6 de enero de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoAída Mayorga R.


“Eres responsable para siempre de lo que has domesticado”. ¿Y qué significa "domesticar"?, preguntó el principito. Significa "crear lazos", respondió el zorro. El personaje de Saint Exupéry comprende que “lo esencial es invisible a los ojos” y que la relación continua con otros, crea vínculos especiales. Éstos convierten a los demás en algo más que medios para nuestros fines.

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se sustenta precisamente en esa co-responsabilidad entre las empresas y la sociedad, para promover el desarrollo sostenible de un país. Esto se traduce en que las empresas (sin importar su tamaño) crean “lazos” en sus relaciones con los diversos actores: clientes, proveedores, poder público, comunidad, trabajadores y medio ambiente. En el quehacer cotidiano de estas relaciones, se muestra la ética empresarial y el compromiso con la calidad en sus procesos, bienes y servicios.

Ganar-ganar



Si bien es cierto que en una empresa los gerentes y trabajadores tienen la responsabilidad económica para que la empresa funcione y genere los mayores beneficios posibles, ésta también desarrolle impactos en el entorno. La maximización de los beneficios es, sin duda, la motivación principal de los accionistas o dueños de empresas. Sin embargo, no debe ser la única, pues todos somos responsables en alguna medida de lo que sucede, al menos en nuestro contexto más cercano. Por tanto, la responsabilidad social empresarial de una organización se evidencia cuando asume las consecuencias de sus decisiones y actividades sobre la sociedad y el medio ambiente.

El concepto de RSE muchas veces se enfoca en acciones asistenciales: donaciones de útiles escolares, médicos, becas, etc. No obstante, la RSE va más allá. Está interesada en el mejoramiento de la sociedad y de las comunidades de forma sostenida, pero también busca beneficios para la empresa. Se trata de la opción ganar-ganar. Es decir, no persigue que el empresario se aproveche del trabajador, del consumidor o de la comunidad en donde opera o viceversa. El objetivo es que los diferentes actores involucrados interactúen y ganen.

De lo negativo, a lo positivo



El concepto de RSE surge fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XX con los llamados inversores éticos, que orientan sus ahorros para no financiar determinadas actividades empresariales. En un primer momento, las motivaciones morales y religiosas excluyeron de las inversiones de algunos grupos a industrias del juego, tabaco o alcohol. Más tarde, fueron “castigadas” las empresas ligadas con el negocio de las armas en tiempos de la guerra de Vietnam, algunas que estuvieron relacionadas con el Apartheid de Sudáfrica, etc.

De las acciones negativas se dio un giro hacia las positivas, como la de crear fondos de inversión éticos donde sólo cabían las empresas que cumplieran con algunos criterios. En los últimos años las cantidades de estos fondos éticos han crecido considerablemente en el mundo desarrollado. Y eso ha sido posible gracias a un gran número de empresas que conjugan la responsabilidad social con la rentabilidad económica.

Los beneficios de la RSE



En países como Nicaragua donde los inversionistas son escasos y los inversionistas éticos son una minoría, el empresario puede verse tentado a pensar que implementar medidas de RSE sólo le traerán costos o pérdidas, o bien que éste no es su papel. A lo sumo, se plantea que esto mejorará su imagen corporativa o de marca a través del marketing.

En la otra cara de la moneda también hay beneficios al interior y al exterior de la empresa: mayor organización, disminución de conflictos con proveedores, trabajadores, clientes o la comunidad, mayor lealtad, capacidad para atraer y mantener talentos, mayor flexibilidad y capacidad de adaptación, mejorar la sostenibilidad ambiental y social de las acciones de la empresa, acceso a mercados o capitales con cláusulas sociales y ambientales, comunidades consolidadas con capacidades y recursos propios, etc. Ejercer la RSE trae beneficios para todos. La RSE no es una panacea de la equidad, pero retoma valores éticos necesarios.

Nicaragua: experiencia incipiente



Si en países de Suramérica la RSE es reciente (años 90), en Nicaragua lo es aún más. La Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial (Unirse) es un conjunto de empresas locales, que se asocian para impulsar la RSE. Inicia en 2002, se constituye en 2005 con 24 miembros y ahora cuenta con 47.

