24 de abril de 2006 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

En la edición anterior se abordó el nivel de conocimiento que tienen las personas que trabajan en los diferentes sectores de la economía sobre los Tratados de Libre Comercio y los datos fueron alarmantes: el 65.5% de los 1,600 hogares que FIDEG entrevistó en las zonas urbanas y rurales en todo el país, no tienen información sobre este proceso.

Hoy queremos mostrar el otro lado de la moneda. Son historias distintas –dos pequeños productores segovianos cooperados y una empresa grande-- , pero que tienen un elemento en común: están certificados por Rainforest Alliance, lo que les da oportunidad para entrar a un nicho de mercado externo especializado, que no está relacionados a los tratados de libre comercio y que les deja ventajas económicas. Sin embargo, así como son premiados, les exige responsabilidades sociales, laborales y medio ambientales.


NUEVA SEGOVIA-MATAGALPA.—En una reciente visita de El Observador Económico, a fincas del norte del país, pudo confirmar que pequeños y grandes productores de café de primera calidad gozan de la certificación de Rainforest Alliance y presentan avances importantes contenidos en un proyecto a largo plazo para mejorar las condiciones socio-económico-ambientales de la región. Todo esto, como parte de una alternativa sostenible tras la crisis cafetalera que agobió a los productores y trabajadores durante el año 2000.

El Programa de Certificación Agrícola de Rainforest Alliance (Alianza para Bosques) y la Red de Agricultura Sostenible (RAS), con presencia en más de 58 países, ha certificado hasta la fecha un total de 17 fincas en Nicaragua, de las cuales 13 son de cultivo de café.

Rainforest Alliance, una organización internacional No Gubernamental, cuya misión -se puede leer en sus variadas publicaciones - es proteger los ecosistemas así como a las personas y a la vida silvestre que dependen de ellos, mediante la transformación de las prácticas del uso del suelo, las prácticas comerciales y el comportamiento de los consumidores; está contribuyendo al cambio del rostro del café de Nicaragua que se inserta cada día más en el exigente mercado internacional de café de calidad.

La certificación de “la ranita verde” es una herramienta de conservación , donde interactúan productores y trabajadores agrícolas que producen con calidad, responsabilidad social y ambiental, para cubrir la demanda de mercados avanzados como EE.UU. y Europa, que solicitan productos con esos tres criterios, premiando al oferente con excelentes precios, lo que resulta ser un incentivo real para continuar en la cadena virtuosa de producción certificada.

El objetivo de la certificación es el de brindar una guía a través de ciertas normativas a los propietarios de la tierra y empresarios sobre cómo lograr productos y promover servicios, de acuerdo a métodos prácticos y eficientes que no agoten los recursos o impacten de manera negativa, el ambiente y las comunidades locales. De igual forma, la certificación sirve como medio para reducir el impacto del crecimiento poblacional sobre los ecosistemas.

Beneficios de la Certificación



De acuerdo con este organismo no gubernamental, los beneficios que los productores obtienen por llevar su sello se pueden resumir en los siguientes puntos:

Producción sustentable:
Todos los productores quieren reducir sus costos, incrementar sus utilidades y aplicar mejores prácticas de gestión. El programa de certificación de RAS ayuda al productor en mejorar el manejo hacia la sostenibilidad (económica-financiera)

Trabajadores dedicados y competentes:
Mediante operaciones certificadas, los trabajadores reciben capacitación apropiada, equipo de seguridad, vivienda digna, trato y salarios justos, instalaciones sanitarias y condiciones de trabajo mejoradas. Esto produce motivación y eleva el rendimiento.

Reconocimiento internacional:
La certificación provee transparencia y responsabilidad. Asimismo, atrae una variedad de consumidores conscientes y compañías progresivas.

Imagen pública:
La imagen de la empresa ante compradores, proveedores, gobierno, consumidores y público mejora.

Acceso a mercados y mejores precios:
El sello proporciona ventajas a la hora de negociar contratos. Mayoristas, detallistas y consumidores buscan cada vez más productos certificados. La certificación distingue al producto y abre nuevas oportunidades de mercadeo.

