13 de mayo de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoSelmira Flores, Adelmo Sandino e Ivonne Acevedo

Pese a que en los últimos años Nicaragua ha tenido logros macroeconómicos, la economía nicaragüense no crece lo suficiente para disminuir sustantivamente los altos niveles de pobreza que afectan al 46% de su población. La economía en su conjunto no genera los recursos necesarios para atender las demandas sociales y la modernización de su aparato productivo, que permitiría en última instancia generar mayores tasas de crecimiento y romper con el ciclo vicioso de pobreza.

Los productos agrícolas siguen predominando en la lista de productos para consumo interno y para las exportaciones, no obstante, no logran superar el nivel alcanzado de Producto Interno Bruto Agropecuario (PIBA) del año 1976. En el periodo 1995-2007 la contribución del sector agropecuario al Producto Interno Bruto (PIB) se ubica en un rango del 20%, e incluyendo otras actividades de agroindustria y alimentación, la contribución sube al 30%.

Entre 1997-2007, los productos agrícolas tuvieron un comportamiento diferenciado en la relación área cultivada y rendimiento productivo que llama la atención para efectos de su análisis de cara a las políticas agrícolas. Una radiografía de este comportamiento diferenciado de los productos se muestra en el siguiente grafico.

El grupo en crecimiento dinámico está conformado por aquellos productos que crecieron en área y en rendimiento. Pertenecen a éste, el maíz, caña de azúcar y tabaco bruto. El grupo de productos que crecieron más en áreas y no tanto en rendimientos, se denomina grupo extensivo, aquí cabe el maní y los frijoles. Estos cultivos presentan un crecimiento extensivo acelerado con tasas cercanas al 10% en aéreas cosechadas.

El grupo sin crecimiento está formado por aquellos productos que tienden a ampliar el área de cultivo, pero no crece en rendimientos y más bien tienden a disminuir. Una cantidad importante de productos se ubican en este grupo: arroz, bananos, café, cacao, yuca y cebolla, entre otros.

Finalmente, el grupo de productos decreciendo incluye aquellos que se ubican en el cuadrante negativo, tanto en área como en rendimiento, y en el cual se encuentran la soya y el sorgo.

Otros aspectos que se pueden destacar en la producción agrícola del periodo 1997-2007 son los siguientes:

- Se vislumbra el surgimiento de nuevos productos como cebolla, yuca, quequisque, cacao, algunas frutas como la naranja, aunque su peso en las exportaciones no alcanza aún importantes dimensiones.

- Productos tradicionales como el café han entrado a procesos de diferenciación que como productos se cotizan mejor en el mercado internacional (café de especialidades) y en nichos de mercado como el comercio justo (café orgánico).

- Han surgido iniciativas de industrialización de productos a pequeña escala (miel, aceite de ajonjolí)

- Nicaragua ha firmado Tratados de Libre Comercio con otros países y no se están aprovechando las oportunidades que fueron identificadas en el proceso de la negociación.

- Comparativamente con los países centroamericanos, Nicaragua tiene mayor superficie agrícola en uso y mayor potencial para el desarrollo del agro, pero a la vez enfrenta un conjunto de restricciones para su crecimiento en las que se combinan problemas de mercado, fallas de gobierno y debilidad de organización empresarial en el sector productivo, que restringen los flujos de recursos financieros al sector. Entre estas restricciones están:

 Bajos rendimientos productivos en todos los productos del agro.

 Alta dependencia de los ciclos naturales del agua que van variando de un año a otro, creando alta vulnerabilidad. Las afectaciones ocurren por sequías o excesos de lluvias causadas por fenómenos naturales como depresiones tropicales y huracanes.

 La producción diversificada y la planificación a nivel de fincas, son procesos que se corresponden con una visión empresarial de las actividades agropecuarias en una perspectiva de mejor integración al mercado. Aunque se han realizado algunos esfuerzos no gubernamentales, a través de proyectos impulsados por ONG, estos procesos parecen ser poco satisfactorios, y la agricultura de contrato sigue postergada.

 Introducir nuevos cultivos orientados específicamente al mercado es asumido como alto riesgo por parte de los productores: necesitan conocer el manejo productivo, experimentación previa, recursos para invertir y sobre todo tener compradores seguros de la cosecha, lo que resulta complicado cuando se carece de estrategias e incentivos de apoyo.

 Los productores, al estar distantes de las cabeceras municipales y departamentales, manejan poca información sobre la dinámica y tendencia de los mercados de los productos. Por otra parte, los agentes del mercado dudan o desconfían de las capacidades de los productores para asegurar de manera estable y permanente los productos.

 La asistencia técnica sigue siendo necesaria. El desarrollo del mercado de semillas es limitado y se enfoca en semillas resistentes a plagas y enfermedades, a las condiciones de suelos y variaciones del clima. Hay poca experimentación e investigación, como también poca difusión y adopción de nuevas tecnologías desarrolladas.

 Muchos procesos de capacitación son puntuales, dispersos y enfocados a proyectos. El Estado intenta organizar un servicio de venta de servicios en capacitación y asistencia técnica que no tiene suficiente acogida mientras no muestre métodos diferentes en la forma de proveer la asistencia y la capacitación.

 Pocos estímulos e institucionalidad para trabajar por la calidad de los productos. Se cultiva, se comercializa y también se consume sin tener información sobre las regulaciones de tipo fitosanitario, la forma en que se deben manipular los productos para preservar su calidad e inocuidad.

Desde 1990, las políticas hacia el sector agropecuario se han concentrado en productos de exportación como estrategia para entrar en la dinámica del mercado internacional. Este tipo de mercado se mueve por economías de escalas y otra serie de parámetros de calidad, tiempos y entregas. Pero contradictoriamente, las políticas internas no crean esa economía de escala para vincularse, permanecer y ampliar la participación en el mercado externo. Un ejemplo es lo que ocurre con la cuota de carne en el marco de las negociaciones con la OMC, o con las cuotas pactadas en el marco del DR-CAFTA. Ambas cuotas no se pueden llenar, pese al crecimiento de la ganadería y a la existencia de una industria de carne. Otros ejemplos ocurren con otros productos (miel y plátanos para citar algunos), en donde los productores no sólo no logran el volumen, sino que tampoco disponen de infraestructura con condiciones para almacenamiento y empaque.
Foto

Este tipo de incongruencias necesitan ser consideradas en la revisión de las políticas. Son necesarias una diferenciación y estrategias de apoyo para productos y actores para mercado internacional (Estados Unidos, Unión Europea, Japón), productos y actores para mercados regionales (Centroamérica y El Caribe), productos y actores para el mercado nacional.

También se requiere establecer diferencias entre productos y actores en economías de escala y en nichos de mercados, para perfilar políticas e instrumentos más adecuados a las características particulares de los grupos de actores en torno a productos. Se trata de establecer políticas agropecuarias inclusivas y opuestas a la exclusión de los sectores con menos recursos.

* Tomado del "Diagnóstico del Sector Agropecuario en Nicaragua", en el marco de la "Iniciativa de Estudio de Países del Banco Interamericano de Desarrollo", realizado por FIDEG.


Arriba     Imprimir     Enviar a un amigo     Comentar

Comentarios

Comentar
Nombre: *
Email: *
Comentarios: *
Verificación: *





 

  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado