24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoTania Díaz Rivas

La CEPAL estima que las corrientes de IED dirigidas a América Latina y el Caribe podrían crecer entre un 40% y un 50% en 2010, lo que implica que la IED volvería a superar los US0.000 millones.

La IED a nivel mundial cayó por segundo año consecutivo como resultado de la crisis económica global, la cual presentó un descenso del 39% con respecto al año anterior. Centroamérica recibió US.026 millones, lo que equivale a una caída del 33% con respecto al año anterior. Los principales receptores fueron Costa Rica (US.323 millones) y Panamá (US.773 millones).

Nicaragua, recibió 434 millones de dólares en IED, un 31% menos que en 2008. Los sectores más dinámicos fueron el de energía y minas, debido a la política de modificar la matriz energética y telecomunicaciones, según cifras del BCN, el sector energético captó el 51% de la IED, mientras que el de comunicaciones el 14%.



El informe “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2009”, indica que el repunte esperado para 2010 permitiría a la región retomar los niveles de IED alcanzados en 2007, con ingresos superiores a los 100 mil millones de dólares.

Se espera que la IED aumente significativamente en 2010 debido a las mejores perspectivas de crecimiento para los países de América Latina y el Caribe, las tendencias de largo plazo de la inversión extranjera hacia la región y las previsiones de los ingresos esperados de algunos de los mayores países receptores.

Disminución de IED 2008-2009


La crisis internacional afectó las corrientes de IED en la región en 2009, que cayeron 42% (US$ 76.681 millones) respecto del récord histórico logrado en 2008 (que alcanzó los US1.938 millones).

Esta reducción se debió a una combinación de factores, entre los que destacan la caída de la producción mundial, la incertidumbre reinante y la desaceleración del crecimiento en varios países de la región, que desalentó la IED que busca mercados locales. Asimismo, la caída de los precios de los productos básicos a fines de 2008 produjo una merma en la inversión centrada en la explotación de tales recursos, al tiempo que la recesión en América del Norte frenó las inversiones en plataformas de exportación.

La caída en la inversión fue generalizada en todas las subregiones de América Latina y el Caribe. Las corrientes de IED hacia América del Sur disminuyeron 40%, mientras que las dirigidas hacia México y la Cuenca del Caribe cayeron 45%. Brasil continuó siendo el mayor receptor, seguido de Chile, México, Colombia y Argentina. Entre las economías medianas y grandes de la región, Chile presenta el mayor porcentaje de IED respecto a su PIB (8%).

Al igual que en períodos previos, el sector de servicios recibió la mayor cantidad de IED en 2009, mientras que el sector primario (agricultura, minería e hidrocarburos) anotó una caída relativa. Estados Unidos continuó siendo el mayor inversionista en la región, seguido por España y Canadá.

El informe de la CEPAL señala que la mayoría de la IED se dirige a manufacturas, concentrada en actividades de intensidad tecnológica baja y media-baja. Por el contrario, la IED destinada a sectores de alta tecnología y proyectos de investigación y desarrollo sigue siendo escasa. Esto presenta un área de oportunidad importante para la región si desea apoyarse en la IED como mecanismo para transitar hacia actividades con mayor contenido tecnológico, lo que implica, por otra parte, fortalecer las capacidades de absorción de los países.

En su duodécima edición, el informe La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe consigna también que en 2009, la expansión internacional de las empresas latinoamericanas continuó avanzando. Chile se convirtió en el principal inversionista latinoamericano en el exterior, con 7.983 millones de dólares, seguido por México (7.598 millones de dólares), Colombia (3.025 millones de dólares) y la República Bolivariana de Venezuela (1.800 millones de dólares).

IED es un medio, no un fin…



La IED sigue siendo la principal fuente de capital para los países en desarrollo, por lo que es un medio para impulsar el crecimiento económico, particularmente por la capacidad de transferir tecnología, conocimiento y de generar encadenamientos productivos, sin embargo la IED debe de ir acompañada de políticas que fortalezcan las capacidades de absorción de la economía local, identificación de los sectores que se desean desarrollar, a través del mejoramiento de la educación, el fortalecimiento de las instituciones, difusión de conocimientos y la mejora de infraestructura física, científica y tecnológica.