24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoJohn Daza

La Unión Europea, UE, anunció recientemente un cambio de enfoque en su cooperación hacia Nicaragua. En el nuevo enfoque, llamado apoyo sectorial, la UE apoyará proyectos debidamente elaborados por el gobierno a través de los ministerios. Esta nueva forma de cooperación es un giro radical con relación a la modalidad de cooperación que ha prevalecido hasta ahora, y que ha consistido en apoyo a proyectos locales.

Pero el apoyo sectorial, aunque es un término relativamente nuevo en la jerga de cooperación de Nicaragua, no lo es en el ámbito internacional, ya que otras organizaciones, incluyendo la misma UE, lo han practicado a mayor o menor escala y con otras variantes en otras regiones del mundo. Tampoco es un mérito que hay que dárselo solo a la UE, ya que esta idea se ha venido cultivando en los foros realizados entre las agencias de cooperación y a través de acuerdos vis a vis agencias y organismos multilaterales y bilaterales, donde las contrapartes receptoras también han jugado un papel importante.

El Observador Económico tuvo la oportunidad de reunirse con expertos en el tema de desarrollo, entre los cuales se encuentran representantes de agencias y organismos de cooperación en Nicaragua, tales como Giorgio Mamberto, Embajador, Jefe de Delegación de la Comisión Europea; Amparo Ballivián, Representante del Banco Mundial, BM; Eduardo Balcárcel, Representante del Banco Interamericano de Desarrollo, BID; James E. Vermillion, Director de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). También habla, en representación del gobierno nicaragüense, Mauricio Gómez Lacayo, Viceministro–Secretario de la Secretaría de Relaciones Económicas y Cooperación, SREC, adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores. Todos estos expertos hablan sobre la cooperación internacional con Nicaragua y sobre el nuevo enfoque que comienza a fraguarse en los pasillos de estas instituciones y que, coinciden los entrevistados, tendrá un impacto considerable en el desarrollo económico del país y en la forma como se desarrollará en el futuro la cooperación con Nicaragua.

Para muchos expertos en el área de desarrollo, una de las grandes falencias que ha tenido la cooperación internacional durante las últimas dos décadas ha sido la falta de coordinación entre las agencias donantes y el gobierno. Esto se ha convertido, en muchos casos, en una duplicación de tareas y proyectos a nivel local, así como una excesiva burocracia, con el consecuente desperdicio de recursos, que no logran el impacto deseado. Esto se debe, en parte, a que ha faltado liderazgo del gobierno para sentar en la mesa a los donantes, la sociedad civil y a las mismas instituciones gubernamentales, para crear una visión nacional de desarrollo que haga la cooperación internacional más efectiva y flexible, a través de programas y proyectos sectoriales de envergadura nacional.

Según los expertos, esta situación ha comenzado a cambiar. En los últimos años se han visto avances en estos campos, lo que hace más viable un enfoque sectorial bajo el liderazgo del gobierno y con el apoyo de la comunidad donante, gracias a la modernización del estado, que ha fortalecido su capacidad gestora, iniciativa y liderazgo.

Apoyo sectorial a través de los ministerios



El enfoque de apoyo sectorial adquiere especial importancia porque es la UE la que primero lo anuncia. En el contexto macroeconómico, la cooperación de la UE no es nada despreciable y las cifras así lo corroboran. Según datos del Ministerio del relaciones Exteriores, Minrex, de las donaciones recibidas por Nicaragua de organismos multilaterales, en el periodo 1997-2001, que alcanzaron un monto de 308.4 millones de dólares, 137.1 millones provinieron de la UE. Esto corresponde al 44.6% del total.

Pero las implicaciones de este nuevo enfoque a la cooperación de la UE con Nicaragua alcanzan más allá de lo económico, ya que esta metodología puede conducir a una nueva cultura de cooperacióncon su propia dinámica en el ámbito internacional.

De acuerdo a Giorgio Mamberto, Embajador, jefe de Delegación de la Comisión Europea en Nicaragua, el país ha dado pasos significativos dentro del desarrollo institucional. “En los últimos años la Comisión Europea ha certificado a Nicaragua respecto a los procedimientos administrativos. El país elabora planes de desarrollo bastante buenos y tiene una política de gobierno, pues cada uno de los ministerios sabe lo que quiere hacer en los próximos cuatro o cinco años”, afirma al justificar en parte la decisión que tomó la UE el año pasado de confiar el manejo de los recursos de cooperación al mismo gobierno de Nicaragua. “De esta manera, si los proyectos entran directamente en la política de gobierno, estos se pueden financiar a través de los ministerios. Esto es lo que llamamos apoyo sectorial”, define Mamberto. “Con este sistema el gobierno mismo maneja los fondos y tiene la responsabilidad de responder por su adecuado manejo”, subraya.

