24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoNatalia Michell

Ante los imponentes volcanes de la isla de Ometepe, en la costa sur-oeste del lago de Nicaragua, se está firmando la primera declaración de independencia petrolera del país. Enormes torres de más de 80 metros de altura se ven en el horizonte; son los pilares de los generadores de 4 aspas que al ritmo de 20 revoluciones por minuto, transformarán la energía cinética del viento en energía mecánica.

Desde hace dos años, Nicaragua ha tomado los pasos decisivos para formar parte de la industria de generación eólica, que con un valor de US$ 36 mil millones a nivel mundial. El Consorcio Eólico Amayo es el primer gran proyecto de energía renovable a base de viento en el país, que pretende suministrar 40 mw al Sistema Interconectado Nacional (SIN), el 8% de la capacidad instalada.

El parque eólico se encuentra ubicado en la costa del lago de Nicaragua en la Finca Amayo, en el istmo de Rivas, a 130 kms. al sur de Managua, una de las zonas del país con mayor flujo constante de viento. El proyecto Amayo tiene programada una vida útil de 30 años y está conformado por accionistas privados nacionales y extranjeros, entre ellos la Empresa Centrans Energy Services de Guatemala y Arctas Capital Group LP de Texas, ambas con amplia experiencia en proyectos de energías renovables.

Según Sean Porter, Gerente del Consorcio, éste cuenta con un capital total de US$ 95.3 millones desglosados en US$ 71.3 millones provenientes de un préstamo concedido por el BCIE, principal prestamista de proyectos energéticos en la región, y US$ 24 millones que aportaron los accionistas.

Porter explica que las investigaciones sobre la velocidad del viento en la Finca Amayo, fueron realizadas desde 1999 por Miguel Barrios y Luis Fonseca. Sin embargo, aunque se contaba con un potencial de viento adecuado para hacer operar un proyecto energético, no fue sino con el aumento de los precios del petróleo que se logró negociar un precio de venta de US$ 86 por Mw/h con la distribuidora, permitiendo al proyecto alcanzar la viabilidad requerida para ganar la licitación con Unión Fenosa en 2006.

De este modo, en septiembre del año pasado el Estado le otorgó la licencia de generación y en febrero de este año, el BCIE realizó los desembolsos, con los que iniciaron la construcción y esperan entrar al sistema en noviembre o diciembre de este año. Porter indica que se está negociando una ampliación de la concesión para otros 40 mw y entrar con 80 mw en noviembre del 2009.

Beneficio social, económico y ambiental



Porter explica que los beneficios económicos sociales del proyecto para el país, provienen de dos vías: la disminución en la importación de petróleo y la reducción de la tarifa energética.

Gracias a Amayo se estima que Nicaragua dejaría de importar 116 mil barriles de petróleo por año, los que a un precio de 130 US$/bl significaría un ahorro de US$ 15 millones.

Más importante aun, la energía alternativa generada en el parque eólico vendría a mitigar el costo de la tarifa energética, ya que el precio al que se vende la energía eólica a la distribuidora es 100% menor a la que venden las plantas térmicas. Durante los últimos 15 años, el costo de generación de energía eólica ha disminuido en un 50%.

Sin embargo, gracias a un exceso de demanda y déficit en la producción de turbinas, los costos de producción para Amayo también podrían aumentar, reduciendo así sus potenciales beneficios.

Asimismo, se estima produciendo energía a partir del viento no se generarán 200 millones de libras de dióxido de carbono, 1000 libras de monóxido de carbono, entre otros contaminantes, que arrojaría a la atmósfera una planta térmica tradicional de la misma capacidad.