24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoRaúl I. Suárez

El índice de riesgo-país se ha convertido en un indicador clave en Nicaragua. Al ser un país en desarrollo con muy poco capital propio para realizar inversiones, Nicaragua depende mucho de la inversión extranjera. Por tanto, medir el índice de riesgo país y monitorear su evolución para proponer políticas para mejorarlo, se ha convertido en una prioridad entre los economistas.

El principal estudio de este índice a nivel nacional es realizado por los investigadores Néstor Avendaño, economista nacional y Luís Humberto Guzmán, analista político nicaragüense. La edición más reciente de las indagaciones de estos investigadores es la correspondiente al cuarto trimestre de 2006, hecha pública presentada en enero de 2007

Avendaño y Guzmán dividen el riesgo-país de Nicaragua en tres componentes; el riesgo financiero, el riesgo económico y el riesgo político. Según sus estimaciones, en el cuarto trimestre de 2006, el índice de riesgo-país de Nicaragua sumó 54.5 puntos y continúa siendo alto al aumentar 1.2 puntos en el cuarto trimestre respecto al tercer trimestre de 2006.

El riesgo financiero sumó 24.5 puntos, por tanto, es catalogado como “muy bajo”. El riesgo económico, que se ubicó en 25.5 , es clasificado también como un riesgo “bajo”. El componente que representa la mayor parte del riesgo-país de Nicaragua es el riesgo político, que se ubica en 59.0 puntos, siendo clasificado como “alto”.

Según el estudio, el riesgo político del país disminuyó 4 puntos en el cuarto trimestre de 2006, pero continuó siendo alto, al sumar 59 puntos de un total de 100. La disminución del riesgo político obedece –según los analistas-- a la estabilidad gubernamental después de las elecciones nacionales, explicada por la realización de elecciones en un ambiente de tranquilidad, la aceptación de los resultados finales y las acciones que emprendió el presidente electo Daniel Ortega con los sectores económicos del país, entre otros factores.

Del mismo modo, el estudio establece que en el ámbito económico, el aumento del riesgo se explica por la desaceleración del crecimiento económico que se sitúa en el nivel de 3% y el bajo Producto Interno Bruto (PIB) per cápita promedio anual de US$ 895, que es igual al 12% del PIB per cápita promedio del mundo; la persistencia de una importante presión inflacionaria anual cercana al 9%, a pesar de la caída de los precios de los combustibles durante el período septiembre-diciembre de 2006 y los altos déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y del balance fiscal, de 14% del PIB y de 6% del PIB respectivamente.

Finalmente, en el ámbito financiero, el incremento del riesgo está asociado con un elevado saldo contable de la deuda externa, equivalente al 85% del PIB, a pesar de la reducción de la deuda con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Con el alivio ‘MDRI’; se observa una frágil, aunque mejorada, posición de reservas internacionales netas oficiales que equivalen a 3.6 meses de importaciones de bienes CIF.

La conclusión final de Avendaño y Guzmán en su estudio es que el riesgo-país de Nicaragua es “Alto”. Sin embargo es importante mencionar que la mayor proporción de este riesgo no está en los factores económicos ni financieros, sino en los factores políticos. Y entre éstos, no figuran aquellos que se refieren a las probables políticas económicas “populistas” del gobierno, sino al marco regulatorio e institucional del Estado en general.

Poder Judicial y conflicto con Unión Fenosa



Luís Humberto Guzmán, coautor de este estudio, afirmó que uno de los factores que más eleva el índice en Nicaragua es el riesgo en el marco regulatorio que se ejemplifica en las fricciones que existen actualmente entre el gobierno y la empresa distribuidora de electricidad Union Fenosa. Y el otro factor, son las reformas pendientes al poder Judicial, que no goza de confianza ni entre la población general ni entre los inversionistas.

Guzmán agrega que hay una posibilidad muy alta de conflictividad a causa de problemas sociales. Estos son problemas que se derivan de altas tasas de desempleo, sueldos bajos, y bajos beneficios sociales que podrían ocasionar protestas de la población. Este es un hecho que siempre influye en el riesgo de un país.

Del mismo modo, no cree que el alto nivel de riesgo se deba a la alineación del presidente Ortega con la izquierda latinoamericana. “…yo más bien creo que hay empresarios viendo qué negocios hacer con Venezuela y cómo podrían hacer para beneficiarse de esa inversión de 3,000 millones de dólares que es la inversión de una refinería en Nicaragua”, afirmó Guzmán, aliado del Frente Sandinista.

El riesgo-país y la inversión en Nicaragua



El principal temor que existía durante la campaña era la reacción que podrían tener los inversionistas ante la victoria de un presidente de izquierda. Así que cabe preguntarse: ¿Cómo se ha comportado la inversión en Nicaragua después del triunfo sandinista?

Margarita Talavera, Directora de promoción de inversiones de la agencia ProNicaragua, afirma que el comportamiento de la inversión se ha mantenido estable durante los tres primeros meses de este año.

“Es normal que en periodo de elecciones se dé un aumento del riesgo y aumente la inseguridad de los inversionistas, pero según un comparativo que hemos hecho en ProNicaragua, no hubo gran variación entre los primeros meses de 2006, cuando no se sabía quién podría ganar y los primeros meses de 2007, cuando el presidente Ortega ya gobernaba el país”, indicó Talavera.

Según estos datos de ProNicaragua, en enero de 2006 se registraron un total de 10 visitas de inversionistas al país, en contraste con sólo seis durante enero de 2007. Sin embargo, en febrero de 2006 se realizaron únicamente 3 visitas, pero 16 en febrero de 2007. Mostrando con esto que no existe una tendencia de disminución de las intenciones de invertir en el país.

