29 de February de 2008 - Managua, Nicaragua
Razones para irse y razones para quedarse

La joven muchacha hacía fila para pasar por migración española en la nueva terminal cuadro del aeropuerto de Barajas, en Madrid. Pasar más allá de ese cubo de vidrio y sobrellevar la plática incómoda con el oficial de migración, le abrirá las puertas a Europa.

Pero no logra pasar más allá del cubo de vidrio. Para el oficial que la detuvo el problema no fue que esta ·”turista” no trae dinero, sino que trae demasiado para su humilde apariencia. La muchacha, que ya tiene un empleo garantizado y contratado, tiene que regresar a su puerto de salida, Costa Rica.

Como fue deportada de España las autoridades costarricenses también la devuelven con el pasaporte manchado a Nicaragua, su patria. Pero ella está endeudada: mil euros que costó su pasaje trasatlántico y que fueron pagados por el que sería su empleador en Madrid y para quien trabajaría como doméstica.

Ahora lo tiene que pagar con lo que gana cuidando al hijo de una joven pareja en Managua. Pero ese salario no le da para saldar su deuda y mantener a su familia. La muchacha emprende nuevamente el viaje, ahora hacia Costa Rica y con pasaporte nuevo, ya sin la mancha de la humillante detenida en España.

Aunque lo que le ocurrió fue de verdad, esta muchacha no tiene nombre, porque como ella hay cientos de Nicaragüenses que pasan por esta misma odisea y es más común de lo que nos imaginamos.

Antes el problema era cruzar el desierto mexicano para llegar a EE.UU., ahora lo es cruzar el Atlántico. No se sabe con exactitud cuantos nicaragüenses residen ilegalmente en España y las estimaciones son bajas, pero todo mundo coincide que irán aumentando, como es normal, cuando de boca en boca se fabriquen las ilusiones y los sueños de una vida mejor.

Emigrar a España cuesta más que a los destinos tradicionales, y aun peor, las diferencias de tiempo y espacio son abismales. La lejanía con las familias es infinitamente más larga y más dolorosa. Sin embargo, España también como puerto de entrada para el resto de Europa, ofrece mejores oportunidades y, por lo menos por ahora, mayor seguridad.

En la edición 185 de El Observador Económico, se presenta un breve artículo sobre esta nueva ruta para los nicaragüenses. La información acertada y actualizada es limitada por tratarse de una actividad clandestina, por lo que solo se puede recurrir al testimonio de Nicaragüenses que viviendo allá desde hace algún tiempo, nos ofrecen un poco de luz sobre la situación por la que tienen que atravesar nuestros compatriotas en su búsqueda de mejor vida.

En esta edición también tratamos de responder a una simple pregunta. ¿Existen razones para decir que Nicaragua es un buen lugar?. ¿Podríamos convencer a un Nicaragüense que existen razones para vivir, trabajar… quedarse en Nicaragua? más allá de la afinidad por su patria y su familia?...¿Podríamos convencer a un extranjero que Nicaragua es un buen país para invertir, para visitar, para vivir?

Se le pidió a los amigos y amigas de El Observador Económico que enumeran las cinco principales razones por las que ellos consideran que nuestro país es un buen lugar.

Cientos respondieron. Por un lado, es alentador porque son pocos los que piensan que lo malo supera a lo bueno o que se limitan a enlistar menos de cinco razones. Por otro lado, es preocupante: las respuestas de cientos de hombres y mujeres, de todas las edades, de todos los niveles educativos y de todas las situaciones económicas, son casi siempre las mismas y pocos se atreven a enlistar más de cinco.

Todos lo sentimos, algunos lo pensamos: Nicaragua es un lugar maravilloso. Es tiempo que empecemos a reconocerlo.
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