24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoPedro Belli

En años recientes, más de 20 países han adoptado un impuesto de tasa única para reemplazar el impuesto sobre la renta de tasas progresivas. Este impuesto fue propuesto originalmente por dos economistas estadounidenses, Robert E. Hall y Alvin Rabushka en un libro titulado “The Flat Tax”.

Desde la publicación de ese libro, este sistema impositivo ha sido adoptado en muchos países y ha tenido mucho éxito en simplificar los sistemas impositivos y en aumentar la recaudación. Entre los países que lo han adoptado recientemente se cuentan Rusia, Eslovaquia y Estonia. El propósito de este artículo es mostrar las ventajas de tal sistema con la esperanza de despertar un diálogo y eventualmente adoptar un sistema similar en Nicaragua.

El Impuesto sobre los negocios



Es importante reconocer que los negocios no pagan impuestos y que son los individuos quienes pagan impuestos. Los negocios actúan meramente como agentes cobradores del fisco. El propósito del impuesto sobre los negocios es tasar a los dueños de los negocios donde se genera el impuesto, o sea en la fuente del impuesto. Si el gobierno cobra los impuestos en la fuente y no en el destino, se evitan muchos problemas de evasión.

El impuesto de tasa única sobre los negocios es una inmensa red que capta todo tipo de ingreso, salvo los sueldos, salarios, y pensiones privadas pagadas por los negocios. El sistema está cuidadosamente diseñado para tasar todos estos ingresos, pero para tasarlos una vez y una sola vez. Los ingresos tasados por el sistema incluyen: • Utilidades provenientes del uso de planta y equipo; utilidades provenientes de patentes, marcas registradas, etc.; ingresos de profesionales, como doctores, abogados, y otros profesionales

Alquileres.



Es importante notar que cualquier remuneración que no se tase en la fuente se tasa en el destino. Por ejemplo, las dietas de los directores de empresas se pueden deducir de las ventas del negocio y eximirlas del impuesto uniforme a los negocios, siempre y cuando se tasen en el ingreso de los directores. Si las dietas se deducen de las ventas de las empresas, como se hace con los sueldos, entonces se incluyen en la declaración los directores.

El sistema tiene incorporado un incentivo para que los negocios declaren cualquier remuneración e informar a la DGI. Si el negocio no declara un pago a una persona natural, el negocio paga 15% sobre el monto no declarado y los perjudicados son los dueños del negocio. En cambio, si el negocio deduce el pago de sus ventas, su base impositiva se reduce por el monto del pago. A los negocios les conviene reportar todo pago hecho a cualquier persona natural por cualquier razón para reducir la carga impositiva.

Si el receptor del pago es persona natural, ésta puede aprovechar la exención de C$100.000 y pagar menos de 15%. El sistema, por lo tanto, incorpora un incentivo para incluir esta clase de pagos en las declaraciones de los negocios, lo que facilita el control.

El sistema es hermético porque las tasas impositivas para los individuos y para los negocios son idénticas y, por lo tanto se sabe a ciencia cierta la tasa aplicable a los dueños del negocio. El sistema actual del IR es muy problemático si se pretende tasar el ingreso en la fuente. Si hay que tasar el ingreso de cada dueño o accionista de un negocio en la fuente a su tasa marginal, es necesario conocer esa tasa para cada dueño y accionista. Esto no es práctico.

Además, si la DGI deseara auditar un negocio para ver si está cumpliendo, tendría que conocer la tasa marginal aplicable a cada dueño para cerciorarse que el negocio está cobrando correctamente. Evidentemente, el sistema sería muy complejo. Por eso, el IR tradicional, sea en Nicaragua o en Canadá, tiene que tasar el ingreso en el destino, o sea al dueño del negocio y no en la fuente. Tasar en la fuente es práctico solamente si la tasa impositiva es uniforme. Debido a que tasar en la fuente es confiable y barato, tasar todo el ingreso a una tasa uniforme es sumamente práctico. El cuadro 3 muestra un ejemplo de la declaración de una empresa ficticia.



El ingreso de cualquier negocio se deriva de la venta de bienes y servicios. Las ventas netas de esta empresa ascienden a C$460.525 y la primera línea del formulario para la declaración de impuestos a personas jurídicas indica el monto de las ventas. Estas ventas netas se calculan después de haber pagado el IGV. Como parte de las ventas resultan de la reventa de bienes y servicios comprados a otras empresas, que también están sujetas al pago del impuesto, la empresa deduce el costo de las compras efectuadas a otras empresas para evitar la doble tasación. En el ejemplo que estamos considerando, la empresa compra bienes y servicios a otras empresas por C$210.505.

