21 de enero de 2008 - Managua, Nicaragua
VIDA COTIDIANA: Las horas-pico

El encanto de vivir en carretera a Masaya, se esfuma en dos monazos, en las horas-pico. Para ser más preciso, entre siete y ocho de la mañana y, entre seis y siete de la noche.

Quedar atrapado en el tráfico a esas horas, no es apto para cardíacos, malhumorados, cabecitas calientes, ni personas armadas. En esas horas pico, por salud mental y por el bien común, sólo deberían viajar budistas, flemáticos, o bien, conductores con su litro de manzanilla y valeriana entre pecho y espalda.

Desde hace un par de años vivo en carretera a Masaya y todavía no me acostumbro. Lo agradable del clima, lo rico de vivir alejado del ruido y los beneficios de un sueño reparador, se olvidan cuando uno sale del residencial y observa la inmensa fila de vehículos. Parafraseando Toy´s story: Desde Ticuantepe, al infinito y más allá.

En ese tramo de carretera, hasta el colegio Teresiano, los embotellamientos son estresantes. Los vehículos avanzan a velocidades alucinantes de… 20 kilómetros por hora. Acelerando, frenando; acelerando otro poco, frenando. Una, dos, tres, cuatro… chorrocientas veces.

En ese pequeño trecho de carretera, cualquier conductor se vuela casi media hora, ya sea que vaya manejando un Mercedes último modelo o una camioneta vieja, destartalada. Sólo los motociclistas, los famosos microbuses interurbanos o las caponeras, invierten menos tiempo, porque siempre hacen algo que me pone más furioso, hacen un tercer carril, a la fuerza, a expensas de los otros conductores que no queremos pasarnos de vivos.

En una revista del diario español El Mundo, leí un reportaje sobre cómo los conductores enfrentan los “tacos”, como dicen los chilenos. En España son horas, así que algunos andan desde un espejo hasta una rasuradota para afeitarse; otros llevan consigo los tres platos de comida y; otros hasta juegos de mesa. Ni quiera Dios!

Todavía no hemos llegado a esos niveles de tráfico vehicular, pero mientras tanto, la Policía podría hacer algo bueno por todos los que habitamos en carretera a Masaya. Debería apagar todos los semáforos y dar vía en horas picos, para agilizar el tránsito.

A su vez, la Alcaldía de Managua debería colocar rótulos cada cien o doscientos metros, con mensajes como “Respire profundo”, “Tómelo con calma” o “Cuente hasta mil”. Tal vez así, las horas pico no sigan siendo tan estresantes.
mostrar comentarios [3]

Arriba     Comentar
 
  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado