24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoJuan R. Roque / Juan I. Martínez

"La política como la locomotora, lo social como la bandera, lo económico como el carril, y la cultura como el combustible".

Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela en el Cuzco, Perú, 8 de Diciembre del 2004.

Pasados los primeros treinta días de la Administración del Presidente Daniel Ortega y casi con igual tiempo de la adherencia de Nicaragua a la propuesta de cooperación regional del Presidente de Venezuela Hugo Chávez, conocida como Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), El Observador Económico se introduce en el debate nacional y realiza un análisis de cuáles podrían ser los beneficios o los riesgos, que tiene dicha propuesta para Nicaragua.

Más allá de las discusiones o debates políticos – ideológicos que esta unión ha generado, pretendemos profundizar en aspectos relevantes como ¿Qué es el ALBA?; ¿Cómo han resultado las experiencias de cooperación con Cuba y Bolivia, los primeros países que se anexasron al ALBA?; ¿Qué beneficios obtendría Nicaragua?, o ¿Cuánto puede durar esta cooperación en el marco del ALBA?. A estas interrogantes, apunta responder este análisis de fondo.

Un día después de asumir la Presidencia de la República, Daniel Ortega firmó el Acta de Adhesión de Nicaragua a la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de América, ALBA, con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, sirviendo de testigos de honor el mandatario de Bolivia, Evo Morales y; el Vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado.

En esa oportunidad, el Presidente Ortega justificó esta primera acción de política exterior, señalando que “las políticas de carácter neoliberal aplicadas en América Latina y El Caribe, han generado la exclusión de las mayorías populares de los beneficios del crecimiento económico, que han profundizado la desigualdad y la pobreza en la región”, por tanto, se requiere de una estrategia regional de cooperación y comercio que combata estos problemas sociales. “La superación del modelo neoliberal y sus efectos en la región, implica una alianza estratégica entre los Estados y los pueblos de América Latina y El Caribe, basada en los principios de solidaridad, cooperación, complementación y ayuda mutua, y, fundamentadas en el rescate y valoración de nuestra identidad, la democracia participativa y, el desarrollo económico con equidad”, señaló el Presidente Ortega.

En Nicaragua, hasta hace poco, seguía siendo “confidencial” el contenido detallado del Documento-Acuerdo del ALBA. Únicamente se había dado a conocer a grandes rasgos las principales aristas, que contemplaba este marco de cooperación fundamentalmente bilateral entre la República Bolivariana de Venezuela y la República de Nicaragua. Los temas de cooperación más sobresalientes son: Agrícola, petróleo, energético, salud y medicinas, educación, infraestructura, entre otros.

El punto mejor definido: Petróleo



El acuerdo de cooperación energética implica que Venezuela suministraría directamente crudo, productos refinados y GLP o sus equivalentes energéticos a Nicaragua, hasta por la cantidad de diez mil barriles por día (10,000 bl/día) sobre una base promedio mensual. Por supuesto, estos suministros estarían sujetos a las políticas y prácticas comerciales de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que administraría las cuotas en función de lo ratificado por el gobierno venezolano.

No obstante, las cuotas suministradas estarían bajo un esquema de financiamiento bastante favorable. Es decir, por un lado, se concede un período de quince años de financiamiento y hasta dos años de gracia para pagos de capital, con una tasa de interés de dos por ciento anual. Por otro lado, cuando el precio del barril exceda los US$ 40, como es el caso en estos momentos, el período de pago se extiende hasta veintitrés años, más los dos años de gracia, para un total de veinticinco años y reduciéndose la tasa de interés a uno por ciento (1%).

¿Qué implicaciones tiene esto? Venezuela se ha mantenido en el último trienio 2004 – 2006 como el principal proveedor de petróleo y derivados para nuestro país por encima de México, Ecuador y Estados Unidos (Ver Gráfico 1). Este esquema de financiamiento garantizaría la posición indiscutible que tiene el petróleo venezolano en las importaciones de crudo y derivados de Nicaragua e incrementaría nuevamente la relación porcentual de dependencia petrolera con Venezuela, la cual se había disminuido el año pasado, con respecto a los años anteriores 2005-2004.

Las cifras lo confirman, puesto que del total importado de petróleo y derivados en los años 2004 y 2005, el 67% y el 55% del costo total era factura venezolana respectivamente; mientras que para el año 2006, esa misma factura se había reducido a un 32%.