Se dedica a fomentar la reflexión sobre la RSE; ofrecer servicios y capacitaciones a la empresa privada, gremios, sociedad civil y gobierno; y funcionar como contraparte para organismos regionales de RSE. Consultoras privadas como Gothel y agencias internacionales como el SNV brindan también asesorías sobre el tema.

Según Mathias Dietrich, representante de Unirse, se necesita adoptar un nuevo esquema empresarial que rompa viejos prejuicios entre propietarios y empleados, donde los trabajadores sean vistos como colaboradores que no sólo participen en los procesos productivos sino también en las decisiones y ganancias, y donde se fomente una participación que estimule a los diferentes colaboradores.

Desde su perspectiva, la RSE es valorada en Nicaragua y está aplicándose de forma moderada pero continua por parte de las empresas del país, a pesar que las PYMES aún creen que la RSE es propia de las grandes empresas. Él asegura que con los talleres e iniciativas de Unirse, las PYMES están valorando más la RSE y se están motivando.

El representante de Unirse menciona que están elaborando este año indicadores a partir de las normas ISO 9000 y 14OOO para las empresas. En el 2010 prevén contar con una norma ISO propia de la RSE. A pesar de sus avances, aún falta mucho por hacer en la aplicación práctica de la RSE en Nicaragua. Entre los vacíos está que no existen estudios que evalúen los indicadores sobre el comportamiento de estas empresas en RSE en el país, ni tampoco qué impacto generan en la sociedad y en el medio ambiente.

Midiendo la RSE en la empresa



Diversas experiencias de investigación han aplicado metodologías e indicadores para evaluar el desempeño de la RSE. Una de las organizaciones más influyente e impulsora de la RSE para el caso de Europa es EIRIS (Ethical Investment Research and Information Service), la cual cuenta con diversos estudios al servicio del inversionista ético, como la creación de fondos y rankings de empresas por medio de sistemas de indicadores.

En el caso de América Latina, según la CEPAL, Brasil es un pionero en presentar iniciativas y reportes de sostenibilidad. Cerca de 500 empresas lo hacen en ese país, siguiendo las líneas metodológicas propuestas por el Instituto Ethos. En la región, también empresas de otros países (Argentina, Chile, México y Perú) han avanzado en este proceso.

Los indicadores mostrados en la tabla permiten medir el nivel de responsabilidad social de estas empresas. Algunos de éstos se refieren específicamente a requerimientos legales del país y otros van más allá, en la búsqueda de la calidad y el compromiso social.

La existencia de indicadores y la comparación entre empresas pueden contribuir a un mejor desempeño de las mismas. Ojalá en Nicaragua cada vez más gerentes, empresarios y accionistas den pasos en sus estrategias hacia la Responsabilidad Social Empresarial, más allá del marketing.

Recuadro
Algunos indicadores sobre RSE



Indicadores internos

Existencia de un Código de conducta empresarial
Cuenta con herramientas institucionales de diálogo sociedad
Elaboración de informes de balance social (aspectos económicos, sociales y ambientales de sus actividades)
Respeto a legislación sobre trabajo infantil
Respeto a legislación sobre maternidad y paternidad
Respeto a libertad sindical
Existencia de convenio colectivo
Política de remuneración, prestaciones y cartera
Cuidados con la salud, seguridad y condiciones laborales
Compromiso con el desarrollo profesional y la empleabilidad
Información y preparación para la jubilación

Indicadores externos

Política de comunicación y marketing responsable
Excelencia o calidad en la atención al cliente
Transparencia en las relaciones contractuales
Medidas de comercio justo con proveedores
Estudios sobre daños potenciales de productos y servicios
Compromisos escritos y divulgados sobre mejoría ambiental
Actividades de educación y concienciación ambiental
Realización de estudios de impacto ambiental
Avales de normas o sellos ambientales
Actividades de control y monitoreo ambiental de sus acciones
Verificación del origen de insumos forestales o naturales
Emisión de gases contaminantes
Consumo de agua, energía, productos tóxicos y otros materiales
Normas y criterios de selección y evaluación de proveedores
Estudios sobre el impacto en la comunidad y el entorno
Elaboración de proyectos conjuntos con entidades locales
Financiamiento de programas sociales con presupuesto estable

Fuente: Instituto Ethos de Brasil 2008


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