Al preguntársele sobre los resultados que esperan con la implementación del enfoque sectorial, afirma: “Con el nuevo procedimiento los desembolsos van a ser más importantes y rápidos. Mejora también la situación macroeconómica de las finanzas públicas y se apoya directamente la política del gobierno. A esto llamamos resultados intermedios. Los resultados finales tienen que mostrarlos el gobierno mismo en base a los proyectos que ellos muestren y que la UE apoye”.

De acuerdo a Giorgio Mamberto, otra implicación importante que puede tener el apoyo sectorial, y sobre la cual aún no se ha tomado una decisión, es si estos dineros pueden pasar directamente al presupuesto del Estado, lo que equivaldría a llevar a cabo un apoyo presupuestario.

En los tres años y medio al frente de la delegación de la UE en este país, Mamberto ha visto expandir las instalaciones de la embajada en lo que refiere a oficinas y personal. Esta tendencia se debe, según él, a que la UE se ha encauzado en un proceso de descentralización de la cooperación, y que el aumento de personal y de oficinas en Nicaragua obedece a que más funciones se han trasladado desde Bruselas a la capital nicaragüense. Este desarrollo se acopla en gran medida al nuevo enfoque de cooperación de la UE, el cual, de acuerdo al plan de cooperación firmado entre Nicaragua y la UE para el período 2003-2004, debería comenzar a regir a partir de este mismo año. Pero para el diplomático no hay ninguna duda de que el futuro de la cooperación, no solo con Nicaragua, sino con el resto de los países con los que la UE coopera, está en el apoyo sectorial.

El gobierno tiene que mostrar resultados



Para Eduardo Balcárcel, representante del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, en Nicaragua el enfoque sectorial es muy innovador y, lo más especial de esta metodología, es que tiene un raciocinio muy inteligente. “Esa orientación sectorial está ligada a obtener resultados”, afirma. En su opinión, “el gobierno tendrá que demostrar de que con los recursos que ha recibido ha obtenido resultados, los cuales han sido preacordados con el organismo donante y el país”.


Balcárcel afirma que la cooperación con Nicaragua ha sufrido de una constante de problemas que le han restado impacto a la misma. “Mucha gente cuestiona lo que unos llaman proyectitis, o sea, decenas de proyectos específicos que luego tienen dificultades de administración y supervisión”, indicó el ejecutivo. “Muchos crean estructuras burocráticas que no son deseables, pero que son imprescindibles. Bajo esta nueva modalidad operativa que la UE está considerando, el Banco Mundial está considerando y que el BID también está considerando y que parece novedosa, creo que se pueden producir muchos resultados”, agregó.

En su opinión, “la otra ventaja es que este tipo de enfoque también constituye un apoyo presupuestario y un apoyo a la balanza de pagos. Entonces, el apoyo sectorial combina tres elementos importantes: Apoyo presupuestario, a la balanza de pagos y el compromiso del gobierno de obtener ciertos resultados”.

Para Eduardo Balcárcel el apoyo a proyectos locales no es contraproducente con el apoyo sectorial. Respecto a esto, opina que “las dos modalidades de cooperación se complementan y creo que en el futuro las dos se van a mantener, ya que uno de los elementos importantes del apoyo a proyectos locales es la transferencia de tecnología, lo que en gran parte se perdería a través de apoyo sectorial. Esto conllevará también mayor coordinación entre los organismos donantes y el gobierno, lo que se traducirá en una marcada reducción de la burocracia”.

Sobre los problemas que la cooperación internacional hacia Nicaragua ha enfrentado, dijo que uno de ellos es que nunca se ha podido implementar una mayor coordinación, es decir, que hay una fragmentación de la cooperación. “Nosotros y otros actores estamos tomando iniciativas para que el gobierno asuma un fuerte liderazgo en la coordinación de la cooperación internacional. Y está ocurriendo”, agregó.