Ello, sin embargo, no significa que este esquema de financiamiento no pudiera ser benigno para Nicaragua. De hecho es favorable, al permitirle a Nicaragua satisfacer su demanda energética bajo financiamiento preferencial, garantizando así cierta estabilidad que continúe impulsando el desarrollo económico del país en el corto plazo. Sin embargo, como todo sistema de financiamiento, éste acarrea sus riesgos.

Los riesgos del financiamiento



Por un lado, incrementa la deuda externa de Nicaragua, aun cuando el financiamiento pueda ser correspondido con equivalencias comerciales no monetarias. Por otro lado, e igualmente importante, es el efecto que este financiamiento podría tener en el patrón de consumo de combustibles en el país. Con un precio de petróleo adquirido hoy más barato que los precios de mercado (pues Nicaragua solo desembolsaría el 60% del valor actual en pagos a Venezuela en el escenario de precios arriba de US$ 40 por barril), se crea un espejismo que podría acarrear consecuencias negativas para el país.
Este precio más barato, conlleva a una liberación de recursos que podría provocar un efecto sobre el ingreso por el cual los nicaragüenses disponemos de mayores recursos para consumir más de todos los demás bienes y servicios, pero también más petróleo.

Adicionalmente, este esquema puede provocar un “efecto de substitución”, por el cual el país substituye a favor de consumir más petróleo venezolano, que es más barato en términos relativos, y consumir menos de los bienes substitutos, incluyendo petróleo procedente de otras naciones así como energías alternativas no-petroleras.

Aunque ambos efectos son normales en situaciones de variaciones de precios y ya han ocurrido en el pasado con los altibajos del petróleo en todo el mundo, son peligrosos cuando el precio está a la baja artificialmente, al igual que cuando es financiado. Estos efectos implican que Nicaragua podría continuar consumiendo la cantidad de petróleo que ha venido consumiendo o inclusive, darse el lujo de aumentarla. Garantizarle a Nicaragua seguridad energética basada en el petróleo, podría acarrear una complicación a mediano y largo plazo, como en la que se encuentra sumida actualmente el país y que lo llevó a requerir de este apoyo en un inicio.

Como se ha enfatizado en este medio en reiteradas ocasiones, el problema de Nicaragua no es tanto el alto precio, sino la alta dependencia del petróleo que provoca un desajuste significativo cada vez que el precio se eleva. El financiamiento en términos preferenciales para Nicaragua es peligroso mientras desincentive la promoción y la inversión en energías alternativas sostenibles y eco-eficientes, y provoque una mayor dependencia externa para su suministro energético a mediano y largo plazo.

Recordemos que en materia de electricidad, nuestro país apenas genera con sus fuentes de energía renovable un 27.5%, convirtiéndolo en el mayor dependiente de hidrocarburos para la generación térmica de energía en Centroamérica. Asimismo, la razón fundamental por la cual no se realizaron inversiones en los años 70 fue porque resultaba menos costoso comprar petróleo para poner a funcionar las generadoras térmicas que hacer inversiones en fuentes alternativas. Es necesario tomar en cuenta esto para no repetir los mismos errores del pasado.



En conclusión, el esquema de financiamiento de petróleo procedente de Venezuela es positivo para Nicaragua, siempre y cuando cumpla con unas condiciones claves. Primero, que no sea un esquema a largo plazo que provoque un mayor consumo de crudo y promueva una mayor dependencia extranjera. Segundo, que la liberación de recursos que induzca sea aprovechada para incentivar la producción y el consumo de alternativas que permitan reducir esa dependencia y garantizarle a Nicaragua un futuro energético limpio, barato e independiente.

¿Qué le permite a Hugo Chávez ofrecer tanto?



En principio, la riqueza petrolera y minera de Venezuela. Este país es miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), es el quinto exportador mundial y cuarto abastecedor de crudo de Estados Unidos. Según la agencia de noticias EFE, actualmente el país lleva a cabo un proceso de certificación internacional de sus reservas petroleras, calculadas en 316,000 millones de barriles, que serían las mayores del mundo.

Al ser Venezuela un país netamente petrolero y minero, las constantes alzas de los precios internacionales del petróleo durante los últimos cuatro años le han beneficiado y han permitido al gobierno de Hugo Chávez extender su propuesta bolivariana por toda Latinoamérica. Para ese país, las exportaciones de petróleo son la base de su oferta exportable en donde, según cifras del Banco Central de Venezuela, para el año 2004 sus exportaciones petroleras representaron un 81% del total exportable, aumentando a 85% para el 2005.

