7 de agosto de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoRicardo Sánchez Lang

“Me golpeaban cuando les decía que me dolía, y más lo hacían. Me violaron varias veces, de uno en uno, y a veces dos hombres en el mismo cuarto donde me tenían encerrada. Había una cama grande y sillas largas. Me chineaban y grababan cuando me violaban… eso era horrible”
“Anita”, 14 años, Chinandega



Según la ONU, la trata de personas es el tercer crimen organizado más lucrativo, sólo detrás del tráfico de drogas y de armas. A principios de la década, se estima que el crimen internacional facturaba cerca de US$12.000 millones anuales y hoy en día mueve US$32.000 millones, esto es, al menos 4 veces el producto interno bruto de Nicaragua.

Generalidades sobre la Trata



El aprovechamiento del recurso humano explotado, presenta diferentes modalidades: la trata con fines de explotación sexual, con fines de explotación y esclavitud laboral, a través de la cual se dan el trabajo infantil y los matrimonios serviles; las adopciones ilegales y la trata con fines de venta de órganos.

De acuerdo a Ana María Martínez, Coordinadora Regional del programa “Convenio Violencia y Trata en Centroamérica”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID, y ejecutado por Save The Children España, el abordaje de la trata resulta difícil ya que es un crimen organizado muy complejo y que envuelve a un sinnúmero de actores a nivel nacional e internacional, dificultando el trabajo que realizan organizaciones que combaten este flagelo.
Martínez señala que “la trata de personas con fines de explotación sexual comercial no es que sea la más frecuente, sino que es la más investigada”.

Según un informe de la cooperación técnica GTZ, la trata no es un delito aislado, está vinculado con otros, tales como el secuestro, desapariciones, falsificación de documentos públicos y privados, violencia física, psicológica y sexual, corrupción, tráfico y abuso de drogas, aspectos a los cuales son más vulnerables las mujeres y menores.

Modus Operandi


Foto

En Nicaragua, la situación de la trata de personas es preocupante. Las redes de tratantes, que no son más que grupos de personas a través de los cuales se efectúa la captación y el engaño de individuos, toman ventaja de la situación económica y la vulnerabilidad social de ciertas áreas del territorio nacional, especialmente en el sector rural.

El modus operandi de estas redes se basa en una compleja pero efectiva organización que va desde los vecinos, e inclusive amigos y parientes de las víctimas, hasta los receptores finales. Asimismo, la población en general no está lo suficientemente informada sobre este delito y por tanto al ser víctima de éste no lo reconoce como tal y no lo denuncia.

Por supuesto, el origen del crimen es un factor económico muy simple: escasos recursos y abundantes necesidades. El elemento de “enganche” es siempre una oportunidad económica: “te ofrezco un trabajo de doméstica en Costa Rica”, “vas a tener una oportunidad de estudiar fuera del país”, son frases frecuentemente utilizadas por las redes de tratantes. El grado de involucramiento es grande: según Martínez, las redes de tratantes son tan complejas que en algunos casos incluyen a funcionarios públicos, agentes de Policía, abogados, alcaldes, etc.

Existen también otras formas de captación de personas. La migración toma aquí un papel fundamental en la problemática. Los padres que emigran, en la mayoría de los casos no llevan consigo a sus hijos y por tanto estos quedan al cuido de amigos o familiares. Los niños, niñas y adolescentes intentan cruzar las fronteras solos o “asistidos” por otras personas con el objetivo de estar nuevamente con sus padres, cayendo en las redes de tratantes.

Según el informe “Un acercamiento al delito de la trata de personas en Nicaragua”, elaborado por la Alianza Save the Children, Nicaragua es catalogada como un país origen, es decir, un país en el cual la trata de personas se da con el fin de “captar” a las víctimas y trasladarlas a un país destino. En Centroamérica el país destino por excelencia es Guatemala. Esto, sin embargo, no significa que Nicaragua no sea un país receptor.

Impacto económico a largo plazo



El primer elemento económico a tomar en cuenta al abordar la problemática de la trata, está relacionado con la educación. La mayoría de las personas que son engañados con ofertas de trabajo en el exterior o con realización de estudios, abandonan la escuela ya sea por necesidad económica propia y la de la familia o por mejores estudios. La interrupción de estudios acentúa la falta de escolaridad, fomentando la permanencia en la pobreza.

Otro factor importante en Nicaragua, es que los niños, niñas y adolescentes, que representan el principal blanco, contribuyen a la economía familiar y al abandonar las actividades económicas, agudizan aún más la ya precaria condición económica de sus hogares. Es importante señalar que en Nicaragua, el 10% de los niños, niñas y adolescentes no vive con sus padres. En el año 2005, se estimó que 832.885 niños y niñas (34,5%) en edad escolar quedaron fuera del sistema educativo y cada año más de 130.000 abandonan las escuelas, siendo estos los elementos que facilitan el delito.

Uno de los retos más significativos a la hora de abordar la trata de personas es el de la recuperación emocional de los individuos que se logran rescatar. Esto conlleva un costo económico implícito: las personas que logran ser rescatadas de las redes tratantes presentan daños psicológicos (además de físicos) muy fuertes. Estas personas, en dependencia del daño que hayan sufrido, son sometidas a recuperaciones emocionales largas y en varios casos la recuperación no se da del todo o parcialmente, incidiendo directamente en la productividad económica de ellas, lo que a su vez representa un costo a la sociedad.

Desafortunadamente el Estado no cuenta con unidades especializadas en recuperación emocional. Las personas que logran obtener ayuda lo hacen a través de agencias de cooperación internacional; pero muchos no logran obtener la ayuda necesaria.

Ejes de Acción


Foto

Sin embargo, no hay sólo malas noticias: han habido avances, sobre todo en materia de prevención. La comunidad internacional está presionando a los gobiernos de Centroamérica a tomar acciones más fuertes en la línea de la prevención del delito. Han habido fuertes inversiones orientadas al combate del crimen.

El tema está en agenda. En Nicaragua, en el año 2006, la Asamblea Nacional aprobó el Capitulo II en el nuevo Código Penal referido a los Delitos contra la libertad e integridad sexual, penando el delito, aún con el consentimiento de la víctima, con siete a diez años de cárcel.
A su vez, según el Informe Mundial sobre la Trata de Personas, elaborado por la ONU, las autoridades de la Policía Nacional inauguraron su unidad contra la trata de personas en el 2005 y desde entonces se han abierto dos unidades en el Ministerio Público: la Unidad de Crimen Organizado y la Unidad de Género y Violencia.

También la coordinación se está orientando de manera regional a través de mecanismos centroamericanos de justicia y los organismos financieros multilaterales como el BCIE y el BID, que están dirigiendo recursos financieros al combate del crimen de la trata de personas.

Los esfuerzos que se han realizado y que continuarán realizándose, ayudarán a que muchas víctimas puedan ser devueltas a sus hogares. Pero más aún, servirán para prevenir que este crimen no se siga cometiendo en contra de la población nicaragüense y centroamericana.

RECUADRO 1

El elemento de “enganche” es siempre una oferta de trabajo o de estudios



La trata de personas es un flagelo de proporciones internacionales que afecta a Nicaragua y a la región centroamericana, atentando contra todos los derechos de las personas víctimas de este delito. De acuerdo al Protocolo de Palermo, la trata de personas consiste en “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza y otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tengo autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

mostrar comentarios [1]

Arriba     Imprimir     Enviar a un amigo     Comentar

Comentarios

Comentar
Nombre: *
Email: *
Comentarios: *
Verificación: *





 

  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado