24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoJuan R. Roque / Raúl Suarez

Esta pregunta confundiría a cualquier cartógrafo o inclusive a un estudiante de secundaria en su clase de geografía. En los mapas geopolíticos más sencillos, República Dominicana está ubicado en el Caribe y no hay nada que objetar. Pero, de tres años para acá, a este país caribeño cada vez más se le ha considerado para incorporarse y adentrarse a la dinámica política y económica regional de Centroamérica, configurándose poco a poco una nueva geografía económica que se podría denominar CA-8.

Esto ha cobrado fuerza principalmente después de las negociaciones del CAFTA, en donde los cinco países centroamericanos consensuaron y decidieron proponer a Estados Unidos que se incorporara a República Dominicana en las negociaciones, dado que ya se tenía firmado con anterioridad un acuerdo comercial con ese país que incluía a toda la región. Así, se prevía también cualquier posible triangulación hacia Estados Unidos, vía la región.

De tal manera que República Dominicana se sumó al acuerdo (para crear el CAFTA-DR) luego de conversaciones bilaterales entre este país y Estados Unidos, argumentando que ellos mantenían una estructura económica similar a la de los países centroamericanos.

En este artículo, El Observador Económico analiza más a fondo sobre este nuevo miembro, sobre las condiciones socioeconómicas y sociopolíticas en que fue incorporado al CAFTA y ahora, un país al cual no podemos obviar al hacer comparaciones regionales.

Los prósperos noventa



Los noventa fueron “años dorados” para la economía dominicana. A partir de 1992 creció y mantuvo niveles aceptables en sus principales indicadores económicos. En promedio, el crecimiento de su PIB fue del 6 por ciento en el periodo comprendido entre 1992 y 1999, la tasa de inflación logró mantenerse en un dígito durante estos años y el déficit de la cuenta corriente fue financiado en su totalidad por inversiones extranjeras directas.

Probablemente el único evento que causaría estragos a la economía en este período no fue una crisis económica, sino natural. Durante el primer semestre de 1998, República Dominicana se vio azotada por el paso del huracán George, causando severos daños a la infraestructura económica del país, tal como lo hiciera el Huracán Mitch en Nicaragua y Honduras.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó en octubre de ese año, un paquete de ayuda financiera que correspondía al 25 por ciento de la cuota del país con ese organismo. Al mismo tiempo, acreedores internacionales condonaron parte de la deuda dominicana para ayudar a aliviar la crisis. Gracias a toda esta ayuda internacional y las buenas perspectivas de recuperación, a finales de 1999 todo indicaba que la economía dominicana entraría con paso firme en el nuevo milenio. Para finales del año 2000, el FMI afirmaba que la bonanza de los noventa le había traído a Republica Dominicana un crecimiento promedio de 2.25 por ciento en la primera mitad de la década y de 7.7 en la segunda.

Reformas estructurales y su crisis financiera



Como todos los países centroamericanos (exceptuando a Panamá y Costa Rica), República Dominicana emprendió reformas estructurales a inicio de los noventas que concretó en los primeros años de la década siguiente. Al igual que en Nicaragua, se inició una serie de privatizaciones que incluían sectores claves de la economía. Las más importantes fueron Molinos Dominicanos y Molinos del Norte (Molinos de Harina de trigo en manos del estado), La Corporación de Electricidad y el otorgamiento de las concesiones para la administración de los aeropuertos internacionales.

A inicios del 2000 las cosas empezaron a descarriarse en el devenir de la economía. Dentro de las causas estuvieron: a lo interno, la elección presidencial del 2001, mientras que a lo externo la desaceleración de la economía de los Estados Unidos (principal socio comercial República Dominicana) e inclusive los daños especulativos provocados por los ataques terroristas del 11 de Septiembre al World Trade Center. El crecimiento del PIB se desaceleró hasta cerrar en 2.7 por ciento en el año 2001.

Junto con la desaceleración de la actividad económica y una leve baja de los precios del petróleo, la tasa de inflación cerró en un 4.4 por ciento (nada alarmante en comparación a la que vendría pronto) y la tasa de desempleo se incrementó hasta un 15.6 por ciento de 13.9 en el año 2000. Sin embargo, sería una crisis financiera similar a la crisis bancaria de Nicaragua durante el 2000/2001, la que terminaría de empeorar las cosas para República Dominicana.

En el 2003, el Banco Intercontinental (BANINTER) fue llevado a la quiebra. Según fuentes oficiales del FMI, el desplome se debió principalmente al fraude, malas prácticas de contabilidad, mala administración y a actos de corrupción. Una crisis que cobró RD $ 55 mil millones en pesos de República Dominicana, equivalentes a US$ 3.1 mil millones de dólares.

