7 de septiembre de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoTania Díaz Rivas

* Representará un ahorro de dos millones de barriles de petróleo anuales para Nicaragua

Con la entrada en funcionamiento del parque eólico Amayo en las costas del Lago de Nicaragua, el sueño de una diversificación energética ha empezado a hacerse realidad. Nuevos proyectos de energía alternativa emergen cada día en distintas partes del país, desde el istmo de Rivas, hasta La Cruz del Río Grande Matagalpa.

Los proyectos de generación hidroeléctrica sobre todo, han recuperado su importancia y Nicaragua está dando lugar a la instalación de grandes proyectos regionales de generación que compiten con la supremacía histórica del proyecto Apanás, la mayor fuente de energía hidroeléctrica del país hasta la fecha. Es el caso del Proyecto HidroeléctricoTumarín.

El proyecto Tumarín se encuentra localizado en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), en La Cruz Río Grande de Matagalpa, donde se espera sean generados 200 Megawats (MW) de energía. La construcción de la obra iniciará en el primer trimestre del año 2010 y se estima que tendrá un costo de US$ 600 millones.

Para su desarrollo se cuenta con el apoyo principal del Banco Nacional de Desarrollo Económico Social (BNDES) de Brasil, así como del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés).

Estimaciones del Ministerio de Energía y Minas indican que Nicaragua tiene un potencial hidroeléctrico de 3.280 megavatios, sin embargo, la capacidad hidroeléctrica instalada efectiva es de 98 MW a través de las plantas Centroamérica en Jinotega, y Santa Bárbara en Matagalpa. El proyecto Tumarín representará el 23% de la capacidad energética instalado en Nicaragua, lo que significaría para el país un ahorro en la factura petrolera equivalentes a dos millones de barriles anuales.

Según datos de la empresa Electrobras, el potencial hidroeléctrico en Centroamérica estimado es de 11.3 Gigawatts y el consumo de energía eléctrica en la región para el año 2007 representó 3.7 Gigawatts.

Debate sobre las hidroeléctricas



Aunque históricamente la generación hidroeléctrica ha sido favorecida en regiones con abundantes recursos hídricos, en años recientes se ha desatado el debate sobre la conveniencia real de la energía hidroeléctrica por sus elevados costos ambientales, y su poca fiabilidad en períodos de sequía. Tumarín no se escapa del debate.

Como beneficios esperados a través de la ejecución de este proyecto, se prevé el aumento de la participación de hidroelectricidad en la matriz energética nicaragüense, con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo y disminuir los precios de la energía. Se espera que gracias al aporte de Tumarín, se estaría fijando en un costo promedio de unos 95 dólares por megavatio/hora, menos el costo actual 120.40 dólares por cada megavatio/hora.

Como parte del proyecto, se construirá una carretera de 48 kilómetros que unirá a Tumarín y San Pedro del Norte, lo que permitirá mayor acceso a la electrificación en la región y facilitará integración de la Costa Atlántica al resto del territorio. Se espera también que se generen aproximadamente 3.000 empleos directos, con lo que mejorará la calidad de vida de los habitantes de la RAAS.

Según el estudio de factibilidad realizado por la empresa Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica S.A (CHC), ejecutora del proyecto, se prevé que ‘este tendrá un bajo impacto en la flora y fauna, debido a la poca desforestación. Asimismo, las zonas aledañas a este proyecto son escasamente pobladas, pero para la construcción del embalse de unos 55 kilómetros cuadrados, se reubicarán cerca de 1.500 personas, quienes verán sus vidas transformadas al perder todo vínculo histórico con la localidad donde han vivido.

No obstante, en un seminario de energía sobre fuentes renovables, desarrollado en Managua en agosto, Rogério Zanforlin, Director de CHC, expresó que aún no concluye el estudio de factibilidad, el cual tiene un costo de US$3.5 millones.

Ley para Tumarín



Para que se pueda llevar a cabo la transformación de matriz energética, la Asamblea Nacional aprobó en julio pasado la “Ley Especial para el Desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico Tumarín”, la cual establece los términos y condiciones jurídicas para la ejecución de esta obra.

También esta ley plantea que el consorcio encargado de ejecutar la obra deberá transferir sin costo alguno al Estado de Nicaragua, dueño de los recursos hídricos, como mínimo el 10% del monto total de las acciones que conformarán el capital social de la misma en 30 años y; una vez recuperada la inversión por parte del consorcio inversionista, todos los activos pasarán a ser controlados por el Estado nicaragüense.

El desarrollo de este tipo de Proyecto, además de representar la transformación de la matriz eléctrica y mejorar la generación de energía del país, también implica el impulso del desarrollo socio económico de los municipios donde se llevará a cabo esta obra hidroeléctrica.

Sin embargo, es necesario el constante monitoreo para asegurar el cumplimiento del Programa de Gestión Ambiental que ha establecido la Asamblea Nacional en la ley especial, debido a que este tipo de proyectos presentan una serie de impactos ambientales, asociados principalmente a la construcción de la presa, la conformación del embalse y a la necesidad de contar con extensas líneas de transmisión de energía, con lo que podría perjudicar a los ecosistemas y las comunidades de la RAAS. Además, conlleva el reasentamiento de poblaciones.

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