24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoIvonne Acevedo


Cada día, en promedio, cada habitante de la ciudad de Managua produce 0.7 Kg. de residuos sólidos, mientras que los pobladores del resto del país, en promedio, generan 0.50 Kg. /día de residuos. Basándose en las cifras anteriores, los expertos estiman que la generación total de residuos sólidos a nivel nacional, alcanza la suma de 3,500 ton/día, lo que equivale a una producción anual de 1,2 millones de toneladas, lo suficiente para llenar casi 100 estadios olímpicos de fútbol, con capacidad de 80 mil espectadores.

Para asegurar el manejo eficiente de esta inmensa cantidad de residuos, se aprobó y está en vigencia desde hace tres años, una Política Nacional sobre Gestión Integral de Residuos Sólidos, cuya ejecución y monitoreo recae en primer lugar sobre los hombros de las autoridades del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Marena. Sin embargo, poco se conoce de este marco jurídico y, peor aún, prácticamente nada se pone en práctica, pese a que el manejo de los residuos está relacionado al desarrollo de una sociedad, a la salud de los pobladores y; a la protección del medio ambiente.

En Nicaragua, sólo cuatro de cada diez hogares elimina la basura a través de un camión recolector o depositándola en un basurero o en un contenedor autorizado, según los resultados oficiales del VIII Censo de Población y IV de Vivienda. Esto quiere decir que la mayoría de los hogares, 56.6 por ciento, la quema, la entierra, la arroja a un predio vacío o bien, la lanza a un río o quebrada.

En nuestro país, al igual que otros países del istmo y de la región, no se contemplan los costos económicos de la contaminación en sus diversas formas, por lo que no estamos conscientes del grado de deterioro ambiental que provoca el mal manejo de los residuos sólidos. Sólo por citar un efecto, se asegura que el exceso de residuos sólidos origina un agotamiento de los recursos vírgenes, lo que ha motivado la necesidad de encontrar formas efectivas para contrarrestar los efectos negativos.

En este sentido, el reciclaje se perfila como una alternativa viable para el tratamiento de los residuos sólidos, antes de utilizar otras formas como incineración, confinamiento, basureros, entre otras. Al respecto, cabe señalar que el 29.9 por ciento de los hogares nicaragüenses emplea precisamente alguna de estas formas inadecuadas de manejo sólido; mientras en el sector rural alcanza el 95% de los hogares, según los resultados del VIII Censo de Población y IV de Vivienda.

Manejo Integral de los Residuos Sólidos



La Política Nacional sobre Gestión Integral de Residuos Sólidos, elaborada en el año 2004, contempla un concepto sobre Manejo Integral de los Residuos (MIRES), “comprende las actividades de separación, reutilización, reciclaje, co-procesamiento, tratamiento biológico, químico, físico o térmico, acopio, almacenamiento, transporte y disposición final de residuos, individualmente realizadas o combinadas de manera apropiada, para adaptarse a las condiciones y necesidades de cada lugar, cumpliendo objetivos de valorización, eficiencia sanitaria, ambiental, tecnológica, económica y social.”

De acuerdo con el docente Mauricio Lacayo, Profesor de la UNAN, experto en el tema de residuos sólidos y co- autor de la Política Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos, ninguno de los 153 municipios del país practica el MIRES, ya que cumplen con alguno de los componentes –por ejemplo recolección o disposición final--, pero en ninguna municipalidad los residuos pasan por su revalorización, lo que es indispensable para el cumplimiento de cualquier política de manejo integral.

Según Lacayo, lo más sustantivo de la política es el plan de acción de 20 años, para lo cual se definió una estructura a lo interno del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) que le diera seguimiento al plan, en conjunto con otras instituciones. Actualmente esta oficina maneja un bajo perfil y no tiene mucha injerencia en la situación nacional de los residuos sólidos, de acuerdo a los expertos consultados.

Este plan de acción contempla objetivos, metas y acciones específicas para el establecimiento de actividades concretas que mejoren el tratamiento de los residuos y, permitan la implementación de una gestión integral de éstos en el país. Entre los ejes principales sobresale el fortalecimiento del marco legal, mediante la formulación de una Ley Nacional de Residuos Sólidos, Ordenanzas Municipales y reformas en las leyes referentes al tema, pero hasta el momento no se ha ejecutado ninguna de estas disposiciones.

Asimismo, la MIRES establece el marco para la creación de instrumentos económicos que estimulen la inversión ambiental y permitan la internalización de los altos costos en que se incurren por el mal manejo de los residuos sólidos. Pero, para llevarlo a la práctica, se necesita una coordinación eficiente entre todos los actores involucrados, desde el recolector hasta las instituciones estatales encargadas de regular, pasando por la sociedad civil, las empresas y las municipalidades.

