2 de junio de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

Tres años ya han trascurrido desde la entrada en vigencia del tratado de libre comercio más importante firmado entre Centroamérica y Estados Unidos de América. De la lectura estadística se puede decir que en su tercer aniversario, el CAFTA ha permitido un incremento sustancial en el comercio bilateral, siendo el sector maquila el más favorecido. Ese comportamiento, previo a la crisis.

¿Qué hay detrás de las cifras?



Semanas atrás la embajada de Estados Unidos en Nicaragua, la agencia estadounidense USAID y el organismo ProCafta, en compañía de las principales cámaras empresariales e instituciones públicas, relacionadas al sector económico, celebraron los tres años de vigencia del CAFTA con una serie de conferencias y seminarios demostrativos sobre los logros alcanzados y cómo aprovechar más el acuerdo comercial.

“El CAFTA ha sido positivo para Nicaragua” se escuchaba con frecuencia en las extensas presentaciones sobre los resultados de tres años de implementación. Pero, ¿qué hay finalmente detrás del intercambio comercial?

A pesar que las exportaciones a Estados Unidos --medidas en valor-- se han incrementado en un 16.4% en los tres primeros años del tratado, en términos de volumen exportado han decrecido un 6.2%. Este resultado está en sintonía con dos determinantes. Por un lado, en términos del valor (US$) los rubros tradicionales (que representan más del 80% de la oferta exportable) experimentaron precios record, efecto totalmente ajeno al CAFTA y sí como resultado de una tendencia mundial.

Por ejemplo, según las estadísticas del BCN, los precios internacionales de los principales productos mostraron el siguiente comportamiento: el precio del café se incrementó 7.0%, la carne 5.0%, el azúcar 11.0%, camarón 3%, y el oro 25.4%, durante los últimos tres años de implementación del tratado.

El otro factor es que una cantidad mayor de exportaciones se están dirigiendo al resto del mundo; así lo demuestra el índice de concentración de las exportaciones por destino que cayó por primera vez debajo de los 100 puntos desde el año 2007, dejando de ser poco a poco el mercado estadounidense, el principal mercado para Nicaragua.

La pregunta de fondo es que si en los próximos años el programa de liberación comercial para el caso de Nicaragua (reducción de aranceles) será lo suficientemente determinante para contrarrestar una tendencia de precios bajos a nivel internacional y el atractivo que puedan mostrar otros mercados de exportación.

¿Es un problema que tiene su origen en la negociación o un problema de producción y comercialización? Ciertamente Nicaragua logró en las negociaciones una posición aceptable en términos de cuotas y del periodo de protección, principalmente, ya que una buena parte del comercio entre ambos países ya gozaba de niveles significativos de liberalización arancelaria.

El argumento detrás de algunos sectores opositores a la forma de negociación siempre estuvo orientado a la preocupación del subdesarrollo de los sectores económicos nacionales, especialmente el agropecuario y de la escasa organización agroindustrial, donde tenemos potencial. En ese sentido, mientras se siga invirtiendo a los niveles actuales en los sectores estratégicos, las posibilidades de éxito son reducidas.

CAFTA en Centroamérica


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Si vemos qué país le ha sacado mayor provecho al tratado en términos exportables, tomando en cuenta el año 2000 como referencia, las exportaciones más dinámicas se registran en Honduras, Nicaragua y El Salvador.

Sin embargo, las mismas siguen estando concentradas. Costa Rica participa con un 51% de total de las exportaciones, seguida de Guatemala con 19%, Honduras con 17% y El Salvador y Nicaragua, con 7% y 6%, respectivamente. Al año 2007 la región exportó a Estados Unidos un monto de US$5,951 millones, un poco más que el PIB nicaragüense.

Por el otro lado del balance, las importaciones de Centroamérica, que sumaron para el mismo año US$14,712 millones (el equivalente al PIB salvadoreño), se han duplicado desde el año 2000 sin excepción para todos los países. En términos de participación Costa Rica lidera las importaciones con un 33%, seguido de Guatemala con un 28%, Honduras con 17%, El Salvador con 16% y; Nicaragua, con 6%.

Excluyendo la importación de petróleo, combustibles y lubricantes, cuya volatilidad en los últimos años no permite visualizar un claro comportamiento, las importaciones de bienes de consumo, de bienes intermedios y de bienes de capital, muestran un patrón de crecimiento generalizado.

Pero se observan algunos cambios. En el 2006 los bienes de consumo no duraderos (como productos alimenticios, medicinas, vestuario, calzado, etc.), es decir productos de exclusivo consumo interno por los hogares, empresas y gobierno, representaban el 32% del total importado. Le seguían en orden los bienes intermedios, con 22%, para la industria (materia prima y producción intermedia) y; los bienes de capital, con un 16%, para la industria (maquinaria y equipos).

En el 2008 los bienes de consumo no duraderos incrementaron su participación en un 34.8% y los bienes intermedios para la industrial un 25%. Los bienes de capital disminuyeron un 15.6%. En definitiva, las importaciones provenientes de Estados Unidos continúan siendo principalmente de bienes de consumo (no duraderos) más que en bienes para producción exportable.

Agenda Complementaria en el olvido legislativo


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Antes, durante y después de negociado el CAFTA, siempre se debatió si éste podría contribuir al desarrollo económico de la región. Una vez que entrara en vigencia, se reconoce ahora que los impactos del tratado estarán en dependencia de las reformas que se planteen e implementen en cada uno de los países.

Lejos de las reformas obligatorias que dieron el si definitivo al tratado, es decir las que se establecen como producto del texto del CAFTA, las reformas voluntarias (como las denomina Jorge Nowalaski del CIDH) como la Agenda Complementaria están esperando de su aprobación en la Asamblea Nacional (véanse las ediciones No. 181 y No. 198).

Una revisión de las leyes y decretos aprobados en el 2008 da cuenta que de las 13 leyes pendientes de la Agenda Complementaria, únicamente aparece una reforma en agosto a la Ley de Promoción de la Competencia. Esta inoperancia legislativa, producto de los crónicos episodios de conflictos políticos, pone en riesgo resultados provechosos para Nicaragua en el contexto del CAFTA.

La agenda complementaria al tratado se propuso con el espíritu de minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades del tratado. Estas reformas consisten en leyes que den soporte jurídico al desarrollo de capacidades y habilidades empresariales, mejoramiento y aumento de la inversión en infraestructura, investigación y desarrollo científico-tecnológico y apoyo a los sectores sensibles.

Maquilas: El otro rostro del CAFTA



De acuerdo con un boletín informativo de USAID Nicaragua, las exportaciones de productos textiles y vestuario permitieron que Nicaragua se ubicara en el TOP 25 de países suplidores de ropa y textiles al mercado estadounidense.

Las exportaciones en este sector se han incrementado considerablemente, pasando de US$ 716.5 millones en el 2005 (antes de entrar en vigencia el CAFTA) a US$ 935 millones en 2008 como producto del aprovechamiento de los TPL (exclusivos para Nicaragua) negociados en el acuerdo comercial.

Sin embargo, desde finales del 2008 y en lo que va del 2009 (mayo), la industria maquilera a nivel nacional enfrenta su peor crisis desde su reapertura en los años 90.


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