En su opinión, no hay que ver el nuevo enfoque hacia la cooperación como un aumento en la confianza de la comunidad internacional hacia la fortaleza administrativa e institucional del país. “No hay necesariamente una relación de causalidad en el cambio de estrategia o método de cooperación del BID hacia Nicaragua. Las políticas de los organismos multilaterales son dinámicas y están permanentemente bajo revisión. Naturalmente, cuando un gobierno da muestras firmes de combate a la corrupción, de promoción de la transparencia, los donantes se van a sentir mucho más complacidos y mucho más confortables. Pero en cualquiera de los casos siempre va a haber un seguimiento cercano, no basado en desconfianza, sino para asegurar que los recursos beneficien a quienes queremos beneficiar. Toda muestra de un gobierno de que actúa con transparencia genera simpatía y entusiasmo de la comunidad donante” aseveró.

Barcárcel hizo ver que hay una fuerte cooperación entre el BID y otras agencias de cooperación como la UE y el Banco Mundial a la hora de definir estrategias de cooperación.

Apoyo presupuestario condicionado a reformas



El Banco Mundial, BM, en Nicaragua bajo la dirección de Amparo Ballivián, está también interesado en dar apoyo sectorial al país. Ballivián expresó que “el BM da de antemano apoyo presupuestario, el cual puede ser sectorial o no. Cuando la agencia toma la decisión de dar apoyo presupuestario, se negocian condiciones para otorgar ese apoyo, las cuales generalmente son del tipo de reformas estructurales, que ayudan a que el gasto público pueda tener mayor impacto. A veces hay apoyo presupuestario sectorial, lo que implica que estas condiciones de reforma vayan a tener mejor impacto dentro del sector apoyado”.

“Vemos con muy buenos ojos, más importante que el apoyo sectorial y lo que quiera ello decir, los deseos de todas las agencias de cooperación de poder coordinar mejor la asistencia que se da a Nicaragua. Lo importante es que hay una gran cantidad de recursos que llegan al país y que no están siendo aprovechados como podrían serlo si existiera una mejor coordinación. Para ello es indispensable el liderazgo de las autoridades. Lo que estamos reclamando es que el gobierno pueda presentarnos programas coherentes en los cuales cada una de las agencias pueda inscribirse dentro de un programa que tenga coherencia, para poderle sacar mayor provecho a la cooperación ya existente”, puntualizó.

En su opinión, uno de los aspectos positivos del enfoque sectorial es que permite una coherencia, a través de la cual se llega a tener una visión común entre todas la agencias de cooperación. “Cuando hay proyectos aislados que no se inscriben dentro de un programa estratégico, el riesgo es que puedan haber incoherencias o que proyectos financiados por diferentes organismos se dupliquen, lo que lleva a una utilización innecesaria de recursos”, enfatizó.

“Otro riesgo es que puedan quedar subsectores o regiones del país desatendidas. Es importante que haya una visión del sector, que es una visión donde el liderazgo lo tiene que tomar el ministerio, porque ese es su rol primordial. Después llega la cooperación y decide que partes de los programas sectoriales quieren apoyar, por cual monto y de qué manera y por cuantos años. Esto permite ordenar la cooperación internacional alrededor de una visión común”, explicó la representante del BM.

Respecto a la coordinación de estrategias entre las agencias de cooperación, indicó que “hay una iniciativa al más alto nivel de todas las agencias, que llegó a su punto más alto en el foro de Roma realizado en abril de este año. Dentro de las organizaciones que participaron en este foro están el BM, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, el Development Assistance Committee y el BID. Esta iniciativa tiene como objetivo impulsar una mayor armonización entre los procedimientos y la forma de trabajar de todas las agencias de cooperación en el mundo”.

Visión sectorial y nacional común



La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) es la agencia del gobierno estadounidense responsable de planificar y administrar la asistencia económica y humanitaria exterior de los Estados Unidos en todo el mundo. Para la USAID el apoyo sectorial puede ser un pilar importante en su estrategia de cooperación y se basa en los programas SWAP (Sector Wide Assistance Program), que podría traducirse como Programa Amplio de Asistencia Sectorial, los cuales se basan en apoyo sectorial. A diferencia de otros organismos de cooperación, USAID no contempla el apoyo sectorial a través de apoyo presupuestario, pues de acuerdo a su director James E. Vermillion, las reglas que rigen la cooperación de USAID no la facultan para hacer donaciones generales al presupuesto nacional. Esto implica que el enfoque sectorial de USAID se acopla mejor al financiamiento de actividades específicas dentro del marco de las prioridades nacionales, coordinando las inversiones de USAID con las de otras entidades de la cooperación y del propio gobierno de Nicaragua.

