24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoConsuelo Mora

Toma el pincel de nuevo, el acrílico magenta hiere los ojos bajo el sol de Solentiname. Sus párpados se levantan entre arrugas: Con experimentadas manos de artesano, él traza una línea perfecta para definir el pico de un pajarito de madera de balsa con colores imposibles. Celeste en la cola, verde el lomo y la cabeza, azul ultramarino abajo…

Colores así sólo existen en las artesanías que yo pinto, piensa y de pronto, levanta la vista cansada para mirar, sobre la rama de un árbol cercano, un ave real con colores reinventados. Asombrado, intenta grabarlos en su cabeza, mientras el ave vuela lejos. Se da cuenta que no es el único caso sorprendente: para representar la vida cotidiana del trópico a través del arte, sobrarán escenarios para las generaciones por venir, siempre y cuando estos existan.

Una pieza de madera de balsa como ésa, en pocos meses estará mirando a través de una ventana de un piso en California, un escritorio de Munich o un estante en alguna casa del sur de Francia. Antes de pasar de las manos del artesano a ser un producto de exportación, ocurre todo un proceso al que Tamara Pereira, dueña de la galería Oyanca, llama “abordar el mercado al revés”.

A simple vista, observando la fachada, Oyanca no tiene ninguna característica inusual. Un momento. Hemos olvidado que la fachada de esta tienda es, en realidad, su página Web (www.oyanca.com) y la tienda física es casi una formalidad, para compradores locales y extranjeros. A diferencia de otras tiendas de artesanías, ésta funciona principalmente a través de la exportación.

Sentada en una tranquila terraza, Tamara explica, “Nosotros buscamos a los clientes, ellos se enamoran de una idea y después producimos en función de lo que necesitan. Tenemos un diseñador local y a veces extranjeros, trabajamos las ideas directamente con los artesanos.”

Las cifras oficiales revelan que las exportaciones de artesanías de Nicaragua aumentaron el año pasado, a pesar de que, como dice la Valoración de País del PNUD, “Las políticas de inversión pública no han priorizado acciones orientadas a mejorar las condiciones básicas para que el sector de micro, pequeñas y medianas empresas mejore sus condiciones económicas que redunde en acceso a servicios de apoyo a la producción y a los mercados”. Tamara tiene, por supuesto, una opinión al respecto.

“Nicaragua es un país de posibilidades. Los inversionistas que no vienen es porque tienen miedo, no porque no sea viable hacer negocios aquí. Claro que hay riesgos, pero también creo que hay muchas historias de éxito. Claro que hay obstáculos estructurales, por ejemplo, la educación, además falta disciplina, amor al trabajo, rigor”, explica.

Esta filosofía de lucha parece aplicarla al pie de la letra, según las personas que la rodean. De madre española y padre nicaragüense, vivió en Suiza parte de su vida, volvió a Nicaragua siendo adolescente, involucrándose activamente en la revolución, para después convertirse en arquitecta y ahora en empresaria.

Cuenta que el momento más satisfactorio en el área de las artesanías fue cuando logró hacer una exportación de 20 mil piezas de Ducuale con Pier One Import, aunque esto lo realizó antes de tomar las riendas de Oyanca. Hace sólo unos años, la tienda llegó a la última fase de exportación con Marshall Fields, de Target Corporation.

“Oyanca significa un nuevo camino, en Nahualt y eso es lo que quisiera hacer, un nuevo camino para los artesanos, un nuevo camino de calidad”, dice Tamara. Más de 20 talleres proveen a la tienda con productos: Al igual que el artesano de Solentiname, el camino de la Oyanca quiere apuntar hacia un futuro creativo.