5 de January de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoNatalia Michell


Al sistema tributario actual le parece más sencillo perseguir a los evasores de impuestos del sector informal y cobrar impuestos sin importar el sujeto recaudador, antes de evaluar exigir el pago de tributos a aquellos que están pagando muy por debajo de su capacidad, práctica ha diversificado el principio de equidad y justicia que rige a los sistemas tributarios.

Recaudación insuficiente



De enero a septiembre del año en curso, el país recaudó en materia de ingresos tributarios C$16.4 mil millones, cifra que representa 93% de los ingresos corrientes del Presupuesto General de la República y un aumento de 17.4% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Asimismo, la carga tributaria en Nicaragua fue de 18% en el año 2007, 5.3 puntos porcentuales más que la registrada en el año 2003. De esta manera, Nicaragua se posiciona como el país de Centroamérica que posee la proporción de impuestos recaudados sobre PIB más elevada.
Julio Francisco Báez, presidente del Instituto Nicaragüense de Investigaciones y Estudios Tributarios (INIET), señala que aunque la carga tributaria refleja que la recaudación ha crecido, no significa que no deba seguir incrementando, ya que el déficit público es evidente.

A pesar que los ingresos tributarios representan casi el 100% de los ingresos primarios del Presupuesto General, éstos alcanzan a financiar 84% del gasto público. Un 10% del gasto público debe financiarse a través de donaciones y préstamos externos e internos, mismos que con los años se han traducido en la persistente deuda pública que representa casi el 97% del PIB del 2007. Por tanto, el incremento en la recaudación de impuestos permitiría disminuir el déficit fiscal y la deuda pública, incrementando los recursos destinados al gasto social.

A pesar que los ingresos tributarios en el año 2007 crecieron 6.6%, en términos reales, éstas están sufriendo una desaceleración en su crecimiento, ya que en el año 2003 se alcanzaron tasas de 16.7% en términos reales. La disminución en las tasas de crecimiento de la recaudación tributaria resulta de la poca capacidad de incrementar la base de contribuyentes al mismo ritmo que en los anteriores años, como consecuencia de factores como la inequidad vertical y horizontal en la grabación de los tributos y la ineficiente administración de los mismos.

Inequidad en la recaudación



Más que celebrar que Nicaragua posee la carga tributaria más alta de Centroamérica, se debe reflexionar sobre quiénes están soportando esta carga. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó el ejercicio de comparar los coeficientes de Gini en cada país de Centroamérica antes del pago de impuestos y luego del pago de impuestos. El resultado más dramático fue Nicaragua, donde el coeficiente de Gini pasó de 51% antes de impuesto a 69.2% después de impuesto.

El ejercicio señala que el sistema tributario en el país no es equitativo y justo. Una de las razones obedece a que el sistema tributario continúa siendo regresivo, es decir, que la recaudación por impuestos indirectos representa la mayor proporción de la recaudación total.

Según el Presupuesto, de enero a septiembre del 2008, la recaudación por impuestos indirectos (sin incluir el pago al INSS) representó el 70% de la recaudación total. En el año 2001, este valor fue de 80%, indicando que existe una disminución en la regresividad del sistema durante ese período.
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Los impuestos indirectos contribuyen a la inequidad vertical del sistema regresivo, ya que las tasas impositivas fijas no diferencia ingresos ni estrato social, y evidentemente, el 15% que grava al IVA golpea más a una familia del quintil más bajo que a la del quintil más alto. Sin embargo, la ventaja que presentan es que administrativamente son fáciles de recaudar. Estudios del Banco Mundial concluyen que los países de Centroamérica se han visto en la necesidad de incrementar la regresividad en sus sistemas tributarios, para recuperar lo perdido en aranceles por el proceso de apertura comercial.

Otra razón con la que se contribuye a la inequidad del sistema tributario, son los impuestos directos en si mismos. A pesar que el sentido de los impuestos directos es gravar progresivamente a la renta, en Nicaragua, en términos relativos, los asalariados son los que más contribuyen al pago del IR debido a que están expuestos a una tarifa progresiva que no se ha actualizado en términos de inflación y devaluación de la moneda.

Para Báez, la intención del gobierno de elevar el techo salarial exento del IR a C$100 mil anuales, es una obligación que el gobierno debió realizar hace muchos años, ya que C$50 mil de hoy representa un monto muy por debajo de lo que eran C$50 mil en 1997, año en que se estableció este techo.

Asimismo, tanto en el caso del IR como del IVA, existen una serie de exoneraciones y tratamientos especiales que limitan la ampliación de la base tributaria, el incremento de la recaudación y la equidad fiscal. Ejemplo de ello son las exoneraciones del IR con el objetivo de promocionar la inversión en ciertos sectores económicos como las Zonas Francas y el sistema financiero. Asimismo, muchos productos de la canasta básica no están gravados por el IVA, sin embargo, muchos de ellos no están justificados por ser productos que no se consumen en los sectores más pobres, como el caso del aceite de oliva.

Reforma Tributaria ¿hacia adonde?



La reforma tributaria prevista a realizarse a principios del próximo año, se ha manejado de manera muy incierta y poco abierta al debate, para que expertos e instituciones especializadas contribuyan positivamente a la misma. Báez expresa que no conoce detalles sobre la dirección que llevará esta reforma, pero aconseja realizar una revisión y evaluación integral del sistema tributario e incorporar los principios de equidad y neutralidad. No se trata de ampliar la base de contribuyentes y disminuir las tasas, sino de saber quién debe incorporarse al sistema y qué tasas impositivas gravarle.

Asimismo, señala que se debe de empezar por cuantificar los gastos tributarios del país, es decir, lo que el Prespuesto deja de percibir por las exoneraciones y tratamientos fiscales. Si se llevase un adecuado control de los gastos tributarios y se valorara su costo/beneficio, tal vez sería posible eliminar el déficit público.

Por último, enfatiza en la necesidad de capacitar recursos humanos expertos en administración tributaria, señalando que la modernización de la infraestructura física e introducción de nuevos software no contribuyen significativamente si no existe capital humano que les den un uso eficiente.

Recuadro
¿Es real la sobrerecaudación?



Cada final de año el gobierno celebran haber sobrepasado las metas de recaudación planificadas a inicios de año en el presupuesto.
Sin embargo, Báez considera que el Estado intencionalmente subestima los ingresos tributarios a inicios del año para que la población crea que se recaudó más de lo esperado.

Los Presupuestos de la República, del 2005 al 2007, presentan una sobrerecaudación presupuestaria entre 1% y 2% de lo planificado.


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