“La cooperación financiera no se ha dado históricamente a través de apoyo presupuestario. Se ha dado a través de proyectos concertados y diseñados estrechamente con el gobierno” precisó Vermillion.

Al igual que los otros expertos entrevistados por EOE, James E. Vermillion opina que el apoyo sectorial consiste en la concertación de programas y proyectos entre la sociedad civil, el gobierno y los organismos donantes. “Es crear una visión nacional conjunta sobre el destino del país. La situación es diferente entre los países y se deben hacer modificaciones acorde a las realidades de cada país”, insistió.

Así mismo, hizo ver que USAID quiere dar a conocer a los nicaragüenses sus experiencias en otros países. “Pero las decisiones deben ser nicaragüenses. La visión debe ser nicaragüense. Los medios pueden variar. No hay necesariamente contradicción entre dar apoyo sectorial y no desembolsar cooperación directamente al gobierno. Se puede simplemente apoyar proyectos específicos que formen parte de los proyectos y programas sectoriales”, aseveró.

Vermillion opinó que, en parte, su labor al frente de USAID en Nicaragua consiste en ayudar al país para que pueda ser receptor de fondos del programa Millenium Challenge Account, MCA, del gobierno de Estados Unidos (ver recuadro). Los fondos del MCA se van a otorgar a países que muestren avances significativos dentro de tres áreas: buena gobernabilidad, salud y educación y políticas económicas sanas, que incentiven el crecimiento de la empresa privada. Sin embargo, siente que su reto y el de USAID, así como el de las demás agencias cooperantes, es crear una visión de apoyo sectorial que vaya más allá de transferir dinero al presupuesto.

El mayor reto, afirmó, es crear una visión nacional, un contrato social para cada sector en coordinación con otros actores nacionales (sociedad civil, sector privado, etc.). “El reto para el desarrollo de la democracia en un país como Nicaragua es crear los medios de concertación entre el gobierno y la sociedad civil para la definición de programas y proyectos que sean prioritarios para el país. También es necesario hacer más transparentes las decisiones del gobierno para que la población tenga acceso a ellas” agregó.

Precisó que se han hecho muchas cosas, pero pensando en las necesidades del presente, de hoy, y no en un desarrollo económico futuro. Ahora hay que pensar en el futuro, insistió.

Vermillion dijo que en Nicaragua hay muchos donantes y sostuvo que en el pasado no hubo mucha coordinación entre estos, existiendo diferencias de visiones respecto a las estrategias de desarrollo.

“Nuestro enfoque, anteriormente, era a través de proyectos locales, con impactos también locales. Pero ahora queremos realizar programas y proyectos con impacto nacional. Sí ha existido impacto con los recursos que se han invertido en Nicaragua, pero no ha sido el deseado” aseveró.

“Hoy en día hablamos de enseñarles a los receptores de la cooperación a pescar y no darles pescado”, enfatizó.

Flujos de Capital



Una responsabilidad compartida

La Cooperación internacional se ha comprometido a hacer cambios en las modalidades de apoyar a los países en desarrollo. Esa decisión es producto de un análisis crítico de las tendencias observadas en los últimos años de la ayuda al desarrollo y los flujos de capital en los años 90 en América Latina.

Desde los años 60 el mundo registró un crecimiento espectacular de los mercados internacionales de capitales. Los impactos de la expansión de la economía, del aumento del comercio internacional, de la globalización de la producción, fueron amplificados con los avances tecnológicos en la gestión de la información y telecomunicaciones que dieron lugar a técnicas financieras sofisticadas que facilitaron los flujos financieros internacionales. Ese aumento de los flujos financieros no estuvo exento de preocupaciones (mucho más cuando vimos la crisis de algunos países: Asia, México y Rusia) sobre su compatibilidad con la estabilidad macroeconómica, la competitividad internacional, el crecimiento y la equidad en los países receptores.

La reactivación de los mercados financieros en los años 90 facilitó el aumento de los niveles de inversión en América Latina. Sin embargo, tuvo un efecto indeseado en la evolución de los tipos de cambio, el grado de control sobre la oferta de dinero, los pasivos externos y la vulnerabilidad ante los nuevos shocks externos.

