5 de enero de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino


El 2008 se recordará como el año que marcó un antes y un después en la historia económica moderna. El estallido de la burbuja financiera de Estados Unidos y su onda expansiva mundial, será el referente para recordar una década plagada de volatilidad e incertidumbre.

A pesar de la implementación de los gigantescos planes de rescate financiero que ejecutan las economías más grandes del mundo y que algunos economistas estiman pueden llegar fácilmente a los US$ 5 trillones, el equivalente al 10% del PIB mundial, la verdadera magnitud de la crisis financiera se desconoce y sobre todo su posible duración, mientras ésta se traslada cada vez más al terreno económico.

Todos los pronósticos mundiales estiman que el año 2009 será mucho más difícil que el 2008. La recesión económica está a la vuelta de la esquina y una modesta recuperación se espera hasta el año 2010.
En esta edición, nuevamente El Observador Económico presenta a sus lectores un balance económico del año 2008 y las perspectivas para el año 2009, no sin antes advertir que las condiciones actuales sobre las que se sustenta este análisis, fácilmente pueden caer hacia un escenario más desalentador.

Los temores crecen



Según el más reciente reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI), la actividad mundial se está desacelerando rápidamente como consecuencia de la iliquidez en el sector financiero y el pesimismo generalizado en la confianza de empresas y hogares. En ese sentido, el Fondo disminuyó drásticamente, en tan solo un mes, su proyección de crecimiento del PIB mundial, al ubicarlo en 2.2% para 2009, es decir, de 0.75 punto porcentual menos que el anunciado en las proyecciones de su acostumbrado informe de octubre sobre las Perspectivas de la economía mundial.

Claramente las economías avanzadas serán las más afectadas por la crisis, al pronosticárseles saldos negativos de crecimientos (-0.3%), seguidas por la desaceleración apreciable de las economías emergentes (5%). Sin embargo, el Fondo considera que los efectos de las políticas vigentes que buscan apuntalar los mercados financieros y promover el estímulo fiscal (paquetes financieros con recursos públicos) y la relajación monetaria (disminución de tasas de interés) pueden contribuir a limitar la caída del crecimiento mundial.

Respiro para Nicaragua


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Uno de los fenómenos más interesantes fue el desinfle de la burbuja petrolera, con el freno y caída estrepitosa de sus precios internacionales, luego que rosó los US$ 150 por barril durante la primera mitad del 2008. Al cierre de esta edición, el precio WTI Spot de referencia para Nicaragua se cotizaba a US$ 50 el barril (en el caso del Brent de Europa a US$ 47.5 por barril).
La causa de tal descenso obedece a las expectativas del mercado ante una disminución de la demanda mundial como producto de la recesión, lo que ha motivado que las compras futuras en las bolsas de valores se desplomen. Se espera que el precio del petróleo se estabilice en US$ 65 dólares en promedio mensual para el 2009.

Evidentemente esta disminución significativa de precios representa un alivio para las economías importadoras y dependientes del petróleo. El FMI estima que la factura petrolera ascenderá en 2008 a 18.7% del PIB, la cual recibiría el equivalente al 5% del PIB en financiamiento venezolano (Petrocaribe).
En particular para Nicaragua, el efecto se da por tres vías: una mejora en los términos de intercambio que al tercer trimestre del 2008 crecieron negativamente en -20.7%, una disminución de la inflación y sus expectativas (al mes de octubre la inflación fue de -0.02%) y menos presiones sobre el gasto publico en la concesión y mantenimiento de subsidios. Aunque cabe señalar que prevalecen vigentes los subsidios al sector transporte y energía.

¿Qué nos deja el 2008? ?



La economía nicaragüense en 2008 continuó una senda de crecimiento estable, aunque con menor ritmo al estimado por el gobierno en su plan económico y financiero.

El análisis del IMAE permite determinar que la fuente de esta contracción proviene de los sectores pecuarios, industria y financiero, según la información disponible al mes de agosto. Aun así, estos datos no recogen fielmente el impacto que estaría generando en la economía nacional la fuerte desaceleración de la economía estadounidense.

Según cálculos de la Secretaria Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano, por cada punto porcentual que se desacelera el PIB de EE.UU., el de la región se desacelera en 0.2 puntos porcentuales con varios meses de rezago. Paradójicamente, ése es el mismo nivel de crecimiento adicional que la región ganaría de aprovecharse plenamente la reducción arancelaria y el cumplimiento de las cuotas en el CAFTA-DR, según un anterior estudio publicado por la CEPAL.

Por tanto es de esperarse que el PIB de Nicaragua no crezca según la meta de 3.5% de crecimiento fijadas por el gobierno para este año, y estará en dependencia de la evolución de la economía estadounidense y del resto de países Centroamericanos.

La inflación ha sido otra variable clave que ha estado fuera del control gubernamental. A nivel centroamericano la inflación nicaragüense sigue encabezando la lista, a pesar de la aplicación de la estrategia anti-inflacionaria del gobierno, cuyo resultado de éxito es ahora más difícil de calcular con la baja del precio del petróleo y de algunos alimentos a nivel mundial.

