24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


Alvaro Ríos Roca*

Como se ha manifestado en varias entregas anteriores, la volatilidad de los precios del petróleo está causando una especie de convulsión energética a nivel mundial. No sólo los precios del petróleo y sus derivados se han más que triplicado, sino también que ha hecho que el gas natural, el carbón, los biocombustibles y otros energéticos, se eleven notablemente, debido a que representan productos alternativos y porque ciertamente, nadie pierde la oportunidad que presenta el mercado.

No hay país en el mundo que no esté revisando de una manera u otra su política energética y lo está haciendo desde una gran diversidad de aristas. La gran mayoría, tendiente a fomentar la diversificación, cambiar la matriz energética y tender a depender cada vez menos del petróleo y sus derivados. Otros lo hacen para ajustar sus regímenes fiscales, dar mayor equidad al negocio y; obtener mayor control sobre los recursos energéticos.

Otros, para diseñar y poner en marcha sistemas de bandas de precios o ingeniosos mecanismos para que no se afecte drásticamente a los ciudadanos y la economía en su conjunto. Y, hay quienes están aprovechando las oportunidades y recursos y están en franca apertura para captar o destinar más inversiones que permitan descubrir y producir más.

Los más desarrollados, buscando incesantemente a través de la investigación científica la forma de capturar y almacenar el CO2 (Carbón Capture and Sequestration - CCS) en forma comercial y económica, para así hacer uso de grandes reservas de carbón, gas, petróleo o arenas bituminosas u otras fuentes fósiles, para así cumplir con la protección al medioambiente, que día a día nos manda mas señales de que no estamos haciendo sostenible el planeta.

Parecería que gran parte del mundo, quisiera de una vez por todas divorciarse del petróleo, tarea que no resultará nada fácil, a pesar de los grandes cambios que se anuncian y que expondremos más adelante. Virar del petróleo a fuentes alternativas en forma masiva es casi imposible en el corto a mediano plazo y mucho peor en el transporte vehicular, donde las alternativas son limitadas. No así en el caso de la generación de electricidad, donde existen alternativas económicas que pueden irse implementando en el corto a mediano plazo. Expliquemos.

Los biocombustibles son la gran novedad y en Europa por ejemplo se viene trabajando para tener un 20% de reemplazo de la gasolina por etanol. De la misma manera, Estados Unidos, en forma menos directa, viene impulsando el uso de biocombustibles del maíz, caña de azúcar y trigo principalmente. Este país usa aproximadamente el 25% del petróleo que se produce en el mundo y es muy fácil hacer cálculos para trabajar en sustituir 5%, 10% u otro porcentaje. El Consejo de Asuntos Hemisféricos manifestaba que para reemplazar toda esa cantidad de combustibles en USA, se requerirá que la mitad del territorio se destine al cultivo del maíz.

Los biocombustibles, según estimaciones, no podrán sustituir más allá de un 20% de la gasolina y diesel que se consumen actualmente, sin comprometer la seguridad alimentaria y la eliminación de más bosques y áreas protegidas naturales. Los biocombustibles, son el trampolín hacia el futuro que son los vehículos impulsados con hidrogeno y los vehículos híbridos que ya se están fabricando comercialmente.

Con respecto a la generación de energía eléctrica, casi la totalidad de los países que habían decidido no ampliar más capacidad o dejar de usar energía nuclear están revertiendo estas políticas. Gran Bretaña, que el 2003 señaló no construir más usinas nucleares, ahora las presenta como una alternativa viable. Por su parte, Alemania y Holanda también han dado un giro en sus programas nucleares y ni qué decir de Francia y China, que lo han venido haciendo consecuentemente en los últimos años.

Este convulsionado panorama energético no escapa a Latinoamérica y el Caribe, donde la situación se ha visto agravada por dos razones fundamentales. Primero, la falta de entendimiento político para usar combustibles regionales como la hidráulica y gas natural mediante la integración energética. Segundo, los pocos recursos que se tienen para desarrollar tecnologías propias con muy raras excepciones como los biocombustibles en Brasil.

Por lo anterior expuesto, seguiremos insistiendo en que los procesos de integración en América Latina deben continuar con energéticos limpios y abundantes como la hidroelectricidad, el gas natural y los biocombustibles. Los entendimientos políticos deben llegar para obtener este beneficio de un convulsionado panorama energético mundial.

*Actual Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y ex Ministro de Hidrocarburos de Bolivia.