Managua, para muestra un botón



Según los datos que sustentan las bases de la Política de residuos sólidos, la recolección se realiza en 75 de los 153 municipios. La cobertura es parcial, debido a que algunas zonas son de difícil acceso, lo que implica que hay varias áreas en el país que carecen de este servicio.

En el caso de Managua, la mayor urbe nicaragüense, hay deficiencia en el sistema de recolección de residuos sólidos, porque solo hay 35 camiones y para abarcar a toda la capital se necesitan al menos 70 vehículos, afirmó el Ing. Modesto Rojas, Director General de Medio Ambiente y Urbanismo de la Alcaldía de Managua.

La recolección de la basura, siguió explicando el funcionario municipal, abarca entre 12% ó 13% del presupuesto de la alcaldía. Esta gran deficiencia que presenta la Alcaldía de Managua, y que es incluso más grave en otras municipalidades con menos recursos, confirma que la aplicación del MIRES se enfrenta a varios obstáculos, para realizar correctamente el proceso de recolección, uno de los primeros pasos del proceso.

De los residuos recolectados en el país, un 94% es vertido en depósitos o botaderos a cielo abierto o son quemados para reducir su volumen. Por otra parte, los residuos hospitalarios e industriales, que en la mayoría de los casos son tóxicos o peligrosos, no cuentan con tratamiento especial y el personal que los maneja no está provisto de equipamiento de prevención.

Según datos del Censo Nacional, sólo 40.1% del total de hogares nicaragüenses elimina la basura apoyándose en un camión recolector o depositando en basureros autorizados. Sin embargo, el 56.6% la quema, la entierra, la tira a un predio vacío o la arroja a un cuerpo de agua.

Esto significa que más de la mitad de los hogares no manejan adecuadamente los residuos sólidos, debido a múltiples factores, entre ellos, la falta de recursos y equipos recolectores por parte de las alcaldías municipales y la falta de conciencia de gran parte de la población, que utiliza métodos inadecuados para el manejo de los residuos sólidos.

Una oportunidad sin aprovechar



El exceso de residuos que se originan todos los días, ha originado la posibilidad de emprender actividades de procesamiento de residuos desde la recolección y acopio de la basura, hasta su tratamiento e incorporación en los procesos productivos como materia prima.

En Nicaragua, hay un universo extenso de posibilidades para aquellos emprendedores. Sin embargo, hace falta un cambio radical en la mentalidad de toda la población para poder visualizar la oportunidad que se presenta. Esto implica un cambio en la connotación, ya que “desechos” se le atribuye a aquel material que no tiene valor, mientras que “residuo” es todo aquel sobrante de una actividad que es valorizado y puede ser utilizado en otras actividades.

Para el especialista Mauricio Lacayo, en Nicaragua no ha funcionado el reciclaje por la falta de intervención del sector privado y de respaldo por parte del Estado nicaragüense.

Actualmente, sólo un pequeño grupo de microempresarios se dedica a las actividades de recolección y acopio, pero se necesitan de mejores estrategias de mercado y gestiones empresariales. Lacayo señala que el reciclaje ha quedado en manos de la indigencia, impidiendo que se aprovechen los residuos de una manera más adecuada. El problema de fondo no es que los indigentes realicen esta actividad, sino las condiciones en la que lo hacen y las bajas retribuciones que reciben.



Un trabajo estigmatizado



En las diferentes etapas del manejo de los residuos sólidos municipales, se encuentran personas que no son parte de las alcaldías o de empresas formales, sino que realizan actividades de acopio y recolección sin estar regulados, por lo que están insertos en el sector informal. Esta tendencia es característica de los países en vías de desarrollo, y usualmente la realizan las personas con escasos ingresos, sin empleo fijo y con baja calificación.

Según el diagnóstico más completo de la industria, realizado por Irene Chow y Carlos Ibarra , la cadena del reciclaje en Managua era responsable de la manutención y subsistencia de 1,157 personas en el 2004, la mayoría de las cuales trabajaban en el botadero municipal de Acahualinca, y cuyos ingresos mensuales derivados de la actividad varían desde C$ 600 por recolector hasta C$ 5,000 por acopiador.

Una de las empresas pioneras en el reciclaje de plásticos y una de las pocas que actualmente participan en la actividad, es Plásticos de Nicaragua, S.A. (PLASTINIC). Su Gerente de Producción, Ing. Ramón Gómez, expresó que la empresa implementó el programa de reciclaje desde 1994 con el objetivo de abastecerse de materia prima para producir bolsas para basura y otros productos a base de reciclado, ya que en los años noventa se vieron afectados por la crisis de resina, producto de los incrementos en el precio del petróleo.