Además, el negocio puede deducir los sueldos, salarios y pensiones pagados a los empleados, porque los empleados estarían pagando el impuesto a través del impuesto a personas naturales. Por eso la empresa deduce C$31.576 en sueldos, salarios y pensiones. Finalmente, el negocio puede deducir todas las inversiones en maquinaria, equipo, edificio y terrenos, que durante el año ascendieron a C$21.000.

Todos estos renglones se deducen de las ventas para llegar a una base impositiva de C$263.081, como muestra el renglón 3 del cuadro 3. El impuesto correspondiente a esta base tasable sería de C$29.617. Se supone que la empresa tiene un saldo a su favor de C$23.505 e intereses sobre ese saldo de C$1.880, lo que le reduce el monto a pagar a C$4.231.



La línea 4 sería la base del impuesto. Muchas deducciones permitidas bajo el esquema actual, como los intereses, estarían eliminadas bajo este sistema, pero el monto del renglón 4 estaría sujeto a un impuesto de 15%, en vez de 30%, como en la actualidad.

La exclusión de los intereses no es arbitraria. Si los intereses son deducibles, las empresas tienen un aliciente para endeudarse. Si una empresa se endeuda en C$1.000.000 a una tasa de interés del 10% pagaría C$10.000 en intereses anualmente, lo que le reduciría el IR en C$3.000 y su tasa efectiva de interés a 7%. Este es un aliciente para endeudarse y pasar parte del costo del endeudamiento a los contribuyentes.

El sistema descarta todas las complicaciones que surgen en torno a las deducciones asociadas con la inversión y lo reemplaza con algo mucho más favorable para la formación de capital, una deducción inmediata de 100% de todo gasto de inversión. Bajo este esquema, todo negocio declararía usando un formulario sencillo parecido al que aquí se muestra. Cada línea estaría claramente definida y los datos correspondientes se podrían obtener de los libros de contabilidad directamente.

En la línea 1 el negocio reportaría las ventas netas de todas las ventas de bienes y servicios, incluidas las ventas de terrenos, maquinaria, equipo y edificios.

La línea 2a incluiría todas las compras de bienes y servicios requeridos para generar las ventas reportadas en la línea 1. Esta línea excluiría cualquier compra hecha para beneficio de los empleados, gerentes, directores, o dueños.

La línea 2b comprendería los sueldos, salarios y pensiones pagados en efectivo. Los perceptores de estos pagos tendrían que reportar estos pagos en sus declaraciones respectivas.

La línea 2c incluiría todas las compras de maquinaria, equipo, edificios y terrenos. Es importante notar que bajo el sistema de tasa uniforme, los negocios no tendrían que diferenciar entre gastos de inversión y gasto corriente, porque todos los gastos serían deducibles.

El ingreso tasable bajo este esquema no tiene mucho que ver con el impuesto tradicional, porque éste no es un impuesto sobre las utilidades. Cuando una compañía está creciendo e invirtiendo cantidades fuertes, puede que pague muy poco impuesto o que no pague del todo, a pesar de que puede estar haciendo muchas utilidades. Posteriormente, cuando la empresa deje de invertir y empiece a cosechar el fruto de sus inversiones con un nivel alto de ventas, el ingreso generado se tasaría a 15%.

Las compañías que hagan fuertes inversiones puede que tengan un impuesto negativo. Bajo el sistema propuesto, este impuesto negativo se acarrearía de año en año y se deduciría del impuesto indefinidamente hasta que el saldo se agote, ya que no habría límite al número de años que se podrían acarrear los saldos. Además, el gobierno reconocería intereses de mercado sobre los montos acarreados.

Ejemplos



La manera más sencilla de explicar el funcionamiento del impuesto uniforme sobre el consumo es a través de algunos ejemplos. Nuestro primer ejemplo está basado en una compañía madura de poco crecimiento y consecuentemente de poca inversión. Bajo el sistema de impuesto uniforme, esta compañía podría deducir todas las compras a terceros, más los sueldos y salarios, más las inversiones.

Pero si la compañía invierte relativamente poco, su deducción por inversiones sería baja. Además, bajo el sistema propuesto no habría ninguna deducción por depreciación. Finalmente, si tuviera un alto nivel de endeudamiento, esta compañía pagaría más que bajo el esquema actual, ya que bajo el esquema propuesto no estaría amparada por un escudo fiscal. El sistema propuesto no premiaría el endeudamiento, a diferencia del sistema actual.

