24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoVioleta Chavarría Brenes


Masatape, ciudad pintoresca, rica en cultura, conocida por sus cajetas, su sopa de mondongo, sus tamugas o nacatamales de arroz, sus artesanías en madera, pero también por ser tierra de escritores, de músicos y por la creatividad en sus danzas folklóricas.

En Masatepe se encuentra un conglomerado de artesanos que desde 1990 ha mostrado un alto índice de crecimiento en el procesamiento de la madera para muebles. Hasta el año pasado, se encontraban registrados en el directorio de artesanos de INPYME, 139 micro y medianas empresas masatepinas, en su mayoría empresas familiares en las que trabajan el padre, la madre, y los hijos.

La producción de este sector es artesanal se ha venido desarrollando por medio de conocimientos que los padres van heredando a sus hijos de generación en generación. Lo rudimentario de las maquinarias y las pocas técnicas de manipulación con que trabajan estos artesanos, no impide que sea considerado uno de los sectores con grandes perspectivas de crecimiento en las exportaciones de Nicaragua, por la alta calidad de sus productos.

Son muchas las personas que van a Masatepe para la compra de un mueble. La mayoría hace sus compras en los puestos de venta a la orilla de la carretera, más si se quiere comprar algo que sea cómodo y único, hay que localizar los talleres que los artesanos improvisan en sus casas.

La producción



Al incursionar en los talleres familiares, a primera vista se observa que son los hombres los que visiblemente trabajan en la producción, en los diferentes cortes de madera, cepillado y lijado. Es decir, que cualquier persona podría suponer que la elaboración de los muebles está en manos de los hombres de la familia, ya que las mujeres se ven al fondo del taller, sin que el visitante pueda observar el trabajo que realizan. Sin embargo, si se traspasa un poco los límites del improvisado taller, se puede observar que las mujeres están realizando el enjuncado, pintando los muebles o escogiendo las diferentes plantillas de diseños para el nuevo producto a elaborarse.

Además, es la mujer la que realiza la parte negociadora con los proveedores de los insumos como la compra de clavos, junco, telas para tapizado, broches, remaches, pintura y todos los insumos que proporcionan el acabado del mueble.

La comercialización



Cualquier empresa, sea pequeña, mediana o grande, necesita desarrollar
los canales de comercialización que le permitan tener la liquidez
necesaria para poder solventar todos los gastos administrativos, y por ende, que los artesanos puedan sobrevivir dentro de este sector que cada día es más competitivo.

En esta parte vital de la cadena productiva para el desarrollo y sobrevivencia de las empresas familiares entra nuevamente la mujer con una participación activa. La mujer es la que se encarga de vender los productos y, de este contacto directo que tiene cotidianamente con los clientes, se hace conocedora de los gustos y los diseños que son más demandados por los clientes. Asimismo, está en contacto con empresarios que compran sus productos en cantidades mayores y que exigen exclusividad y estandarización en el diseño de los productos de madera. Aún cuando los productos de madera que fabrican los artesanos y artesanas son de buena calidad y durabilidad, enfrentan serios problemas de competencia. La presencia en el mercado de productos importados, que tienen en algunos casos la misma apariencia de los productos de madera, pero que son elaborados con materiales de menos calidad y menor precio (playwood, cartón comprimido y plástico), hace que baje la demanda de los muebles de madera. Muchas personas prefieren los productos importados porque son más accesibles a sus ingresos, incidiendo negativamente en la demanda de los productos artesanales de madera.

Las ferias nacionales e internacionales



Las vías más utilizadas por los artesanos y artesanas de la madera para exponer y vender sus productos, son las ferias nacionales y algunas ferias centroamericanas, a través de las cuales pueden dar a conocer sus productos y establecer lazos comerciales con compradores nacionales o de países vecinos.

Más allá de este tipo de eventos, la publicidad de los productos es muy escasa, ya que los pequeños y medianos artesanos no cuentan con los recursos suficientes para dar a conocer sus productos, siendo su única alternativa colocar sus productos a las orillas de sus casas y en puestos de venta en la carretera y locales céntricos de la ciudad.

La mujer y la madera



Al final, sin importar cómo se comercialice el producto, las mujeres dedicadas a la fabricación de muebles de madera juegan un rol determinante en el desarrollo de estas empresas. Su ingenio para auscultar lo que demanda el mercado, introducirse en el mundo del diseño y de la comercialización, la colocan como la persona que juega un rol decisivo en la generación de ingresos y sobrevivencia de su empresa, ya que está presente en los eslabones más débiles que hoy en día enfrentan la mayoría de las empresas, como es el diseño, presentación y comercialización de la producción.

Las mujeres que transforman la madera, además de ser madres de familia, son también un soporte económico para su núcleo familiar, rol que está invisible para los encargados de aprobar leyes que garanticen igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en cuanto a empleo, salario y acceso a recursos.