Desde la perspectiva de los países receptores, los flujos externos de capital estuvieran dirigidos principalmente al consumo y no a la inversión, no hubo un enérgico esfuerzo hacia el ahorro interno, faltó el estímulo de inversión en bienes transables a fin de crear un superávit comercial que permitiera atender el servicio de la deuda externa.

Por el lado de los acreedores, no hubo corrientes de financiamiento estables, predominaron los flujos de capital de corto plazo y con elevadas tasas de interés.

A comienzos de los 90, América Latina fue receptora de importantes flujos financieros. La entrada neta de capital en 1992-94 fue de US$62 mil millones anuales, alcanzando el 5.1% del PIB de la región, con una importante concentración en algunos países como México1. La entrada de capital en América Latina en esos años, se caracterizó por una importante diversificación de fuentes y cambio en la composición de la misma. La participación de la Inversión Extranjera Directa se duplicó en el período 1989-92 con relación a 1977-81. Sin embargo, en el período 1992-94 sólo uno de cada cuatro dólares de flujos de capital correspondían a IED. Hubo un predominio de inversión en capital accionario en cartera, bonos, y de corto plazo, conllevando alto riesgo.

En los países receptores de los flujos de capital de América Latina, el ahorro externo captado se elevó en 3.1 puntos porcentuales del PIB en 1993-94 en comparación con el perídodo 1983-90, pero el coeficiente de inversión sólo creció en 1.8 puntos2. El resto se utilizó en consumo y en compensar el deterioro de los términos de intercambio. La sobreoferta de recursos externos provocó la apreciación del tipo de cambio, provocando un aumento de los déficit comercial y de cuenta corriente3. La liberalización comercial con apreciación cambiaria fue lo que generó un aumento de la demanda agregada intensiva en importaciones. En el período 1990 y 94 el PIB regional se expandió en 15% y las importaciones de bienes y servicios lo hcieron en 69%.

La tendencia de los flujos del capital y sus efectos en los países receptores, plantea que el mejoramiento de la información, la regulación del sector financiero y una macrogestión amplia y prudente directa e indirecta de los flujos financieros, constituye un bien público respecto al cual los gobiernos tienen un papel compartido, en el desempeño de la oferta en el caso de los países desarrollados, y en la demanda en el caso de las autoridades de los países en desarrollo.

¿Qué es apoyo sectorial?



No existe una definición del término apoyo sectorial. Al consultar los expertos se descubren diferencias conceptuales sobre el tema y sobre cómo ponerlo en práctica. Sin embargo, sí se pueden apreciar aspectos comunes en todas las definiciones. Como su nombre lo indica, a diferencia del financiamiento a proyectos que solo tienen impacto a nivel local, el apoyo sectorial se refiere a proyectos y programas coherentes dentro de un sector. Estos programas y proyectos son debidamente elaborados en coordinación entre las agencias donantes, el gobierno y la sociedad civil y, generalmente, se complementan para dar un impacto más global. De esta manera se evitan duplicaciones de esfuerzos y se reduce la burocracia, adaptándolo a las necesidades del sector y del país.

Algunas de las características del apoyo sectorial son:

1- Es más participativo ya que existe concertación entre la comunidad donante, el gobierno y la sociedad civil —que puede estar representada por ONG locales e internacionales y/o el sector privado— sobre los programas y proyectos que necesitan financiación.

2- Los programas y proyectos tienen que tener una visión de desarrollo sectorial y nacional y se discuten a través de mesas de trabajo, en las que los tres sectores mencionados tengan participación. Estás mesas de trabajo están generalmente lideradas por los ministerios, lo que les da el carácter sectorial–por ejemplo, salud, agricultura, educación, etc.

3- Los donantes eligen qué parte del programa o qué proyectos quieren apoyar y cómo.

Modalidades de apoyo sectorial



De acuerdo a Amparo Ballivián, representante del Banco Mundial en Nicaragua hay tres maneras a través de las cuales se puede dar apoyo sectorial.

1- Apoyo presupuestario: los donantes desembolsan directamente al tesoro y el gobierno lo distribuye a los ministerios para que estos lleven a cabo los proyectos, los cuales ya están debidamente concertados con los demás actores.

2- Bolsa común de fondos: todos lo donantes desembolsan sus aportes en una bolsa común y de esa cuenta se pagan todos los gastos del programa del sector.