Calidad total:
La nueva definición de "calidad" incluye el ambiente, así la calidad de vida de productores, trabajadores y sus comunidades.

Oportunidad de financiamiento:
Bancos e instituciones financieras cada vez más favorecen a operaciones certificadas. Algunos gobiernos ofrecen incentivos para promover una producción responsable.

Transferencia de tecnología:
Gerentes de empresas agrícolas aprenden prácticas y tecnologías nuevas de actores de otros países. Grupos locales sin fines de lucro actúan como extensionistas de tecnología.

Para muestra no uno, sino dos botones


Foto

Don Hermes Rodríguez, dueño de la Finca “El Encanto” y Don Salvador Ortiz Matute dueño, de la Finca “San Antonio”, son dos pequeños productores de café orgánico de San Juan de Río Coco, departamento de Madriz, que han sido certificados por Rainforest Alliance.
Ambos productores pertenecen a la Cooperativa Regional de Cafetaleros de San Juan del Río Coco (CORCASAN, R.L.), conformada por 264 fincas independientes, de las cuales sólo 53 están participando de la certificación de Rainforest Alliance.

Don Hermes, ¿Cuál es lo más difícil de la Certificación de Rainforest Alliance?, ¿Y cuáles son los beneficios?

“En el período de transición de tres años, lo más delicado para promoverse a café orgánico es que uno se tiene que adecuar a una nueva cultura [cambio de lo tradicional a la tecnificación orgánica] de siembra y de manejo de cafetales. Y el otro aspecto es la certificación, porque tenés que pasar por la supervisión de un inspector interno y luego por la de un inspector externo, acreditado internacionalmente, que viene a verificar si uno está cumpliendo con las normativas de la certificación.

Al igual que las tostadoras piden un informe para corroborar si se ha cumplido con el premio [sobre precio de la base de negociación en el mercado de Nueva York] que se recibe por la calidad del café. En mi caso me dijeron que estaban contentos, porque sobrepasé las normas que ellos me habían dicho”.
Para Don Salvador, contar con la certificación, les ha permitido abrirse a “nichos de mercado que antes eran prohibidos”, ya que según él las compañías intermediarias que les compraban el café a precios baratos, se quedaban con grandes ganancias al venderlo a mejores precios en el extranjero.

En la actualidad, la Cooperativa ha donado un terreno para la construcción de la Escuela de San Juan del Río Coco y lograron que la Exportadora CISA pagara la construcción del inmueble. Adicionalmente brindan un vaso con leche a cada niño de la escuela, les compran jabón, champú, papel higiénico y otros materiales para la higiene de los niños y de la Escuela, así como útiles escolares una vez por año. Esto les ha permitido mantener y cumplir con las normas de la certificación.

El caso de un gran productor



Desde otro punto del país, RAMACAFE una empresa de accionistas conformada por las Fincas La Virgen Estate y San Martín Estate, ambas ubicadas a 220 kilómetros al norte de Managua, en el Municipio Tuma-La Dalia Matagalpa, fueron certificadas por Rainforest Alliance en el año 2004.

Esta empresa ya había iniciado desde su compra, en 1995, parte de las normativas que le facilitaron ingresar al programa de certificación. Así, RAMACAFE ha emprendido una inversión fuerte para mantener una producción sostenible, de calidad y amigable con el medio ambiente que implica también mejoras en la calidad de vida de las familias trabajadoras, demostrando una seria responsabilidad social, a través de un programa educativo, tanto para niños (evitando el trabajo infantil) como para adultos, además de una de una atención medica y seguridad ocupacional.

En la “Finca La Virgen”, durante la recolección de café, entrevistamos a Mario García, quien nos comentó que: “se siente satisfecho de trabajar en la finca, ya que sus hijos están recibiendo educación gratuita y asistencia médica, además de recibir un pago de 13 a 14 córdobas la lata de café, recolectando hasta 8 latas de café al día, cuando es “corte pico”.

Estos dos ejemplos de fincas de cafés certificadas, nos incita a la reflexión de que si se pueden realizar actividades económicas que resultan sumamente rentables, socialmente responsables y ambientalmente amigables. Estos tres conceptos de sostenibilidad, están sin duda transformando el quehacer de la agricultura en el país.

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