Aún cuando los precios del crudo venezolano se cotizan por debajo de las otras tasas como la Cesta de la OPEP (alrededor de US$ 5 menos), así como de la del WTI (West Texas Intermediate) de Estados Unidos y la Tasa Brent de Londres (alrededor de US$ 10 menos), éstas también han tendido al alza a partir del año 2005 donde sus tasas promedio eran de US$ 46.03, llegando al año 2006 con precios promedio de US$ 56.44 por barril.

Por otra parte, el mandatario venezolano ha venido desarrollando toda una carrera por la completa nacionalización de los recursos. Una reciente información periodística, proveniente del país sudamericano, indicaba que a partir del 1 de mayo del corriente año, Chávez tomará el control de los campos petroleros operados en la Faja del Orinoco, que están en poder de trasnacionales de Estados Unidos, Francia, Noruega y Reino Unido en asociación con la estatal PDVSA. El objetivo que persigue con esa estrategia es contar con más fuentes económicas para impulsar su proyecto bolivariano.

¿Cuánto le puede durar a Nicaragua esta cooperación en el marco del ALBA?
Esta pregunta cabe en el marco de lo que fue la discusión que se generó, alrededor de la posibilidad de que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, abandonara las negociaciones con los organismos internacionales, al igual que países sudamericanos como Argentina o Ecuador. En esa ocasión, el Dr. Alejandro Martínez Cuenca, Presidente de FIDEG, declaró entre otras cosas que “según algunos cálculos extraoficiales del mismo gobierno venezolano, los compromisos de cooperación con otros países latinoamericanos y del Caribe, superaban su propia capacidad y sostenibilidad”, por lo tanto, si se llegase a pensar que un país como Venezuela asumiera la totalidad de la cooperación internacional en Nicaragua (que redondea –tomando en cuenta los flujos oficiales y privados- una cifra cercana a mil millones de dólares anuales), la pregunta obligada sería: ¿Por cuánto tiempo es viable pensar que ese país pueda sostenernos?”

Pero, siguiendo con la hipótesis de que el marco de cooperación entre Venezuela y Nicaragua fuera efectivo, algunos de los factores que tampoco se pueden dejar de lado son los siguientes: en primer lugar, que los mecanismos que se establezcan para la cooperación solidaria entre Venezuela - Nicaragua se encuentren bien definidos y marquen las pautas a seguir entre los países firmantes de este acuerdo. Si eso no es así, los ofrecimientos del Presidente Chávez a la economía y la política nicaragüense, se transformarían simplemente en puras palabras para ganar adeptos en sus planteamientos.

En segundo lugar, el comportamiento de los precios internacionales del petróleo, que es la principal herramienta para incrementar el valor de los recursos petroleros con que cuenta Hugo Chávez para seguir con su proyecto bolivariano. A corto plazo, este factor parece no desvanecer la idea de la cooperación, ya que según las proyecciones de las principales tasas de precios del mundo, si todas las demás variables se mantienen constantes, estos precios para finales del 2008 se mantendrán entre los US$ 50 y los US$ 60 por barril (Ver gráfico 3) y si asumimos que los precios del crudo venezolano se cotizan alrededor de US$ 10 por debajo de estas tasas de precios como ya hemos referenciado arriba, esto permitiría a Venezuela mantener las condiciones preferenciales de la compra y venta de crudo venezolano a las autoridades nicaragüenses.

Integrantes del ALBA



A la fecha, los integrantes del ALBA son: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, estos dos últimos incorporados en enero del 2007, para sumar un total de cinco países.

Datos del Banco Mundial para el año 2005 sobre los principales indicadores macroeconómicos de los países en mención indican que, a excepción de Cuba donde no refleja datos, solamente Venezuela ostenta indicadores macroeconómicos sanos. Por ejemplo, con respecto a la deuda externa de cada uno de estos países en relación con su Renta Nacional Bruta (RNB) , tanto Bolivia, Nicaragua y Ecuador, acarrean una deuda externa que sobrepasa la mitad de los ingresos que reciben sus factores productivos.

