24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


Juan R. Roque / Adelmo Sandino

Semanas atrás, durante una reunión valorativa del Programa Regional para América Central de la Oficina de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), entre los presentes surgió una pregunta incitante para la reflexión: En la actualidad, ¿se ha elaborado una estrategia de país en Nicaragua para saber con quién negociar un futuro acuerdo de libre comercio?.

Entre los invitados a la reunión valorativa, se encontraban los funcionarios de la Dirección de Comercio Exterior del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC), para brindar a los participantes regionales la perspectiva de la política comercial externa de Nicaragua, tomando como punto de referencia la puesta en marcha del DR – CAFTA y los resultados de su implementación a partir del primero de abril del presente año.

Para efectos de este artículo, en El Observador Económico consideramos pertinente la pregunta inicial para iniciar una discusión sobre los retos que se avecinan con una eventual negociación entre Centroamérica y la Unión Europea. En esta discusión, empezamos comentando sobre las condiciones previas de país y en el desarrollo del texto incorporamos la opinión y percepción de los principales gremios nicaragüenses sobre las negociaciones y sobre el tratado como tal.

La iniciativa comercial con la Unión Europea



En la actualidad, las relaciones entre la Unión Europea (UE) y los países centroamericanos, incluyendo a Panamá, se fundamentan en tres ejes: diálogo político, cooperación y comercio.

La cooperación se define a través de la Estrategia Regional para América Central 2002-2006 de la Comisión Europea y a través del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado en el 2003. Mientras, el marco jurídico de las relaciones comerciales en la actualidad es a través del Sistema General de Preferencias (SGP), mecanismo comercial políticamente inestable dado que la Unión Europea es quien otorga de carácter unilateral las preferencias arancelarias a las importaciones provenientes de países en desarrollo.
Lo nuevo de un Acuerdo de Asociación (en adelante AdA) entre Centroamérica-Unión Europea, es que éste incluirá un tratado de libre comercio que se prevé culminará en una zona de libre comercio para el año 2010, ampliando y consolidando aún más las preferencias comerciales existentes y dejando atrás el Sistema General de Preferencias (SGP) anteriormente mencionado.

Expectativas de los gremios nacionales



Las expectativas que se desprenden de los gremios consultados (UNAG, FENACOOP, UNICAFE, FEMUPROCAN, CONAGAN, UNAPA, CENACOOP. RL y CECOCAFEN) en cuanto a la participación de Nicaragua y los países de Centroamérica ante un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, son heterogéneas pero no irreconciliables.
Una de las más significativas, sino la principal, es que los gremios reconocen y comparten la opinión de que una mayor participación conjunta, no sólo a nivel nacional sino también regional (gremios y gobiernos), es la piedra angular para incidir en las negociaciones y con ello lograr mejores resultados, tras las lecciones aprendidas en la negociación del DR-CAFTA.

La Unión Europea solicita que el proceso de negociación se establezca con “una sola voz de región”, y de acuerdo a eso, sigue condicionando el posible tratado de libre comercio a la creación de una Unión Aduanera en Centroamérica, cuyo proceso de formación se está llevando a cabo y como meta se prevé que esté finalizado para diciembre del 2006.

Los gremios concuerdan que la Unión Europea implementará su estrategia de negociación sobre la base del DR-CAFTA y que por tanto, no demandará menos de lo que se acordó en ese TLC con Estados Unidos. Es decir, plantean que la Unión Europea en el AdA exigirá mayores concesiones comerciales que en el DR-CAFTA y que ello debe de ser examinado con mucho cuidado.

El AdA, llamado también por los representantes de los gremios como “CAFTA plus”, ha creado expectativas encontradas. Por un lado, un grupo de los representantes están a favor por la firma de un tratado con la Unión Europea, porque consideran que éste traerá mecanismos de cooperación que los llevará a alcanzar mejores niveles de competitividad.

Por otro lado, un grupo de gremios difiere de los beneficios de la negociación al expresar que este tratado puede significar una sustitución del tema de cooperación por el tema de comercio, que al final se impondrá porque se firmará usando el mismo modelo del DR-CAFTA. Además, agregan que los posibles beneficios se desvanecen al mantener la Unión Europea políticas proteccionistas a sus productores contemplados en su política agrícola común.
Una posición dentro de los gremios amplía el argumento que no se gana mucho en un TLC con la Unión Europea, ya que si no existe en el mediano plazo una política integral de gobierno que apoye al sector productivo, así como el apoyo de la empresa privada para aunar esfuerzos como país, por tanto en términos comerciales seguiremos ofertando los mismos productos de siempre. En Nicaragua particularmente, los productos más importantes para los europeos son escasos, no pasan de seis, siendo el producto líder el café en todos los países.

En este nuevo tratado comercial, hay un mayor sentimiento compartido de parte de los gremios, que para ganar en el intercambio hay que diversificar la producción, o más bien la oferta exportable del país, al mismo tiempo que se prioriza la búsqueda de mayor calidad de los mismos, por lo que UNAG propone: “Hay que definir muy bien cuáles son los campos (y productos) que podemos ofrecerle a la UE, basados en qué ha sido una fortaleza de nuestro comercio. Antes el principal mercado externo del banano, del café y del maní era Europa”.

