9 de January de 2008 - Managua, Nicaragua
En el Año 2008: Reducir el "Riesgo País"

Hace algunos días me preguntaba un periodista cuáles serían en mi opinión, los aspectos más importantes que tendría que atender el Ejecutivo en el 2008, considerando que los precios del petróleo llegaron en el mercado internacional a niveles de los 100 dólares por barril; la inflación nacional en el 2007 se ubicó en el umbral peligroso de los dos dígitos ( o lo que es lo mismo decir, que superó la cifra del 10% anual), y el crecimiento de la economía en el año concluido fué de un escaso 3.2 %, lo que es mayor al crecimiento de la población en apenas un 0.3%. Cifras con las que jamás Nicaragua podría salir de la pobreza, y mucho menos cumplir con sus compromisos de las metas del reto del milenio.

Ante éste panorama planteado, quedan dos respuestas alternativas a la pregunta arriba formulada. La primera sería que el Ejecutivo continuara actuando como lo hizo en el 2007, lo que implicaría que el país no podría avanzar mucho en 2008, y la pobreza en lugar de reducirse se incrementaría, al igual que se aumentaría el desencanto de la gente, lo que pondría en peligro el futuro político del país, de su economía y de las mismas autoridades actuales. La segunda opción, más interesante, sería que del ambiente económico de adversidad que se prevé por las condiciones internacionales imperantes, se busque transformar el mismo, en una gran oportunidad para nuestro país.

Así lo está haciendo Panamá, que ha tomado al "toro por los cuernos” y a través de consolidar su credibilidad internacional está logrando tasas de crecimiento arriba del 7% anual, y aunque no tiene petróleo, e igual le afectan las subidas de esos precios, ha logrado bajar los niveles de incertidumbre y creado el clima de confianza suficiente para atraer flujos de inversión externa e interna en oleadas; todos los cuales están contribuyendo al desarrollo de esa nación.

Hay que recordar que si bién algunos importantes países desarrollados, incluido los Estados Unidos, enfrentan una desaceleración de su nivel de actividad económica, además de los efectos que lleva a esas economías las subidas de los precios tanto del petróleo, como de muchas importantes materias primas, las tasas de intereses continúan bajando en esos países, y ésto abre la oportunidad para que países con alto potencial atraigan inversiones en proyectos productivos. Existen multimillonarias cantidades de recursos en la economía global que andan buscando donde conseguir rendimientos mayores y con menores riesgos, pero sólo se logran atraer si existen estabilidad política, gobernabilidad, respeto a la legalidad y confianza en la institucionalidad del país.

El gobierno de Nicaragua logró en el 2007 construir con la firma del acuerdo con los organismos internacionales la plataforma inicial, desde donde se puede comenzar a caminar en la construcción de un clima de credibilidad y estabilidad, que los momentos actuales están demandando. Se necesita acompañar éste esfuerzo nacional con acciones y discursos acordes con la creación de ese clima de confianza y tranquilidad, que nos permita reducir tanto para los nacionales como para los extranjeros “el nivel del riesgo país”.

“El riesgo país” se traduce en un índice que intenta medir el grado de riesgo que entraña un país para las inversiones. Los inversores, al momento de realizar sus elecciones de dónde y cómo invertir, buscan maximizar sus ganancias, pero además tienen en cuenta el riesgo, ésto es, la probabilidad de que las ganancias sean menores que lo esperado o que existan pérdidas debido a factores internos. Entre mayor es éste índice, más alto es la ganancia que los inversionistas demandarán para poder invertir, y por tanto, más difícil será que se puedan radicar en un país donde existen muchas incertidumbres sobre el futuro.

Por eso sería deseable emprender por parte del Ejecutivo en el 2008, un giro fundamental en las acciones y discursos que se han formulado a lo largo del 2007, a fín de lograr reducir los niveles de incertidumbre que existen en el ambiente económico, social, político y jurídico del país, o mejor dicho: reducir “el riesgo país”.

Los elementos de ese giro tienen que estar acompañados del convencimiento del mismo poder ejecutivo en varias direcciones:

1. Que contribuir a la construcción de una Nación de Repúblicas Latinoamericanas como la que soñó Bolívar, si bién una aspiración loable y posible, se tiene que hacer de manera realista, sin tener que adoptar métodos ni discursos de confrontamientos con nadie, ya que la confrontación a lo único que contribuye es a acrecentar la incertidumbre, y a la polarización del país.

2. Cada República en éste esfuerzo tiene que ser independiente en la definición de su modelo institucional y democrático y debemos renunciar a querer copiar efímeros modelos de excesivo populismo, que imponen el paternalismo y la dádiva como método para su sobrevivencia.

3. Que el secretismo y la confidencialidad de la información, es incompatible con la creación de un mercado justo, y por tanto, hay que transparentar toda la información que permita a los agentes económicos, productivos y sociales, tomar decisiones con información creíble, que conduzcan a mercados más justos.

4. Que la pobreza sólo se reduce si el país crece, y por tanto, la producción debe ser el centro de las prioridades para que se creen nuevas fuentes de empleo en el 2008.

Si se logran estos convencimientos en las mentes del liderazgo del Ejecutivo, estoy seguro que entonces se podrá trabajar con más tranquilidad y certeza, y habremos abonado a la reducción del “riesgo país”, haciendo así de Nicaragua como un país atractivo donde prive la estabilidad y la confianza que convierta las amenazas del 2008, en una gran oportunidad.

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