En correspondencia, promovieron la organización de centros de acopio, permitiendo el desarrollo de pequeñas empresas de recolección. El monto de la inversión lo calculan en US$ 435,000, distribuidos en maquinaria, capacitaciones, vehículos y ayuda en los centros de acopio.

Según el estudio sobre la cadena de reciclaje para la ciudad de Managua, elaborado por Chow e Ibarra, la tasa de reciclaje para la capital es de 6.37%, siendo el plástico, el papel, cartón, vidrio y metal los residuos que se destinan al reciclaje. Sin embargo, México tiene una tasa de reciclaje del 10% y, Brasil tiene una tasa de reciclaje de papel de 48.5% y de 16.5% de plástico.

Asimismo, en este estudio se determina que para la capital diariamente se manejan en promedio un total de 23.65 toneladas de papel y cartón, 25.66 toneladas de plástico, 23.23 toneladas de vidrio, 56.49 toneladas de metal ferroso y; 11.33 toneladas de metal no ferroso.

Otro factor que se debe tomar en consideración es que la población debe asumir la responsabilidad de pagar por el servicio de recolección. Según datos de la Alcaldía de Managua, únicamente se recoge un 40% del total que se debería de cobrar. Anualmente la alcaldía gasta C$ 50 millones en recolección y sólo recuperan C$ 24 millones en concepto de pago por servicio.

Residuos con valor económico



En el caso de la capital, gran parte de los residuos sólidos son vertidos en botaderos como Acahualinca, contaminando el aire y el agua, porque se desprenden gases como el metano que acelera el proceso de calentamiento global y otros químicos que se filtran al subsuelo, contaminando los cuerpos de agua. Además, son factores que repercuten en el estado de salud de la población.
El reciclaje es la única alternativa que brinda soluciones en el largo plazo, pero implica una serie de elementos para que se garantice el éxito, como la voluntad y disciplina de la población, un adecuado sistema coordinado por el Estado y; la empresa privada con base en incentivos que generen una utilidad ambiental y económica.

Al realizar un análisis del impacto y beneficios de un programa de reciclaje, es necesario conocer y analizar los mercados de los materiales reciclados, su viabilidad económica y; la capacidad tecnológica para producirlos. La existencia de un mercado para los productos reciclados es un elemento de vital relevancia para los materiales reciclados, a fin de pagar por el proceso de recolección, clasificación, embalaje y almacenamiento de todo lo que se recolecta.

De acuerdo con Chow e Ibarra, el valor económico de los residuos sólidos está dado principalmente por tres elementos: i) la demanda del residuo por los exportadores y empresas acopiadoras y recicladotas; ii) la forma en que se comercializa, nivel de segregación y limpieza; iii) nivel de la cadena en que se comercializa.

Incentivos para crear mercados



En Nicaragua no existe una industria propiamente del reciclaje. La cadena de este proceso está integrada principalmente por personas o empresas encargadas de recolectar y acopiar los residuos. En el país únicamente se recicla el plástico, actividad que está en manos de una empresa principalmente, Plastinic, pero el resto de los residuos son acopiados para luego ser exportados a otros países.

El Ing. Gómez de Plastinic, señala que la empresa recicla más de 200,000 kilogramos de residuos plásticos al mes (polietileno baja y alta densidad) de los más de dos millones de kilogramos que entran al país en productos plásticos de uso directo (materia prima en bruto y empaques para la industria y comercio en general) e indirecto (sobre empaque de electrodomésticos, cubiertas, mesas, juguetes, etc.).

Asimismo, considera que hay que incentivar a la empresa nicaragüense para que logre desarrollar más el uso de productos reciclados, mediante el establecimiento de un bono ambiental o un mecanismo similar.

Existe un fuerte interés por parte de otros países por comprar los materiales reciclables para generar productos reciclados que después venden a precios más competitivos que los producidos a nivel local. En el caso del papel, para julio del corriente año se exportaron US$ 4.99 millones siendo El Salvador el principal país destino con US$ 3.59 millones, seguido de Costa Rica con US$ 1.28 millones y; Ecuador con US$ 0.2 millones.
De igual manera, las exportaciones de chatarra en ese mismo período alcanzaron US$ 9.84 millones, siendo China el principal país destino con US$ 3.07 millones. Asimismo, las exportaciones de plástico alcanzaron US$ 1.11 millones hasta Julio del 2007.

Para el año 2006, el total de exportaciones de residuos sólidos (papel, chatarra, plástico) alcanzó los 69,664,770.3 Kg. equivalentes a US$ 18.6 millones de dólares. Estas mismas estadísticas para el período Enero a Julio del 2007 son más bajas, correspondiendo a 46,759,494.5 Kg. y US$ 15. 9 millones.