De la misma manera, la producción nacional de estos mismos países medidos en valores corrientes, así como su RNB per cápita, sugieren de una poderosa influencia económica y política que Venezuela tiene en el marco con este acuerdo.

Impactos en Cuba y Bolivia



El primero en experimentar algún efecto al adherirse a este acuerdo fue Cuba. Efectivamente, con este acuerdo Venezuela no sólo es el principal proveedor de crudo de la isla, sino también es su aliado comercial más importante: “el pilar sobre el que se apoya buena parte de su comercio exterior, con un intercambio bilateral que en el año pasado (2006) ascendió a 2,640 millones de dólares.”

Según EFE, Cuba recibe en la actualidad un total de 98,000 barriles de petróleo por día.

Indudablemente, esto cambia las condiciones firmadas en octubre del año 2000, cuando Venezuela se comprometía a enviar hasta un total de 53,000 barriles por día.Y sus acuerdos bilaterales siguen en amplio aumento, abarcando desde la minería hasta las telecomunicaciones, además de la certificación del ingreso de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) en la exploración de petróleos en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Isla en el Golfo de México, metiendo en la carrera a Venezuela con otras transnacionales petroleras en su búsqueda de yacimientos.

Los ofrecimientos de Venezuela en este marco de cooperación resultan repetirse: agrícola, petrolero, energético, educación y salud. Sin duda alguna, en estos dos últimos campos de salud y medicina, Cuba tiene mucho que aportar. Por ejemplo, en el campo oftalmológico, según un comunicado de la Presidencia de Venezuela para el año 2006 bajo la denominada “Misión Milagro” de oftalmólogos cubanos, se intervinieron 18,200 pacientes, es decir, un 333 por ciento más de lo que habían intervenido en 5 años.

Por el lado de la educación, con el método de enseñanza “Yo sí puedo” proporcionado por el gobierno cubano, se llevó acabo otra Misión denominada “Robinson” con el objetivo de erradicar el analfabetismo en Venezuela. A finales de Octubre del año 2006, Venezuela se declaró “Territorio libre de analfabetismo.”

Bolivia, por su parte, cuando entró al ALBA con sus pares de Cuba y Venezuela, consiguió la promesa de obtener preferencias comerciales con ambos países, así como el compromiso de la compra de toda la soya boliviana, junto con la hoja de coca y otros cereales. Ofrecimiento bastante seductor si se toma en cuenta que la soya boliviana es el producto no tradicional de mayor exportación de ese país, donde cifras oficiales del Banco Central de Bolivia indican que las exportaciones de soya representaron entre el 27% y el 23% de las exportaciones de productos no tradicionales para los años 2005 y 2006, respectivamente.

Otros beneficios que Bolivia ha obtenido con la firma de este acuerdo han sido por un lado, la donación venezolana de 5,000 becas de estudio para preparar a jóvenes bolivianos en el sector de la petroquímica y por otro lado, también entregó un fondo de US$ 100 millones para proyectos de desarrollo en Bolivia.

Adicionalmente, el presidente Hugo Chávez aseguró que en el terreno energético, "Venezuela promoverá una amplia cooperación en el sector de energía, petróleo y minas" a Bolivia, así como también explicó que "Bolivia no debe preocuparse para nada por el consumo de diesel, Venezuela se compromete a colocar íntegro todo lo que Bolivia necesite para su desarrollo".

En conclusión, los gobiernos de Cuba y Bolivia no han dejado pasar esta oportunidad y se han dejado cautivar por los augurios de un acuerdo que promete condiciones de igualdad en el marco de la unión latinoamericana, en contra del modelo neoliberal.

Podría ser plataforma para negociaciones sub-regionales



Hasta ahora, la información referente al ALBA está dejando de lado el gran potencial que podría materializarse con esta alianza, más allá de los temas ya conocidos de cooperación en el petróleo o la urea para fertilizante. Y es que el ALBA podría ser también una plataforma para negociaciones sub – regionales conjuntas con intereses comunes, tales como: la exigencia de reducción de las políticas proteccionistas y de los subsidios que se otorgan en los principales países industrializados.

En el plano del comercio mundial, la agenda de Doha continúa pendiente. Desde mediados del año pasado, Pascal Lamy, principal de la OMC, ha declarado que la Ronda de Doha no concluiría ese año. Y en el 2007, el talón de Aquiles continúa siendo la agricultura, puesto que los Estados Unidos y la Unión Europea ofrecen propuestas poco alentadoras para cambiar la situación con respecto a la apertura de los mercados, los subsidios a la exportación y las ayudas internas que promueven una permanente desigualdad de condiciones.