El segundo ejemplo es una compañía joven en crecimiento que está invirtiendo grandes sumas. Debido a los altos niveles de inversión y a la menor tasa impositiva, esta compañía pagaría menos que bajo el régimen impositivo vigente.

Veamos ahora ejemplos de actividades que caerían bajo el impuesto a los negocios, aunque no propiamente sean empresas. Juan Martínez es dueño de tres casas de alquiler. Para mantenerlas en buenas condiciones, tiene que efectuar reparaciones y mantenimiento.

Además, paga a una agencia de bienes raíces para que se las alquile. Digamos que los ingresos por alquileres ascienden a C$7.000 por mes en promedio, para un total de C$21.000 por mes ó C$252.000 por año. Su declaración sería como se indica en el cuadro 5 y su impuesto sería de C$29.691. Bajo el sistema actual, Juan debería pagar C$30.400. Juan podría reducir su impuesto asignándose un sueldo de por lo menos C$100.000 y declarándolo como ingreso individual, aprovechándose así de la deducción de C$100.000.

Este mismo procedimiento se aplicaría a los profesionales, como los abogados, doctores, contadores, etc. Cualquier servicio prestado a una empresa por un profesional sería declarado a la DGI, si el negocio desea deducirlo de sus ventas. Si la empresa no llegara a declarar el pago al profesional, no lo podría deducir de sus ventas, en cuyo caso los dueños de la empresa (a través de la empresa), y no el profesional, pagarían el impuesto. El caso de profesionales que prestan servicios a particulares, es diferente. Un doctor, por ejemplo, bien podría no declarar todos sus ingresos y sería difícil detectar la sub-declaración. Sin embargo, si emplea a cualquier persona que cotice al INSS, tendría que informa a la DGI y enterar el 15% correspondiente a esa persona una vez que pase de los C$100.000 anual en sueldos y salarios. Los sueldos y salarios pagados fijarían un piso para sus ingresos.

Los pequeños negocios que no llevan ninguna clase de contabilidad también serian difíciles de auditar. Para evitar la evasión, se podría exigirles que lleven una contabilidad sencilla: ventas netas, sueldos y salarios, compras a terceros. Estos tres datos bastarían para calcular el impuesto. Si pagan IGV, la auditoría se facilitaría.

Entidades Financieras



La tasación de entidades financieras, como bancos y aseguradoras, siempre es difícil bajo cualquier sistema impositivo porque no venden productos y los servicios que venden van empaquetados con los servicios financieros. Además de pagar intereses por guardar los fondos de los depositantes, los bancos también prestan otros servicios como emitir chequeras, dar acceso a fondos a través de los cajeros automáticos, pagar cuentas, etc. Los bancos usualmente no cobran por estos servicios directamente, pero lo hacen indirectamente pagando intereses bajos sobre los depósitos a la vista, por ejemplo.

Hall y Rabushka, los expositores originales del sistema de tasa única, piensan que además de los ingresos financieros de los bancos, habría que imputar ingresos por los otros servicios que prestan los banco, pero imputar ingresos por esos servicios socava la sencillez del sistema. Otra manera de tasar a los bancos es sobre el margen financiero bruto, ajustado por los sueldos y salarios y las inversiones. El cuadro 6 muestra un ejemplo de la manera que se tasaría un banco. Como ejemplo se ha tomado el BANPRO en el año 2008 porque los datos están disponibles al público.

El equivalente de las ventas para el BANPRO en 2008 hubiera sido la suma del margen financiero bruto (C$1.373.322 miles) más los ingresos operativos diversos netos (C$800.103 miles) más la participación en empresas subsidiarias y asociadas (C$2.971 miles), más ventas netas de bienes (C$26.697 miles), para un total de C$2.203.094 miles. A este monto se le restaría la suma de las compras de bienes y servicios, los sueldos y salarios, y las inversiones, lo que arrojaría un monto tasable de C$1.261.024 miles, al cual se le aplicaría la tasa uniforme de 15%, para un impuesto de C$141.310 miles. Comparado con el impuesto que pagó en 2008, de C$125.313 miles, bajo el sistema de tasa única el BANPRO hubiera pagado 12,8 por ciento más, debido a la base más amplia.