Al mes de octubre, la inflación acumulada alcanza el 13.9% y el grupo de alimentos mantuvo durante el año una cuota importante de participación. Aproximadamente el 35% de la inflación tuvo su origen en el aumento de los precios de los alimentos.

De acuerdo con el FMI (en su informe de las “Perspectivas Económicas Las Américas, octubre 2008”), el alza de precios de los alimentos desde fines de 2006 puede haber reducido el consumo real de los hogares urbanos pobres de Nicaragua en un 16%.

Otros estudios indican que el efecto neto de un aumento del 10% en el precio de los alimentos (tomando en cuenta el ingreso de los productores de alimentos y mano de obra no calificada) podría aumentar la pobreza 0.4 puntos porcentuales en promedio cada año.

Al mes de agosto del 2008, el número total de empleados asegurados creció un 3.12% respecto al mes de enero del mismo año y un 8.4% respecto al total del año 2007. Sin embargo, el salario real nacional al octavo mes del año reporta un crecimiento interanual negativo de 9.9% como parte de una tendencia que persiste desde enero del 2007.

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2009: Epoca de vacas flacas



Según la OCDE, la crisis financiera podría dejar a ocho millones de personas más sin empleo en los próximos dos años, desembocando en la recesión más grave desde los años 80. Uno de los efectos que ya se comienza a percibir a nivel mundial, es la disminución de los precios.

La reducción de la demanda mundial ya es motivo de preocupación de muchos gobiernos que recuerdan cómo los efectos de una deflación, le arrebató a Japón una década de prosperidad.

En ese sentido los principales bancos centrales del mundo están atentos al peligro de deflación, ya que existe el consenso que desactivar una recesión es mucho más difícil si los precios bajan en forma generalizada y constante, pues desaparecen los incentivos del sector privado para gastar.

Para Nicaragua, la a reciente caída de los precios de la carne de exportación, así como del café y de otros alimentos a nivel mundial, ponen en dudas el sostenimiento del dinamismo exportador experimentado en los últimos cinco años.
Y si a ello le sumamos que el desempleo hispano subió al 8.8% al mes de octubre, frente al 6.5% de índice general la afectación, se deduce que disminuirá el flujuo de las remesas familiares ante el aumento del desempleo y las horas trabajadas en Estados Unidos. Asimismo, se prevé un encarecimiento del crédito internacional en el año 2009. Este entorno difícil se vislumbra como un serio obstáculo en la lucha contra la pobreza, principal meta del gobierno.


Recuadro
Incógnitas alrededor de la Cooperación



El escenario de la cooperación internacional a Nicaragua ha sufrido un giro de 180 grados en los últimos meses. En ediciones anteriores de esta revista especializada, se documentaron ampliamente los motivos de partida de la cooperación inglesa, sueca y la reestructuración de la cooperación finlandesa en el país, decisiones de sus gobiernos respectivos para dar prioridad a otras regiones pobres del mundo.

Sin embargo, el discurso confrontativo del gobierno --focalizado en funcionarios de embajadas europeas y norteamericanas acreditadas en el país--, su preferencia pública por la cooperación no tradicional (venezolana, iraní, entre otras) y; los recientes acontecimientos electorales, que se perciben como la culminación de una serie de irregularidades de la administración actual, en los temas de derechos humanos y buen gobierno, han generado claramente repercusiones en la cooperación, destacando los recientes anuncios del congelamiento de la Cuenta Reto del Milenio y la preocupación que que la cooperación europea (de apoyo presupuestario) siga los mismos pasos.

En el primero de los casos, se dejarían de ejecutar para los próximos dos años un monto de US$65 millones, destinados a proyectos de carreteras y caminos productivos, regularización de la propiedad y; desarrollo de agronegocios en el Occidente del país, una de las regiones más golpeadas por la pobreza.
En el segundo caso, se trata de fondos de libre disponibilidad que los gobiernos europeos han venido otorgando a las autoridades ejecutivas, para apoyar el Presupuesto General de la República y que según los requerimientos de cooperación para cerrar el déficit del 2009, equivaldrían al 17% del total de gastos programados.

Para un país pobre como Nicaragua, aún incapaz de generar ingresos propios adicionales, vía la actividad económica, el retiro de la cooperación internacional representa un duro golpe a todos los sectores.

La gran pregunta que salta a la palestra es si el gobierno estaría en capacidad de afrontar este escenario adverso, cuando la economía mundial se encamina hacia la recesión y si la cooperación venezolana sería una realidad ante la caída abrupta de los precios del petróleo, la principal fuente de recursos (90% de los ingresos) venezolanos.

A noviembre del 2008, el precio del barril de petróleo venezolano alcanzaba apenas US$40, lo que ha generado dudas fundamentadas del sostenimiento de la ayuda venezolana, que según el gobierno ascendería durante su periodo a más de US$500 millones, cuando según funcionarios del gobierno venezolano, el presupuesto de gastos de ese país para llevar a cabo sus grandes programas sociales, se basa con precios del petróleo arriba de los US$60 el barril. Por otra parte, los fondos Alba para la cooperacióon en el sector agrícola, se basan en precios internacionales que superen los US$100 por barril.


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