Por tanto, el ALBA podría ser una tarima perfecta para negociar mejores condiciones como región, ya que promueve la seguridad y la soberanía alimentaria, así como los derechos de propiedad intelectual, aspectos que interesan de sobremanera a los países en desarrollo como Nicaragua y en los cuales existen grandes discusiones con pocos resultados a favor de los países vías de desarrollo.

Y Nicaragua, ¿cómo pagará?



Lo que transmite la solidaridad venezolana con sus tratamientos especiales de cooperación con créditos blandos a los demás integrantes del ALBA, es que éstos compartan los ideales bolivarianos de crear una gran patria latinoamericana. Pero,¿en qué medida este apoyo de Venezuela podría influir en el manejo de la política exterior de estos países?

En Nicaragua el triunfo del FSLN a la cabeza del Presidente Daniel Ortega representa para Venezuela y Hugo Chávez una victoria. A su vez, Nicaragua continúa siendo un punto estratégico clave geográficamente y su adherencia al ALBA (lo que ello implica en materia de recursos energéticos e infraestructura) representa un verdadero revés a la intención de Estados Unidos con el Plan Puebla – Panamá y sus intenciones de avanzar con su propuesta de Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).

Lamentablemente, si el nuevo gobierno de Nicaragua llegase a adoptar una posición similar, esto también podría tensar las relaciones con Estados Unidos y convertir a Nicaragua en un puente político – ideológico por donde pasan dos corrientes divergentes entre sí, llegando un momento en que podrían desgastarlo.

Sin embargo, es necesario señalar y dejar claro que este Acuerdo no limita o coacciona anteriores acuerdos o tratados firmados por Nicaragua. Tanto el ALBA como DR – CAFTA por ejemplo, son acuerdos firmados en un marco jurídico establecido del comercio internacional y por tanto, la adherencia de Nicaragua a este acuerdo no limita al anterior.

De hecho, la política económica y comercial de un país debe apuntar hacia la diversificación de sus mercados externos, para que de esta manera se consigan las mejores oportunidades y se eviten dependencias del país con respecto a uno u otro mercado.

Un ahorro estimado de casi US$ 500 millones en factura petrolera



Nicaragua importó 5.51 millones de barriles de petróleo crudo en el 2006 (sin incluir derivados y transformaciones), a un precio promedio de US$ 62.9 por barril. El Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe entre el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y el Gobierno de la República de Nicaragua, establece que nuestro país podría importar hasta 10 mil barriles por día sobre una base promedio mensual en términos preferenciales, donde Venezuela financiaría el 40% del valor total de las importaciones a una tasa de interés del 1% anual durante 23 años, y con 2 años de gracia para el pago del principal, para un total de 25 años de financiamiento, siempre y cuando el precio promedio internacional sobrepase la línea de los US$ 50 por barril.

Si se cumple este acuerdo bilateral, a la luz del ALBA, por el período 2007-2012, Nicaragua se ahorraría en importaciones de crudo cerca de US$ 497 millones en valor presente, bajo ciertas condiciones (Ver Nota metodológica), ya que Nicaragua gastaría aproximadamente US$1,414 millones en valor presente, durante todo el período. Fuera del programa de financiamiento, Nicaragua tendría que gastar US$1,911 millones en valor presente en su consumo total para el mismo período. Esto significa que con el financiamiento de Venezuela, nos ahorraríamos cerca de US$ 500 millones en importación de petróleo.

Nota Metodológica: Para lograr esta aproximación se consideran los siguientes supuestos:
- No hay efectos sobre el consumo, o sea, que la importación de petróleo será la misma con o sin financiamiento.
- El volumen de importación de petróleo crecerá en un 2.6% por año, el promedio de variación anual de las importaciones de petróleo de la última década.
- El precio promedio del barril de petróleo rondará los US$ 60 cada año, según estimaciones de distintas agencias internacionales.
- El valor presente se calcula utilizando una tasa de descuento de 5.25%, de acuerdo a la tasa de referencia de los EE.UU.
- El gasto total en importaciones de petróleo es el agregado del valor de importación de cada año en el período 2007-2012, descontado a su valor presente en el 2007.