Profesionales



Los profesionales que manejan una oficina, tendrían la opción de someter dos declaraciones, una como persona jurídica y otra como persona natural. Como persona jurídica, al profesional le convendría asignarse un sueldo de C$100.000 someter una declaración como persona natural y así aprovechar la deducción personal. Cualquier monto que se asigne por encima de C$100.000 seria tasado a la tasa única de 15%, igual que como persona jurídica. Por supuesto, en la declaración de persona jurídica, él podría deducir todos los sueldos y salarios del personal que contrate, así como los alquileres, gastos en agua y energía, papelería, etc.

Evasión



La evasión siempre se va dar. Lo que se ha descubierto en países que han adoptado sistemas impositivos basados en el descrito en este documento, es que con tasas impositivas bajas la evasión se reduce.

Los contribuyentes concluyen que no vale la pena meterse a problemas para evitar pagar un impuesto relativamente bajo. Sin embargo, es importante tener una idea de las posibles artimañas que se pueden usar para evadir el impuesto.

Ventas subvaloradas



Las personas jurídicas bien pueden tratar de evadir el impuesto subvalorando las ventas. El control sería tan difícil o tan fácil como bajo el sistema actual: a través del IGV. Este control no evita la evasión, pero lo hace más difícil.

En el caso de los profesionales que no están sujetos al pago de IGV, el control sería tan difícil como bajo el sistema actual. En todos los casos, el único aliciente para declarar con mayor honestidad sería la menor tasa impositiva del sistema propuesto.

Salarios subvalorados



Ciertas empresas subvaloran los sueldos que devengan sus empleados. Bajo el sistema de tasa única, los sueldos subvalorados le convienen al individuo, pero
no a los dueños de la empresa, ya que al subvalorar los sueldos el impuesto recaería sobre los dueños de la empresa. El fisco no perdería. Para que el fisco pierda, la empresa tendría que subvalorar tanto las ventas como los sueldos.

Pagos en especie



Muchas empresas compensan a sus empleados con pagos en especie: seguros de vida, uso de automóviles, membresías en clubes privados, etc. Estos gastos se podrían disfrazar como gastos legítimos de la empresa, añadirlos a las compras de bienes y servicios y así permitirle al empleado evadir el impuesto. Para la empresa daría lo mismo compensar a los empleados en especie o en efectivo: en ambos casos los gastos serían deducibles y el monto del impuesto seria el mismo. Para los empleados que no declaren los pagos en especie como sueldos, la carga impositiva sería menor y el fisco saldría perdiendo.

Este tipo de evasión sólo se puede controlar por medio de auditoría y multas. Los dueños de las empresas tendrían que decidir si vale la pena meterse a problemas con el fisco para beneficiar a los empleados o declarar tales pagos en especie como lo que son: remuneración de sus empleados.

Ganadores y Perdedores



Todo cambio de política económica beneficia a unos y perjudica a otros. Bajo el sistema propuesto, con una exención de C$100.000 por año, ninguna de las 30.000 personas naturales que declaran saldría perjudicada. Nadie pagaría más que bajo el sistema actual. El resto de las personas naturales que pagan bajo el sistema de cuota fija (alrededor de 57.000 personas) podrían salir mejor o peor. Es difícil saberlo porque la DGI no publica ningún dato de lo que pagan, bajo el pretexto de confidencialidad.

Por supuesto, no se le pide que publique lo que paga cada individuo, sino que publique lo que pagan en conjunto, como lo hacen muchos países. En cuanto a las empresas, se pueden hacer las siguientes generalizaciones. Empresas altamente endeudadas probablemente pagarían más que bajo el presente sistema, porque no podrían deducir los gastos financieros. Empresas maduras con bajos niveles de inversión probablemente pagarían más.

Empresas jóvenes, con altos niveles de inversión, pagarían menos. El aumento en recaudación vendría de la base más amplia y la mayor dificultad en evadir impuesto.

Resumen y conclusiones



Un impuesto de tasa única sobre el consumo que sustituya el actual impuesto sobre la renta ampliaría la base, recaudaría mucho más con tasas menores, sería más fácil de recaudar, daría mayor aliciente a la inversión y menor aliciente al endeudamiento. Si la exención personal se aumenta a C$100.000 por año, ninguna persona natural pagaría más impuestos que bajo el sistema actual. Las empresas altamente endeudadas probablemente pagarían más que bajo el sistema actual, pero las empresas en crecimiento con altas tasas de inversión probablemente pagarían menos. El impuesto, por lo tanto, alentaría el crecimiento económico más que el impuesto actual.