3- Financiamiento paralelo: cada agencia seguirá financiando proyectos, pero esta metodología implica una coordinación sectorial de programas y proyectos. Los donantes simplemente se reparten el financiamiento de los proyectos entre si y así se evita duplicación de esfuerzos. La burocracia no se reduce en forma tan significativa como puede ocurrir a través del apoyo presupuestario.

Mesas de coordinación sectorial y territorial



Para Mauricio Gómez Lacayo, viceministro y secretario de la Secretaría de Relaciones Económicas y Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores, el enfoque sectorial implica muchos retos y responsabilidades por parte del gobierno. Gómez dijo que en el pasado han habido experiencias de apoyo presupuestario de recursos líquidos, que han venido a apoyar la economía nacional en forma de balanza de pagos, y de recursos que se han orientado al Fondo Social Suplementario para financiar programas sociales en el contexto de la estrategia de crecimiento económico y reducción de la pobreza. También a través de fondos de contravalor que se depositan en el Banco Central. Sin embargo, estos han tenido otros nombres y no se han llamado “enfoque sectorial”.

“El enfoque sectorial, como se ve ahora, se debe en parte a la mayor confianza en el país y al fortalecimiento de las instituciones. Al proceso de consolidación de estrategias, políticas, planes, programas, proyectos, sistemas de información, mecanismos de seguimiento y de evaluación”, aseguró el funcionario.

En su opinión, el nuevo enfoque sectorial comenzó a fraguarse desde el 2002. “El 18 de junio del 2002 hicimos el primer taller de coordinación de la cooperación. Lo que hicimos en aquella ocasión fue sentarnos con la comunidad cooperante y dialogar sobre este tema, sobre todos esos aciertos y desaciertos y ver cómo podíamos concertar posiciones comunes para avanzar hacia el futuro en una mejor coordinación de la cooperación. Una de las conclusiones que se alcanzaron fue que se deberían establecer mesas de coordinación sectorial y territorial que nos permitiera tener una visión compartida”.

“A través de estas mesas podríamos, conjuntamente, ver cuáles eran las estrategias sectoriales, cuáles eran los programas y proyectos en ejecución. Analizarlos desde un punto de vista propositivo y crítico a la vez, para ver cuáles eras los cambios y modificaciones que se tenían que hacer y, a la vez, cual era la adicionalidad presupuestaria que se requería para financiar programas y proyectos consistentes con esa estrategia. Prácticamente llegar a un proceso más participativo de planificación para mejorar, y eso ya lo hemos iniciado”, agregó.

En opinión de Gómez, el enfoque sectorial lleva a una mejor calidad de la cooperación y, a la vez, tiene que cumplir con ciertos requisitos básicos para lograrlo. “El país ha ido avanzando dentro de estos campos y, en este momento, se encuentra en una situación privilegiada”, acotó Mauricio Gómez.

Señaló que los requisitos básicos con los que se deben cumplir son los siguientes:

1) Tener estrategias sectoriales definidas: Políticas, planes, programas y proyectos, todos estos consistentes y coordinados;
2) Haber avanzado en lo referente a los sistemas de finanzas públicas para tener un proceso adecuado de seguimiento financiero a la implementación de los recursos que serán depositados en las cuentas del Estado y manejado por las instituciones sectoriales;
3) Tener buenos mecanismos de coordinación con la cooperación.

Así mismo, dijo que se ha venido trabajando en la conformación de las mesas sectoriales (la mesa global, en la que se abordan los temas macroeconómicos de importancia, la mesa de educación, salud, productiva, de competitividad, gobernabilidad y de infraestructura) y que por primera vez se están tomando los ejes transversales, lo que se logra a través de la participación en las mesas sectoriales de las instituciones del gobierno, la sociedad civil y de los donantes que tienen que ver con los diferentes temas (género, medio ambiente, descentralización, derechos humanos, etc). De esta manera se busca velar por el cumplimiento de los ejes transversales en las discusiones y las concertaciones que se den alrededor de los temas sectoriales.

Gómez sostuvo que, además, se ha comenzado un mecanismo de coordinación territorial a través de mesas de coordinación territorial, donde los líderes y autoridades locales sean quienes formulen sus estrategias de desarrollo de manera participativa.

“Tenemos que convertir ese circulo vicioso en un círculo virtuoso y estamos dispuestos, como gobierno, a hacer todo lo que sea necesario para realmente tener una mayor transparencia, eficiencia, eficacia en el uso de los recursos,” concluyó