Se considera que ésta fue la peor crisis económica en la historia dominicana. El crecimiento del PIB cerró en -1.9 en el año 2003 y la tasa de inflación se elevó a un alarmante 42.7 por ciento. El peso dominicano se devaluó en un 26 por ciento y las reservas cayeron de 630 millones de dólares a 279 millones, entre 2002-2003, período de la crisis.

El CAFTA y las políticas de recuperación



Durante el 2004 sucederían dos cosas que generarían mucha polémica entre los analistas económicos dominicanos. El primer hecho fue que el presidente Hipólito Mejía, estando al final de su período, inició los trámites para anexar a República Dominicana a las negociaciones comerciales de Centroamérica con los Estados Unidos. Y el segundo hecho fue que en agosto de ese mismo año, el nuevo presidente Leonel Fernández asumió el gobierno y dio continuidad a estas negociaciones comerciales.

De tal manera que República Dominicana fue anexada a los otros países centroamericanos en el contexto del tratado de libre comercio con Estados Unidos. Aunque este país caribeño no formó parte de las negociaciones iniciales del tratado, se unió aceptando el texto básico del CAFTA que ya había sido acordado y se concentró únicamente en negociar los aranceles de aquellos productos más sensibles para su economía. Dado el parecido de la estructura económica dominicana a aquellas de los países centroamericanos, esta decisión pareció la más correcta en aquel entonces.

Si bien las negociaciones únicamente duraron tres meses (Enero – Marzo 2004), se presentaron complicaciones muy importantes, tales como el caso del jarabe de maíz, que estuvieron cerca de romper el acuerdo. Debido a las presiones de Estados Unidos de realizar reformas a la legislación dominicana antes de la implementación del tratado, las fechas esperadas de entrada en vigencia del acuerdo (1 de Julio primero y 1 de Septiembre de 2006 después) quedaron atrás. No fue sino hasta el pasado 1 de Marzo de 2007 que la Secretaría de Estado de Industria y Comercio de República Dominicana comunicó formalmente la entrada en vigor del Tratado.

En cuanto tomó posesión el gobierno del presidente Leonel Fernández, se implementaron una serie de reformas encaminadas a reducir los perjuicios que pudieran derivarse de las inequidades del CAFTA - DR y a activar nuevamente la economía para alcanzar el auge económico que el país tuvo en los noventa. Para apoyar estas reformas económicas, el FMI aprobó un acuerdo Stand-by de 28 meses en Enero de 2005.

Según se ha podido apreciar, las reformas parecen haber funcionado. El crecimiento del PIB real se aceleró desde inicios del año 2005, principalmente gracias a las actividades de comercio, turismo y comunicaciones. La tasa de desempleo disminuyó de 19.7% en el año 2004 a 16.2% en el año 2006.

Un exitoso ajuste fiscal llevó el déficit público de 3.3% del PIB en el año 2004 hasta un superávit de 1.2% en la primera mitad del año 2005. Finalmente, el crecimiento económico del año 2005 fue de un 9.3% y de 10% en el año 2006. Asimismo, su tasa de inflación logró reducirse de 7.4% a 5.0% para el mismo período. Siendo estos hechos en sí una señal de éxito para la economía dominicana (Ver gráfico 1) y sobre todo una muestra de que este país está avanzando a pasos agigantados por encima de sus ahora “homólogos” centroamericanos, como veremos más adelante.

El futuro económico cercano para el CA - 8



Según el Banco Central de República Dominicana, para el año 2007 prevé una tasa de crecimiento del PIB en 6.0%, menor a su tasa de crecimiento del año 2006, pero todavía por arriba de lo que estiman los otros países de la región (a excepción de Panamá con 6.1%). Con respecto a su tasa de inflación, esperan mantenerse en un margen del 4% al 6% y mantener su déficit de cuenta corriente en 2%, similar al año anterior. (Ver tabla 1)

En este último punto, República Dominicana es el país que mantiene un déficit en Cuenta Corriente menor en la región (después de Honduras con 0.9%), indicando que es un país solvente en sus deudas. Por el contrario, Nicaragua es el país con el mayor déficit en cuenta corriente con 12.3% con respecto al PIB. Aunque este dato pueda resultar alarmante, tomando en cuenta que un déficit en cuenta corriente superior al 5% del PIB es considerado problemático (algo que se determinó poco después de la crisis mexicana de 1993 – 1994) el déficit en Cuenta Corriente de Nicaragua ha venido en descenso en la última década, tratando de ajustarse a los parámetros deseados.

Según estimaciones del BCIE, para el año 2007 las proyecciones de crecimiento del PIB, tasa de inflación y déficit en cuenta corriente para el CA – 8 es de 5.3, 5.3 y 4.0%, respectivamente y en estos no hay que desestimar el efecto positivo que tienen los indicadores macroeconómicos dominicanos.

¿Cómo y en qué compite República Dominicana con Centroamérica?