FENACOOP considera más conveniente para los sectores del país: “…esperar los resultados de las negociaciones multilaterales del comercio de la Ronda Doha”, porque de esa manera se fortalece el comercio y no se arriesgan los temas de cooperación y apoyo político de parte de la Unión Europea hacia Centroamérica.

Otra posición dentro de los consultados también aboga por los resultados de Doha, pero además pone de manifiesto una de las mayores asimetrías entre las región centroamericana y el bloque europeo, haciendo énfasis en recordar que los sectores productivos, sobre todo en el caso de Nicaragua, se verían en marcadas desventajas por los problemas estructurales que enfrentan los gremios como la falta de crédito, asesoría y transferencia tecnológica. Por tanto, demandan un trato preferencial y de cooperación directa con los productores más vulnerables, es decir los pequeños y micro productores.

El peso actual del comercio con el viejo continente



Entre los representantes gremiales, la mayoría de ellos del sector agropecuario exportador nacional, existe un amplio consenso de que los tratados de libre comercio son beneficiosos, sólo si se negocian bien. Lamentablemente muchos de ellos se llevan a cabo en condiciones asimétricas entre los países negociantes, y los gobiernos de las naciones más pobres muchas veces no poseen políticas adecuadas que vayan de la mano con las necesidades de los actores comerciales exportadores para lograr un mejor aprovechamiento de las oportunidades potenciales que presentan .

Al respecto, cabe puntualizar que Nicaragua ha firmado a la fecha cuatro TLC bilaterales, siendo el de mayor impacto el DR-CAFTA, con los Estados Unidos, y sobre éste los gremios expresaron sus inquietudes (Ver edición 171 del Observador Económico). El último que se suscribió fue con la República de Taiwán, pero está pendiente de ser ratificado por la actual Asamblea Nacional, antes que venza su período legislativo en diciembre del presente año.

De acuerdo a las cifras oficiales, los flujos de comercio de Nicaragua con los países de la Unión Europea alcanzaron en el 2005 US$ 116.9 millones en exportaciones y US$ 162.6 millones en importaciones, para un déficit comercial de US$ 45.7 millones.

La Unión Europea representó durante el mismo año el 13.6% del total de la oferta exportable del país, representando el cuarto mercado regional tanto de destino como proveedor del país, con una participación del 6.3% del total de las importaciones, por debajo de los países de América del Norte, Centroamérica y América Latina, incluyendo a países caribeños; pero por encima de países Asiáticos.

Los principales productos de exportación nicaragüense hacia el mercado europeo provienen del sector agrícola y los principales productos de importación europeos del sector industrial. Estos datos son bastantes homólogos con los restantes países de Centroamérica, con la excepción de Costa Rica, que representa el principal socio regional de la Unión Europea por niveles de exportación e importación.

En contrapartida, para la Unión Europea, Centroamérica representa un mercado muy pequeño. Los niveles de baja participación del comercio se reflejan en las estadísticas oficiales. Las Importaciones de la Unión Europea provenientes de Centroamérica, representan un 0.4 % del total. Del total de productos primarios que importa la Unión de Centroamérica, generalmente agrícolas, representan solamente el 0.6 %.


El interés de los gobiernos centroamericanos de impulsar de manera conjunta un TLC con la Unión Europea nace de la necesidad de institucionalizar las relaciones comerciales con el propósito de establecer reglas fijas de comercio, y con ello darle estabilidad a las relaciones comerciales que ahora dependen del Sistema General de Preferencias Reformado (SGP Plus) que tiene una vida muy corta.

No obstante, el mercado Europeo presenta barreras que entran en claro conflicto con las pretensiones de los gremios, en cuanto a la diversificación de la producción agrícola. Además, el mercado europeo ha mostrado ser más exigente que otros mercados, por eso UNICAFE considera que este tratado “…será un poco más difícil, sobre todo por las nuevas formas de proteccionismo no arancelario, como las medidas sanitarias y fitosanitarias, por ejemplo”. Y esto ya se está reflejando en el actual marco comercial, porque el SGP plus solamente abarca las preferencias arancelarias y deja como ineludible cumplimiento los requisitos sanitarios y fitosanitarios.

En cuanto a la diversificación, el SGP Plus contempla la no diversificación de los productos agropecuarios que Centroamérica ya exporta a la Unión Europea, ya que pueden representar ventajas comparativas de precios. Ante lo cual, las expectativas de un TLC más difícil, es decir más estricto en términos rigurosos de calidad, se encuentra lo suficientemente fundamentada. El tema de la diversificación es sin duda uno de los temas claves en las negociaciones del AdA Centroamérica-Unión Europea.

Para alcanzar este objetivo, los gremios en general proponen el fortalecimiento de dos áreas claves: una de ellas es el conocimiento del mercado y para ello se necesita mayor información. Uno de los problemas que presentó el DR-CAFTA es que no ha contado con la información de cómo exportar. Y en segundo lugar, los gremios están concientes de que por si solos no podrán llegar a ser competitivos por el sinnúmero de problemas que tienen cada uno en su sectores productivos correspondientes. En ese sentido, todos respaldan la creación de un plan de acción para aprovechar las oportunidades favorables que puede traer este futuro acuerdo de libre comercio con países del viejo continente.