7 de April de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoJuan Ignacio Martínez

Entrevista con José Adán Aguerri, Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP)



En un mundo ideal, el sector privado nicaragüense hoy estaría mejor preparado que durante la última crisis financiera internacional, aun cuando la crisis actual sea comparable únicamente con la gran depresión de los años 30.

Sin embargo, Nicaragua enfrenta sus propios desafíos que hacen aún más severos y prolongados los efectos de esta catástrofe económica. El país requiere entonces de atención urgente y acciones inmediatas que la empresa privada, a través del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), están demandando al gobierno.

Para José Adán Aguerri, presidente del COSEP, el compromiso de los empresarios es proteger el empleo de los nicaragüenses, en una situación en la que ya se hace imposible hablar de generar más fuentes de trabajo.

¿Cuál es el estado del sector privado ante la crisis que vive Nicaragua y el mundo?
Hay que hacer un poco de remembranza a lo que nosotros vivíamos en el 2006, cuando en Nicaragua se hablaba de crecimientos de país en el orden del 5%, y en aquel momento veíamos con optimismo el futuro…hablábamos de ponernos desafíos serios para llegar a niveles del 7% de crecimiento anual, y de esa manera poder responder al deterioro que veníamos acarreando en relación a las otras economías centroamericanas. Dos años después ya no hablamos de esos crecimientos, ahora hablamos de sobrevivencia.

¿Se puede cuantificar el impacto de la crisis en la economía nicaragüense?
Las Zonas Francas son un ejemplo claro, hay una pérdida de empleo de 15 mil personas en ese sector, que además, mientras había sido el principal sector en crecimiento a lo largo de los últimos años en Centroamérica, ya en el 2008 no creció.

Esto refleja el impacto que han tenido una serie de decisiones y no están únicamente relacionadas con la situación internacional. Es el resultado, por ejemplo, de la interpretación que las autoridades del Ministerio del Trabajo (MITRAB) han hecho de cómo se lee el Código Laboral, que ha resultado en incrementos en las estructuras de costos.

Hay otros problemas, en enero las pólizas de importación se cayeron en un 30%; el flujo comercial en contenedores por barco disminuyó en un 50%; el volumen de carga por transporte terrestre ha empezado a tener un franco deterioro. Se registra una cosecha de café que ya tuvo un impacto negativo…

¿Qué se está haciendo desde el sector privado para enfrentar esta situación?
En primer lugar estamos señalando la necesidad de que para que el sector privado continúe generando empleo y aumentando la producción, debemos tener las condiciones de trabajo que teníamos hasta que inició este gobierno.

Existe un compromiso del sector privado de seguir apostando por Nicaragua, pero el problema es que el Estado se ha convertido en un Estado obstaculizador, en uno que busca confrontación y no concertación en muchas de sus instancias.

No es únicamente el tema de lo que enfrentamos por la crisis internacional, o nacionalmente por culpa de la crisis política-electoral, sino que el sector privado viene enfrentando una serie de obstáculos como cambios en las reglas del juego, señales que han desmotivado a nuestros pequeños, medianos y grandes empresarios.

Semanas atrás, el COSEP realizó un congreso para presentarle una propuesta al gobierno, ¿cuáles fueron los principales resultados?
Lo más importante que estamos pidiendo al gobierno, es que tengamos las condiciones de trabajo para poder seguir haciendo lo que venimos haciendo.

Primero estamos demandando recuperar la cooperación a través de la recuperación de la credibilidad democrática. Necesitamos recuperar también la certeza jurídica que necesita el empresariado, evitando casos como el de Solka, Barceló Montelimar, los de la zona de Tola, Tropigás, y otros. Necesitamos demostrar certidumbre jurídica a la inversión.

También necesitamos un Estado facilitador y que para eso establezcan todas estas comisiones que están en papel establecidas por ley y que el gobierno no ha instalado, y en las cuales el sector público se tiene que sentar con el sector privado.

Estamos demandando la necesidad de competencia leal, evitando una intervención del Estado como empresario. Hablamos de la necesidad de no siga la partidirización en los nombramientos en los entes donde el sector privado está directamente vinculado, como son la junta directiva del INSS, de INATEC, donde nosotros somos los que al final de cuenta aportamos a estas instancias.

Necesitamos buscar la forma para que se devuelva la confianza que se ha perdido y no sólo por el lado de la inversión extranjera, sino por el lado de los pequeños y medianos empresarios nicaragüenses.

Hay que ser muy cuidadoso en el manejo de una reforma tributaria, este momento no es oportuno. No podemos tampoco abrir nuevos espacios de confrontación política, por lo que aquí no deben de haber reformas constitucionales.

Economías enteras pueden colapsar si no se toman las medidas pertinentes, pero este gobierno se ha caracterizado por cierta lentitud en dar respuesta a las demandas de la sociedad. ¿Cúanto tiempo cree debería de tomarse lograr la concertación?
Ya no hay tiempo. Este es un momento de urgencia que demanda acciones rápidas del gobierno que vayan más allá de las posiciones unilaterales. De hecho, aparte de que el gobierno ha tenido cierto letargo, muchos de los compromisos que se han adquirido no caminan a la velocidad necesaria y tampoco se le da cumplimiento a la globalidad del compromiso.

Lo que nosotros estamos planteando es la necesidad de que los nuevos compromisos que se adquieran, deben de ir además acompañados de un monitoreo permanente que asegure que efectivamente lo que se está firmando en papel se va a concretar en una realidad.

En la calle se escucha que muchas empresas están en quiebra o a punto de estarlo. ¿Cuál es el sentimiento que priva entre los empresarios?
En una encuesta reciente entre los agremiados de la Cámara de Comercio, en donde le planteábamos cuál es la perspectiva de los socios en relación a la generación de empleo en este país, los empresarios tienen el compromiso de no perder empleo en el 2009.

Sin embargo, estamos hablando que lo positivo ya no es generar empleos, sino proteger el empleo que ya existe. Este es el compromiso adquirido por los comerciantes y los empresarios nicaragüenses.

Si el compromiso es defender el empleo, ¿qué medidas están tomando para asegurar que esto pase en una situación en donde los ingresos están cayendo?
Se están reduciendo las estructuras de costos. Ha habido un esfuerzo de las empresas por reducir costos pero se ha hecho tratando de no afectar el empleo. Afortunadamente se han reducido los costos de combustibles y de energía; si siguen en esa dirección, más las medidas de ahorro que se han venido dando dentro de las empresas, esto va a permitir que se pueda mantener la empresa operando Por eso hemos insistido que en este momento no se puede recargar los costos.

En una nota positiva, de la crisis nacen las oportunidades. Estas estrategias implicarán buscar mayor eficiencia que a la larga será conveniente para las mismas empresas. ¿Es posible que, a pesar de esta situación, Nicaragua logre avanzar?
Esta tema pone el dedo sobre la llaga de una realidad de Nicaragua, que no comparten el resto de países centroamericanos. Todos tenemos la misma crisis internacional, enfrentamos el mismo mercado, todos enfrentamos las condiciones de las remesas, sin embargo en Nicaragua tenemos una clase política que desafortunadamente sigue peleando por cuotas de poder a costa del país. La competitividad de Nicaragua es menor que en otros países.

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