24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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Para gran parte de la comunidad internacional de ONG y representantes de pueblos indígenas ha resultado preocupante que la nueva agenda global sobre REDD esté enfocada en el Acuerdo Interino global adoptado por 60 países del planeta durante la conferencia sobre Clima y Bosques celebrada el 27 de mayo en Oslo (el Interin REDD Partnership Agreement). Las discusiones en relación a los textos de negociación sobre REDD han sido mínimos durante la reunión intesecional de los órganos subsidiarios de la UNFCCC que se celebra en estos momentos en Bonn, Alemania.

Los representantes de los países que lideran la iniciativa - Noruega, Francia, Japón, Brasil y Papúa Nueva Guinea - han expresado que el propósito del acuerdo es únicamente crear un espacio de diálogo que permita acelerar la adopción de decisiones y la implementación de acciones REDD en el terreno debido a la urgente necesidad de hacer frente a los problemas de la deforestación y la degradación de los boques.

Acorde con representantes de Noruega, el acelerado proceso de destrucción de los bosques del planeta demanda la creación de un espacio transparente, inclusivo y democrático que permita la adopción de decisiones de manera ágil en relación a REDD. Sin embargo, desde la perspectiva de diversos representantes de la sociedad civil del sur lo que en la práctica ha provocado el Acuerdo Interino sobre REDD es la creación de un foro paralelo a la UNFCCC que dista mucho de tener un carácter democrático, transparente e inclusivo. Este ni siquiera cuenta con un mecanismo permanente que garantice la plena y efectiva participación de representantes de pueblos indígenas y de la sociedad civil.

La ausencia de un mecanismo permanente para la toma de decisiones dentro del nuevo acuerdo interino sobre REDD pondrá mayores barreras al acceso a la información para los representantes de pueblos indígenas y de las organizaciones de la sociedad civil que han seguido de cerca este proceso de negociaciones.

Desde la perspectiva de estas organizaciones, el rumbo que ha tomado la discusión sobre REDD pone en una situación aún más crítica a los países en desarrollo más vulnerables que no son parte de este acuerdo. Muchos de estos países ya están siendo excluidos del acceso a fondos de corto plazo para la adaptación por estar en desacuerdo con el “Consenso de Copenhague”, tal es el caso de Ecuador y Bolivia.

Si los países que lideran esta iniciativa tienen intenciones de crear dicho espacio transparente, inclusivo y democrático para abordar el problema de la deforestación y la degradación de los bosques, ¿por qué no fortalecer el carácter transparente, inclusivo y democrático que deberían tener las Naciones Unidas en aras alcanzar los objetivos propuestos en este nuevo acuerdo? ¿Por qué tienen que crear un foro paralelo a la UNFCCC? ¿Cómo puede ser este un espacio inclusivo, transparente y democrático si ni siquiera cuenta un mecanismo permanente de participación de pueblos indígenas y sociedad civil en los procesos de toma de decisiones? Miembros