24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoEquipo de FIDEG

A mediados de la década de los noventa, investigadoras de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), se plantearon el reto de visibilizar el trabajo de la mujer en la economía nacional, conscientes de que esta invisibilización acentuaba las desigualdades de las mujeres en el acceso a las oportunidades que ofrece el desarrollo económico y social.

En 1997 FIDEG, con el respaldo de la Real Embajada de Noruega, inició una investigación con el objetivo central de medir cómo los hogares nicaragüenses urbanos y rurales se han movido en la escalera del desarrollo económico de los últimos años.

Diez años después, FIDEG tiene el orgullo de publicar los resultados de esta investigación en el libro titulado Mujeres nicaragüenses, diez años de sostén económico, familiar y nacional, que trata de describir la película y no tanto una fotografía, sobre lo que ha sucedido al interior de los hogares nicaragüenses, durante el período 1998 al 2006.

La investigación se basó principalmente en una encuesta de tipo Panel de 1,600 hogares. Este método consiste en repetir año con año las entrevistas a los mismos hogares, y observar así la complejidad del permanente movimiento de las condiciones económico sociales de los individuos y sus familias, a lo largo del tiempo antes señalado.

La muestra de la encuesta fue seleccionada de forma aleatoria, a partir de una muestra mayor empleada en una encuesta nacional en 1995, realizada por FIDEG y que fue construida a través de un muestreo aleatorio estratificado, cuyas unidades de primera etapa fueron los municipios; una selección sistemática en la segunda etapa que fueron las JRV del CSE y; la tercera etapa que fueron las viviendas en las cuales se aplicaría la encuesta, todo ello con el fin de garantizar un nivel de representatividad por departamento, así como permitir realizar estimaciones de promedios y porcentajes. Los hogares que conformaron el panel definitivo quedaron distribuidos en todos los departamentos del país, teniendo representatividad nacional.

Esta investigación trata de identificar si en términos de los hogares hay o no tendencias positivas o negativas, que nos permitan entender mejor si la sociedad nicaragüense está logrando o no salir de la pobreza, viéndolo todo desde una dimensión de género, ¿quién está quedando más rezagado?, ¿son las mujeres o son los hombres?.

La realización de estas investigaciones con perspectiva de género, ha permitido a FIDEG abrir brecha en el estudio y conocimiento sobre Mujer y Economía, contribuyendo de esta manera a la receptividad y desmitificación del pensamiento económico tradicional, abriendo las puertas a este tipo de conocimiento, constituyéndose como valor agregado y, a la vez, en un medio para el empoderamiento personal, económico, social, cultural y político de las mujeres

A continuación se presenta una reseña de cuatro, de los nueve capítulos, de este libro que saldrá a luz pública en las próximas semanas.

Evolución del perfil de los hogares nicaragüenses



Para el año 2006, la jefatura femenina de los hogares nicaragüenses experimentó un incremento de 6.3 puntos porcentuales, en comparación con el año 1998. Sin embargo, esto no significa que las mujeres hayan alcanzado un estatus de igualdad, sino que éstas se declaran jefas cuando no tienen un compañero o esposo.

Asimismo, es importante destacar que el 33.9% de la jefatura femenina están en manos de mujeres de 61 años y más, es decir que son abuelas que se han hecho cargo de las familias de sus hijos e hijas.

De igual manera, la tipología de los hogares nicaragüenses ha evolucionado como posible consecuencia de las condiciones socioeconómicas de los últimos años. Los datos plantean que los hogares nucleares extendidos, son la mayoría en el país. Esto significa que en ese hogar habitan el padre, la madre, hijos, abuelos, tíos, primos, etc. En el año 1998 el hogar nuclear extendido representó el 36.8% del total de hogares, al igual que el nuclear con 36.9%, pero para el año 2006 los cambios han sido notorios, ya que el hogar nuclear extendido ha pasado a ser el 41.3% del total de hogares, mientras que el nuclear se ha reducido a 28.2%.

Durante 1998 los hogares con jefatura masculina presentaban mayor porcentaje de hogares nucleares (48.5%), mientras que en aquellos con jefatura femenina, el mayor porcentaje lo constituyeron los hogares monoparentales extendidos, con 61.1%. Sin embargo, para el año 2006 el hogar nuclear extendido representó el 52.4% para los hogares con jefatura masculina y; los hogares monoparentales extendidos siguen siendo la principal tipología de hogar en la jefatura femenina, con 56.6%.

En lo que respecta a los flujos migratorios, la Encuesta Panel de FIDEG refleja que las principales razones de migración de la población son: falta de trabajo y decisión familiar. De acuerdo con los datos proporcionados por las personas encuestadas en el año 2006, el mayor flujo migratorio se dio a partir del año 1998, alcanzando el punto máximo en el año 2002. Las causas de esta tendencia pueden explicarse por acontecimientos extraordinarios como el huracán “Match” (octubre de 1988) y la crisis del café, que agudizaron las desigualdades socioeconómicas y los niveles de pobreza en las zonas rurales del país. Asimismo, se demuestra que Costa Rica continúa siendo el principal país destino de las y los nicaragüenses, seguido del resto de Centroamérica y Estados Unidos.

Una década de desigualdades



El análisis del ingreso mensual de los ocupados pone en evidencia la existencia de desigualdades de género en Nicaragua. Según los resultados que se presentan en este análisis, el ingreso de los ocupados ha experimentó un crecimiento entre 1998 y 2006 . Sin embargo, en el 2006 la mitad de los ocupados tuvo un ingreso inferior a C$1,500 al mes. Por su parte la brecha de género en el ingreso se redujo 6.5 puntos porcentuales.

Al analizar el ingreso en las distintas ramas de la actividad económica, se puede concluir que las brechas de género son mayores en comercio y servicios, dos sectores que emplean a un fuerte número de trabajadores y trabajadoras.

Por sector de ocupación, los resultados indican que en el sector formal de la economía, los ocupados experimentaron un mayor crecimiento de sus ingresos, con respecto al sector informal. También los resultados indican que las mayores diferencias de género se observan en el sector informal, en el cual se ubica más del 70% de la población ocupada.

La brecha de género se redujo en los niveles educativos más altos, pero aumentó en los niveles educativos más bajos. Esta se redujo considerablemente entre los ocupados con nivel educativo universitario, sin embargo éstos representan menos del 10% del total de ocupados.

La distribución del ingreso mejoró de 1998 a 2006, tanto en hombres como en mujeres. Asimismo se nota que la distribución del ingreso entre las mujeres es ligeramente más equitativa que entre los hombres.