Las perspectivas de ProNicaragua para el 2007 son muy optimistas. Se esperan 299 visitas de Inversionistas para evaluar las posibilidades de invertir en el país y se espera que se concreten 16 proyectos de inversión durante este año, asegurándose así la creación de 7,850 empleos directos. En total, ProNicaragua estima que en 2007 las inversiones alcancen los 110 millones de dólares.

Cuidado con la retórica política



Para Alejandro Martínez Cuenca, economista nicaragüense y presidente de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), la percepción del riesgo y la consecuente inquietud de los inversionistas no deben ser consideradas únicamente en cifras absolutas, sino que deben también tomarse en cuenta los costos futuros de las acciones actuales del gobierno y de la intranquilidad que causan entre los inversionistas las declaraciones del presidente Ortega.

Si bien, la gran mayoría de la población siente mejoría al tener una relativa estabilidad en el suministro de servicios básicos, como energía y agua potable, gracias a la cooperación venezolana, los inversionistas se preocupan por las declaraciones del presidente Ortega cuando avala el programa nuclear iraní y apoya la retórica anti-estadounidense del presidente venezolano.

“La población palpa la mejoría que se da en el suministro de los servicios, pero no entiende las repercusiones que el alineamiento de Ortega puede causar en el clima de inversión del país, repercusiones que sí entienden los inversionistas”, señaló Martínez Cuenca.

Una de las señales que identifica como indicativa de la desconfianza de los inversionistas, es la disminución de las importaciones junto con un aumento en las recaudaciones. El aumento de las recaudaciones tributarias, que ha sido objeto de propaganda por parte del gobierno como señal de confianza, Martínez Cuenca lo adjudica a un aumento en la percepción del riesgo pues las ventas, generadoras de esta mayor recaudación, han crecido pero los inventarios de los almacenes no se están reponiendo.

Es decir, valora que no se está reinvirtiendo en la compra de nuevas mercancías en el exterior para continuar la actividad comercial. Esto no sucede en una situación de normalidad, cuando las importaciones tienden a crecer junto con las recaudaciones.

“El riesgo-país no está sólo en cifras”, insistió Martínez Cuenca, sino que “es una percepción que se crea inmediatamente en la mente de todo aquel que tiene decisiones que tomar y que tiene algo que perder de los resultados de esas decisiones”.

Para revertir esta situación añadió que el presidente Ortega debe “evitar meterse en las patas de los elefantes” y abstenerse de hacer declaraciones en contra de los Estados Unidos y de meter al país en luchas ajenas, alineándose con países de los cuales Nicaragua puede beneficiarse muy poco, tales como Irán. Estas acciones lo único que hacen es aumentar la percepción de riesgo y disminuir la inversión.


RECUADRO 1

¿Qué es el indicador riesgo-país?



En palabras sencillas, el término riesgo-país se refiere a la posibilidad de cambio en el clima de negocios que pueda afectar adversamente las ganancias operativas o el valor de los activos de las empresas en un país específico. Esto quiere decir que el nivel de estabilidad de las reglas del juego en el que operan los negocios e inversionistas determina el nivel del riesgo-país. Mientras más posibilidades existan que el marco institucional cambie en un país, más alto será el riesgo de realizar inversiones en este país. Por lo tanto, más alto será el riesgo-país.

La razón está en que, mientras mas incertidumbre se de en el clima de negocios, más posibilidades de pérdida enfrentan las empresas al realizar inversiones basadas en factores que después podrían variar, transformando con esto las utilidades esperadas en perdidas no esperadas.

La herramienta que se utiliza para medir este “riesgo” de que las circunstancias cambien en determinado país es el índice de Riesgo-país. Este índice a su vez, lo conforman un conjunto de indicadores de naturaleza política, económica y financiera que le permiten a un inversionista valorar cuanto arriesga su dinero al colocarlo en un país determinado.

El riesgo político considera aspectos tales como: estabilidad del régimen, conflictividad social, restricciones gubernamentales y políticas económicas entre otros factores. El riesgo financiero considera aspectos como la estabilidad del tipo de cambio, el pago de la deuda externa y las variaciones de reservas. Y finalmente el riesgo económico considera aspectos como la tasa de crecimiento, la tasa de inflación y el déficit fiscal.

RECUADRO 2

Historia del índice de Riesgo-país



Hiranya K. Nath nos ofrece una reseña histórica de este indicador tan importante en su trabajo: Country Risk Analysis: A Survey (2004).

La historia del análisis del riesgo-país se remonta hasta los sesenta, cuando Avramovic y otros (1968) del Banco Mundial iniciaron una examinación sistemática de los factores que afectaban la balanza de pagos de un país y, por tanto, su capacidad para honrar su deuda externa.
Ellos sugirieron una combinación de indicadores de corto y largo plazo para evaluar la capacidad de pago de un país. Al resultado conjunto de la evaluación de estos indicadores le denominaron Riesgo-país.

Cuando surgió el primer shock de los precios del petróleo en 1973, los recursos de las instituciones oficiales se mostraron insuficientes para satisfacer los desequilibrios externos de los países en vías de desarrollo. Por tanto se fomentaban políticas que atrajeran la inversión extranjera.

Los inversionistas que aspiraban a invertir sus capitales en estos países necesitaban de un instrumento que les permitiera medir la seguridad de su inversión. Desde entonces el análisis del riesgo-país se ha vuelto el foco de atención no solamente de bancos e instituciones internacionales, sino también de gobiernos y del público en general.

Actualmente, la mayoría de los bancos internacionales de inversiones como Goldman Sachs, y muchas agencias independientes como Merrill Lynch realizan análisis de riesgo-país para evaluar proyectos de inversión.