24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoPatricia Obregón

Primera de Tres Entregas

El fogón está apagado en la humilde vivienda de Salvadora Vanegas, de 38 años de edad, poseedora de una tez clara y una figura menuda. Por mucho tiempo su principal ingreso para mantenerse fue la elaboraciòn y venta de tortillas. “Parece que el humo me está haciendo daño así es que tuve que dejar de vender y dedicarme a otra cosa, pero Dios nunca me abandona; mi familia y yo siempre tenemos que comer” sostiene esperanzada.

Colonizadora del Asentamiento 30 de mayo, Salvadora es una mujer respetada por muchos. El mérito lo logró cuando los organizadores de un Techo para mi País, ONG Chilena establecida en Nicaragua, le solicitaron ayuda para hacer un censo y determinar quienes tenían mayor necesidad de viviendas de emergencia. El proyecto daba sus primeros pasos en el país y para suerte de los colonos, seleccionaron al 30 de mayo por el creciente hacinamiento en el que se hallaban las familias. “No podía creer que Javiera Serani me buscara a mi si ni siquiera soy preparada” refiere doña Salvadora al acordarse del llamado formulado por un Techo para mi País hace dos años.



Lo demás es historia. Los favorecidos, mediante un aporte del 10% del valor total de la construcción, equivalente a 1,500 dólares; el apoyo de voluntarios de UTPMP y el trabajo entusiasta de las familias , construyeron 22 viviendas y un centro comunal donde regularmente se realizan las jornadas de vacunación y otras actividades sociales.

Doña Salvadora no descansa, refiere que tienen planes con la Alcaldía de Managua para que dentro del programa Quien Soy y el de los derechos y deberes de la niñez, inscribir a los menores de 10 años que no están registrados y entregar cédulas de identidad a los jóvenes que cumplieron sus 16 años.

Un espacio para sembrar un sueño



Hace más de 10 años un 30 de mayo del año 2000, decenas de hombres y mujeres de distintas edades acompañados de sus pequeños hijos y de sus familiares más cercanos, sin mediar permiso o consentimiento oficial se instalaron con sus escasas y paupérrimas pertenencias en los terrenos de lo que hoy se conoce como El Asentamiento 30 de Mayo. Expresan que la propiedad pertenecía a un alemán de apellido Scott, quien nunca apareció formulando reclamo alguno.

Provenían de Estelí, Matagalpa y Chinandega y también de la capital, Managua; todos con un sueño: tener un lugar propio, digno y seguro en donde vivir. Este anhelo no ha podido concretarse. Transcurrida una década, la indigencia, la precariedad y la ausencia de condiciones de una vida digna persisten principalmente por dos factores: la falta de ejecución de un Plan de Desarrollo Humano por las autoridades municipales, que aunque existe se cumple a medias; y la poca o nula incidencia y organización de los pobladores para cambiar su entorno.


El 30 de Mayo es un reflejo de la creciente pobreza urbana en Managua. La falta de acceso a los recursos para satisfacer las necesidades físicas, humanas y económicas se ven plasmadas en el bajo e inadecuado nivel de vida de las 750 familias que, desarraigadas de su origen y forzadas por la necesidad, conforman este Asentamiento. Esta condición se ilustra en el siguiente cuadro elaborado en base a consultas a pobladores.

Una ley que ampara, pero no se cumple



La Ley 309 de Regulación, Ordenamiento y Titulación de los Asentamientos Humanos Espontáneos, aprobada el 17 de junio de 1999 en su artículo 19 señala que las empresas de servicios públicos deberán incluir en sus planes de inversión a los Asentamientos humanos.

Refiere dicha Ley, que también contarán con el diseño del alumbrado público y sistema de distribución eléctrica. No obstante, en el 30 de Mayo las conexiones son ilegales y el alumbrado público no existe. La empresa generadora del servicio asegura que no hará ninguna conexión hasta que las familias solventen una deuda millonaria por el tiempo que han permanecido consumiendo energía de manera indebida.

Dentro de este círculo vicioso los pobladores argumentan no deberle un centavo a la empresa y ponen como primera condición para un arreglo, partir de cero tal como lo hicieron con ENACAL, que desde hace dos años les instaló un pozo que les abastece de agua potable. Antes caminaban varias cuadras para comprar el agua donde sus vecinos en el Barrio René Schik, denominado así en honor a quien fuera Presidente de Nicaragua en el período 1963-1966.

Por la falta de acceso – las calles están deterioradas- el camión recolector de basura no hace acto de presencia en el 30 de Mayo, por lo que es una práctica común de los pobladores depositarla en predios y lotes baldíos favoreciendo con esto el surgimiento de enfermedades.

Inseguridad ciudadana: un problema ignorado



Según un informe divulgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Centroamérica registró durante el 2008 una tasa de 33 homicidios por cada cien mil habitantes, siete puntos por encima de lo que en promedio se registra en Latinoamérica. El problema es entre tres y seis veces más serio en El Salvador (76), Honduras (67) y Guatemala (48), en comparación con Costa Rica, Nicaragua y Panamá, países en los que se registra un promedio de entre once y doce homicidios por cada cien mil habitantes.

Afortunadamente en Nicaragua no se viven los niveles escalofriantes de violencia que padecen los países vecinos como Honduras, donde a diario se registran 16 muertes violentas, es decir que cada 88 minutos una persona es asesinada según revelara el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en ese país, Ramón Custodio.

En Nicaragua existen pequeñas pandillas que cambian de barrio a barrio, y son muy distintas, no tienen una gran guerra que las enfrenta a todas, sino que son pequeños conflictos. Los problemas principales que afectan a los habitantes del 30 de mayo son el accionar de las pandillas juveniles y la violencia intrafamiliar. Este es el centro de operaciones de los grupos autodenominados Los Sucios, RBD y otros.

Según José Herrera, habitante del sector, el Asentamiento 30 de Mayo es el centro del huracán en horas de la madrugada y después de las cinco de la tarde, ya que las personas corren el peligro de ser agredidas y asaltadas por estos delincuentes que aprovechan la ausencia de vigilancia policial para cometer sus acciones delictivas. En los días de pago la actividad se incrementa en especial los robos con intimidación. Para hacerle frente los habitantes organizan de vez en cuando una especie de vigilancia que aunque no está muy organizada, al menos funciona como una alarma.

Narciso Marcelino Morales, dirigente de los Concejos del Poder Ciudadano (CPC) le resta importancia al problema de la inseguridad ciudadana reinante en el Asentamiento, ya que sostiene que “en todos lados hay pandillas”. Sin embargo con el apoyo de la comuna han tenido charlas con miembros de estos grupos para tratar de reinsertarlos a una actividad beneficiosa; lamentablemente los resultados de estos encuentros aún no se visibilizan en una disminución de su accionar en la zona.