4 de cada 10 ancianos son pobres y 1 se encuentra en pobreza extrema. Estudios de la CEPAL dan indicios de que en los hogares pobres donde habitan niños, niñas, adolescentes y ancianos dependientes económicamente, durante los tiempos de crisis, al momento de redistribuir los escasos recursos entre los miembros del hogar, las personas mayores se encuentran en el último lugar de la lista de prioridades, privilegiando a niños y niñas.

Castillo afirma que este escenario es conocido en el país, pues muchos ancianos y ancianas están en una situación de vulnerabilidad que los lleva a sobrevivir de la caridad. “Esos ancianos que están en las esquinas pidiendo limosna en algún momento de su vida tuvieron un hogar, pero ahora se ven obligados a buscar su sobrevivencia en las calles”, enfatiza.

El incremento en la esperanza de vida, la prevalencia de enfermedades crónicas, el aumento de los gastos de salud y la insostenibilidad del sistema de seguridad social vigente, se traduce en una mayor demanda de recursos financieros para satisfacer las necesidades básicas de este grupo creciente de la población, que al fin y al cabo son los que han construido el legado de nuestra generación.

Mientras la vida sigue su curso, cada domingo desde tempranas horas de la tarde y entre la música nostálgica, muchos de estos hombres y mujeres de la tercera edad se dan cita en la famosa Casa del Obrero, un viejo edificio de madera con amplios salones en el centro de la vieja Managua y donde, como dicen ellos, aprovechan para desentumirse un poco y evocar los recuerdos para concluir que todo lo pasado fue mejor.

Recuadro
Perfil del adulto mayor en Nicaragua



*Edad: 60 a más años
*Porcentaje de la población total: 6%
*Esperanza de vida: 72.89 años
*Incidencia de la pobreza: 40.6 %
*Jefatura del hogar: 30%
*Tasa de actividad: 47.2%

Fuente: INIDE

Sin respaldo legal



Donald Castillo, presidente de AJUPIN, recalca que los adultos mayores sólo cuentan con el Arto. 77 de la constitución política para defender sus derechos. En el año 2006 presentaron el proyecto de Ley del Adulto Mayor, que tiene por objetivo garantizar a las personas de la tercera edad igualdad de oportunidades y participación activa en la formulación y aplicación de todas las medidas de protección política, económica y socia. A pesar de que la iniciativa de ley se dictaminó en el 2007 no ha concluido el proceso de aprobación.


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