24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoIvonne Acevedo

Cada día escuchamos historias de ingenieros que manejan taxis en Managua, de abogados que venden en los semáforos o administradores en puestos de ventas. La realidad es que por necesidad, cientos y cientos de personas que finalizaron sus estudios universitarios, laboran ahora en puestos que no tienen relación alguna con su campo profesional.

La educación técnica se perfila como una alternativa, no sólo para las personas que no pueden acceder a una formación universitaria, sino para suplir la escasa oferta de mano de obra calificada, que demanda la industria nacional.

El sector de industria manufacturera contribuye en un 19% del PIB nicaragüense, siendo el segundo sector más importante después del agropecuario, que constituye el 20% del PIB. La Encuesta Industrial del 2004 refleja que el valor agregado bruto promedio anual por trabajador en los grandes y medianos establecimientos alcanzó un valor de C$ 281,245,35.

Aunque la evolución ha sido paulatina, hoy día se encuentran industrias prometedoras, un ejemplo es la rama metal mecánica donde se registran tres empresas dedicadas a laminación de perfiles en frío, laminación de varillas en caliente, clavos y alambre.

El Ing. Benito Rostrán, Responsable del Departamento de Industria y Construcción del Instituto Nacional Tecnológico (INATEC), considera que la formación técnica es el motor que permite el desarrollo industrial y económico del país, por lo que todos los esfuerzos están en mejorar la fuerza de trabajo que demandan los sectores económicos.

Para el Ing. Guillermo Thomas, Gerente General de Sabina de Ingeniería S.A., una empresa de construcción de equipamiento, el punto de partida es comprender que el sector industrial es clave para la creación de puestos de trabajos, y por tanto, para el desarrollo de un país.

Desde su punto de vista, los programas de ajustes implementados en América Latina incluyen medidas que no permiten el desarrollo de industrias locales, pues promueven las importaciones y no la producción local.

Pirámide educacional invertida



De acuerdo con el Informe de INATEC, a septiembre del 2007, se experimentó un decrecimiento del 14% en la formación técnica de jóvenes en comparación con el año anterior. Según el Ing. Rostrán, para el año 2008 se tiene inscrito en los institutos del INATEC, a 2.000 jóvenes en el sector de industria y construcción, 1.405 en el sector agropecuario y forestal y; 9.600 en el sector comercio y servicio, disgregados en todas las especialidades que ofrecen.

Los datos más recientes del CNU, correspondientes al cierre del año 2006 sobre los egresados de las universidades, indican que Nicaragua posee una proporción de 7 universitarios (licenciados) por 1 técnico superior, cuando en los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, la brecha es menor, por ejemplo en el caso de Chile está relación es de 2 universitarios por 1 técnico.

Esto plantea un panorama incierto para el futuro. Nicaragua se encuentra en la imperiosa necesidad de contar con más técnicos de nivel superior y mano de obra más calificada, si desea incorporarse al mundo globalizado de las nuevas tecnologías y dejar de ser un exportador de materias primas.

De igual manera, la calidad del sistema educativo es muy deficiente, ocasionando que la mano de obra no sea competitiva y por tanto que las remuneraciones tanto de profesionales como técnicos sea baja. Si no hay inversión y desarrollo que permita crear mayor valor agregado a la producción e ir aumentando los salarios progresivamente para retener la mano de obra, ésta optará por emigrar. De acuerdo con datos de FIDEG para el 2006, el ingreso promedio para un técnico correspondía a C$ 2.828,5 mientras que para un universitario equivalía a C$ 3.649,8, siendo la brecha del 22%.

Según estimaciones de FIDEG, la diferencia porcentual entre el ingreso de los ocupados con nivel educativo técnico y los que no tienen ningún nivel educativo es de 64%, esto significa que los ingresos de un técnico son superiores en un 64% en comparación con el ingreso de una persona con ningún nivel educativo.

Para el Ing. Thomas existe desproporción entre el sistema universitario y el sistema de formación técnico, ya que al primero se le asigna el 6% del presupuesto mientras que el INATEC sólo opera con el 2% de aporte de las empresas para tecnificar a los empelados. El origen de muchos de los problemas en el desarrollo de los recursos humanos, en su opinión, está en la deficiente educación primaria y secundaria y la distorsión en el presupuesto.

Asimismo, considera que se están formando técnicos para otros países, aunque sea la industria nacional la que está pagando su formación, a través del 2% a INATEC. Al emigrar esa mano de obra calificada, señala que se subsidia a las industrias de Costa Rica o Panamá.

¿Demanda insatisfecha?



De acuerdo con el Ing. Rostrán, en los centros de educación técnica están buscando la diversificación para tratar de dar respuesta a las necesidades y requerimientos de capacitación y formación de la población y de las empresas que aportan el 2%. Es así que han establecido canales de comunicación con las cámaras de construcción e industria, para lograr abastecer en la medida de lo posible la demanda interna de mano de obra técnica.

Al respecto, Lorna Lara, Oficial de Servicios de Desarrollo Empresarial de la Cámara de Industria (CADIN), afirma que están enfocados en brindar capacitaciones en sistemas de gestión de calidad, sistemas ambientales bajo la norma ISO 14000 y; administración de mantenimiento industrial. La mayoría de las empresas socias de CADIN demandan principalmente capacitaciones en calidad, producción y formación de liderazgo. Todas estas capacitaciones tienen el objetivo de fortalecer la gestión y capacidades empresariales y son accesibles para las Mipymes y grandes industrias.

Sin embargo, el Ing. Thomas afirma que su empresa enfrenta dificultades para encontrar técnicos y profesionales. La oferta de mano de obra técnica no satisface su demanda, ya que no existe la capacitación en armaduría, que es una profesión de metal mecánica, la cual no se imparte en ningún centro de educación técnica. “Hay mucho personal técnico que lo cubrimos a nivel de ingenieros ya que no hay técnicos en esa área”, asegura.

Perspectivas



Según el Ing. Rostrán, el perfil del estudiante de INATEC actualmente se modificó, al pasar de un enfoque de objetivos a un enfoque de normas de competencia laborales, que están siendo homologadas a nivel Centroamericano.

Por otro lado, el Ing. Thomas retoma algunas recomendaciones que podrían contribuir a la mejora en la calidad de la educación técnica; entre éstas destaca la adopción por parte de INATEC de un sistema de gestión de calidad ISO 9000, que le permita aplicar un enfoque de cliente y enfoque de procesos en sus actividades. Sumado a la aplicación en su totalidad del enfoque de competencia para incrementar el rigor en las evaluaciones, para que los graduandos tengan las competencias certificadas por tercera parte.

Finalmente, reitera que es necesario que INATEC tenga un cuerpo de visitadores empresariales para que al menos 10 empresas tengan una contraparte en INACTEC, y que esté al tanto de las necesidades cualitativas y cuantitativas de las diversas industrias.

Al cierre de esta edición, inició un debate por la clausura del bachillerato técnico, ya que existen discrepancias entre las autoridades de INATEC y el MINED sobre las funciones que le corresponde a cada institución. Sin embargo, es de vital importancia el perfeccionamiento de la Enseñanza Técnica y Profesional, para facilitar la transición de país exportador de commodities a industrial con alto valor agregado que logre incentivar la investigación, búsqueda de soluciones a los problemas y; consolidación del desarrollo económico.