Por mencionar algunos, República Dominicana es un gran competidor en materia de azúcar. Sus exportaciones a Estados Unidos, según el Centro de Exportación e Inversión (CEI) de República Dominicana, se registran en valor FOB US$ 91.5 millones para el año 2006, compitiendo con El Salvador y Honduras, quienes en la región son los que más producen. Nicaragua no parece destacarse en esa carrera, a pesar de que es uno de sus principales productos de exportación, pues comparativamente con República Dominicana sus exportaciones de azúcar al mercado estadounidense para el año 2006 en valor FOB suman apenas US$ 25.1 millones. Los otros principales productos dominicanos de exportación incluyen: el café, el cacao, el tabaco, la plata y el oro.

Tampoco se puede desestimar el turismo, que es uno de los tres sectores que más ha incidido en el repunte del PIB real de República Dominicana. El caso particular del turismo es bien interesante, pues es un producto intangible que se exporta y se consume localmente a la vez, representando el motor de una economía pequeña, sin mucho dinamismo en otros sectores como el agrícola e industrial.

Por último, la industria manufacturera todavía no era objeto de competencia entre los países de la región y República Dominicana, pero dado su actual incorporación al tratado a partir del 1 de Marzo del 2007, el potencial exportador de la industria maquiladora de República Dominicana se hará notar. Al igual que los demás países de la región, este sector mantiene salarios bajos dado que la mano de obra es poco calificada. No obstante, la competencia por ganar espacios en el mercado textil estadounidense, se verá limitada por la fuerte presencia de China y otros países asiáticos porque producen muchos insumos, tanto que para el 2009 se espera que China pase a controlar casi la mitad de las exportaciones de ese renglón a Estados Unidos y los países centroamericanos junto con República Dominicana alcancen al menos un 10%. (Ver Tabla 2)

Dadas las fuertes debilidades con las que el Tratado comercial con Estados Unidos fue negociado por parte de Centroamérica, es decir tomando en cuenta que fue una negociación bilateral con cada uno de los países suscriptores, República Dominicana, más que un socio comercial, es también un gran competidor en la colocación de sus productos en el mercado norteamericano y en la lucha por ser una nación atractiva para los inversionistas y los turistas estadounidenses.

Un fuerte competidor



Al adherirse República Dominicana a las negociaciones del CAFTA por el apoyo de los países centroamericanos, así como por considerar que su estructura económica era similar a la de los países de CA, el tratado no implicaba mayores cambios al texto más que un esfuerzo de gobierno dominicano por negociar los rubros más sensibles. También era un momento estratégico para reforzar las relaciones comerciales y económicas con Estados Unidos y mantener permanentemente el acceso privilegiado del que ya gozaba República Dominicana al mercado estadounidense.

Para los dominicanos, dos puntos hacen atractiva su incorporación. Por un lado, afianzar su posición de primer socio comercial en el Caribe para Estados Unidos, ya que más del 85% de las exportaciones de República Dominicana van dirigidas al mercado estadounidense. Por otro lado, no hay que desestimar las oportunidades que se abren en el marco del CAFTA – DR con los productos étnicos o “nostálgicos” en Estados Unidos, dada la gran cantidad de inmigrantes dominicanos en ese país. De acuerdo con la última actualización del censo de población que se hizo en Estados Unidos en el 2006, en esa nación viven más de un millón 200 mil dominicanos, encontrándose calificados como uno de los grupos nacionales de hispanos más numerosos en ese país.

Por tanto, podríamos decir que República Dominicana está inclusive más ligada al desempeño de la economía estadounidense que los países centroamericanos. Tal y como hemos venido argumentando en este artículo, para efectos comparativos con el resto de países centroamericanos, República Dominicana es también un país que se encuentra por encima de la mayoría en cuanto a indicadores macroeconómicos saludables (la caída del año 2003 del PIB y otros indicadores fue una situación inusual en su economía).

Efectivamente República Dominicana posee una estructura económica casi idéntica a la de Nicaragua y los otros países de CA. Aunque el mercado norteamericano tiene cabida para muchos, es momento que nuestro país empiece a tomar en consideración las oportunidades y los riesgos que representan sus contrapartes regionales dentro del CAFTA-DR, y sobre todo, aquella nación caribeña que ha demostrado ser un bravo competidor.

¿CA-8?



El término CA-8 fue utilizado recientemente por un alto representante del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Según sus declaraciones, más que para promover una nueva visión regional, es simplemente para facilitar la presentación de los indicadores macroeconómicos de la región y sus nuevas incorporaciones donde el BCIE tendría sede (Belice, Panamá y República Dominicana). Sin embargo, esto nos indica lo que en realidad está sucediendo: República Dominicana ha sido incorporada a Centroamérica para fines de análisis, comparaciones regionales y definición de políticas económicas.