Estas cifras nos demuestran el gran volumen de material disponible para el reciclaje y que otros países están aprovechando esta oportunidad que Nicaragua está dejando pasar. Lo que para los nicaragüenses es basura para estos países es materia prima que reduce los costos de producción; la motivación para importar estos materiales va más allá del interés por el medio ambiente sino que les resulta económicamente efectivo, de lo contrario no estarían dispuestos a pagar millones de dólares en importaciones.



Reciclaje: ¿panacea o alternativa?



El reciclaje como parte de la estructura del manejo integral de residuos sólidos permite que los residuos sean valorizables, es decir, que tengan valor económico. Diversos estudios han comprobado que el reciclaje brinda un sinnúmero de ventajas sociales, económicas y ambientales. Entre éstas sobresale el ahorro de energía, la menor descompresión de los recursos vírgenes, el incremento de los productos tangibles y; la generación de empleos, entre otros.

En lo que respecta al ahorro energético, en el caso del reciclaje de aluminio, se ha comprobado que este proceso reduce en un 95% el consumo de energía respecto a la elaboración a partir de materiales vírgenes, en los plásticos el 70%, para el acero 60%, para papel y vidrio 40% y 30%, respectivamente. Sin embargo en algunos casos el reciclaje conlleva a costos elevados en términos de recolección, transporte y tratamiento.

Sobre esta disyuntiva, el especialista Lacayo plantea que el reciclaje debe ser considerado como parte integral del manejo de los residuos sólidos, no como un fin en sí mismo, y promoverse cuando ofrece beneficios ambientales y económicos. Para ello ejemplifica que en Corn Island se tiene un experimento para recuperar vidrio, metal y aceite usado, pero es costoso transportarlo a Managua para que se le dé tratamiento, por lo que se deben de recurrir a otras medidas.

Los beneficios obtenidos del reciclaje son mayores cuando los residuos están limpios, ya que esto aumenta su valor de mercado, y cuando están disponibles en grandes cantidades. Dentro de este aspecto la separación en la fuente constituye un elemento fundamental para lograr la maximización del beneficio del programa de reciclaje. En Nicaragua no se cuenta con una Ley Especial de Residuos Sólidos, que obligue y regule la clasificación de los materiales desde el ámbito doméstico hasta las instituciones estatales y privadas.

Lacayo considera que un factor importante para que el reciclaje funcione en Nicaragua es la creación de centros regionales en ciudades como León, Chinandega y Matagalpa, que funcionen como centros acopiadores y así que los sistemas se beneficien de las economías de escala. Esto necesita de la colaboración de las municipalidades, del gobierno central y de la sociedad en general.

Por tanto, para el tratamiento de los residuos hay que analizar el tipo de residuos, el volumen y las características de la localidad. De esta manera si en una determinada comunidad se producen principalmente residuos orgánicos biodegradables que no cuente con recursos tecnológicos y financieros, las alternativas a considerar serían el compostaje.

Por otro lado, si es un área urbana con una densidad elevada de población y con cierto grado de nivel industrial, la generación de los residuos sólidos será significativa y estará compuesta en gran parte por material inorgánico que podría ser reciclado, procesado física o químicamente o que se dirija a rellenos sanitarios.

La decisión respecto a la combinación de formas de manejo de los residuos a implantar en una municipalidad, está en dependencia de un diagnóstico sobre los volúmenes y tipos de residuos que se generen y en la disposición de recursos humanos, técnicos, materiales y financieros.

Ciertamente el reciclaje no es la solución absoluta, pero es la opción más viable en el largo plazo; sin embargo, se necesita que la población se apropie del concepto reducir – reusar - reciclar y que las empresas conciban que esto no es solo sostenible para el medio ambiente, sino que puede ser económicamente sostenible.

Recuadro 1
Cadena de Reciclaje



Recolectores
Identifican materiales reciclables desde la fuente hasta el local de los compradores.

Acopiadores
Compran materiales reciclables y los revenden a una empresa manufacturera

Corredores Independientes
Comprar y aceptan material reciclable y lo venden a más de un usuario final

Recicladores
Empresa que someten el material recolectado a un proceso de limpieza y acondicionamiento industrial

Usuarios finales
Los que adquieren y procesan grandes cantidades de subproductos reciclados

Fuente: Chow e Ibarra, 2005. Diagnóstico Preliminar de la Situación Actual del Reciclaje de los Residuos Sólidos en la Ciudad de Managua.

Recuadro 2
Tipos de residuos



Los residuos sólidos se clasifican en orgánicos e inorgánicos. Los residuos sólidos inorgánicos son el papel, vidrio, metal, aluminio, plásticos, mientras que los orgánicos corresponden a todo aquel que se descompone y se reintegra a la naturaleza, como cáscaras, frutas, hojarasca, etc. Los que se pueden reciclar, por tanto, son los inorgánicos.