24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoIvonne Acevedo


Paola y Virginia son dos jóvenes nicaragüenses que comparten un denominador común: ambas viven en el exterior. A pesar de que las causas y el contexto de sus decisiones son distintas, forman parte de un gran porcentaje de nicaragüenses calificados que trabajan en el extranjero.

Por un lado está Paola, quien dos años atrás decidió realizar sus estudios de postgrado en Chile, motivada principalmente por obtener una mejor educación y por la experiencia de vivir en el extranjero. Inicialmente sus planes eran finalizar sus estudios e inmediatamente regresar a Nicaragua a ejercer su profesión, pero con el transcurso del tiempo y una vez finalizada su especialización, reconsideró la opción de regresar al país.

Este cambio de parecer, afirma, se debe a su percepción de la situación laboral en Nicaragua por lo que aceptó una atractiva oferta de trabajo en Chile de una ONG, principalmente por el prestigio de la organización, los espacios de crecimiento, la considerable remuneración y constante capacitación. Sin embargo, ella tiene la certeza que al cabo de algunos años, cuando su formación profesional esté más consolidada, sin duda alguna regresará al país.

Por otro lado, Virginia representa la otra cara de la moneda ya que al igual que ella un gran número de personas calificadas emigran para obtener mejores remuneraciones y mejores condiciones de vida, pero laboran en ocupaciones donde no aplican sus conocimientos.

Virginia es ecóloga de formación, afirma que en Nicaragua trabajó en su área desde que estaba en la universidad, y poco a poco fue progresando en conocimiento, puesto y salario; con el paso de los años percibió que sus compañeros y ella evolucionaban, pero observaba que las comunidades con las que trabajaba seguían igual, por lo que un día motivada por experimentar nuevas vivencias, decidió ir a una agencia de viajes a comprar un boleto con destino a España.

Actualmente, Virginia trabaja en una residencia para personas mayores (asilo) 4 veces por semana hasta 19 horas, comenta que tiene un buen salario, ha mejorado su calidad de vida y está satisfecha con su estilo de vida y con las nuevas experiencias que ha tenido. En el futuro tiene aspiraciones de volver, aunque sea de vacaciones, pero cada vez que lee los diarios nicaragüenses se decepciona de la realidad y pasa a segunda plano esa necesidad de regresar.

Las diversas causas de la fuga



El concepto de fuga de cerebros (brain drain) es un término que se ha utilizado desde los años setenta y consiste en la salida de trabajadores calificados desde su país de origen hacia otros países, usualmente para conseguir mejores condiciones laborales.

Estudios de la CEPAL indican que para los países en vías de desarrollo, como Nicaragua, la estructura del mercado laboral no ofrece las condiciones más óptimas para emplear al número de profesionales especializados que ofertan sus servicios en el mercado. Sin embargo, la fuga de cerebros no es un fenómeno que únicamente se presenta en los países en vías de desarrollo, sino que afecta a todos por igual pero en diferente intensidad y con las peculiaridades propias de cada país.

La fuerza de trabajo con educación terciaria en Nicaragua continúa siendo inferior al 10%, por lo que hay una baja disponibilidad de recursos humanos calificados y poca absorción de la misma originando una subutilización del capital humano, es decir, que gran parte de los egresados de carreras técnicas o profesionales no laboran en su campo de especialización sino que por necesidad tienen que ejercer ocupaciones fuera de su ámbito laboral. De igual manera, la calidad del sistema educativo y los bajos índices de productividad inciden en que las remuneraciones sean baja, tanto de profesionales como técnicos.

Ante este escenario gran proporción de los profesionales tienen la necesidad o el deseo de realizar estudios de postgrado en el exterior, ya que hay más posibilidades de satisfacer en mayor grado las exigencias del mercado laboral con un nivel avanzado obtenido en un país distinto al país de origen.

Cabe destacar que los centros de estudios ofrecen algunas facilidades para que los estudiantes extranjeros puedan quedarse laborando después de finalizar los estudios de postgrado. Según la CEPAL, los Estados Unidos es el principal país de destino de los jóvenes que estudian postgrados, de la región latinoamericana casi tres cuartas partes de los estudiantes extranjeros de doctorados permanece en dicho país; mientras que en España, la legislación autoriza la compatibilidad entre el estudio y el otorgamiento de permisos de trabajo adaptados al ciclo lectivo, facilitando la permanencia de los estudiantes extranjeros.

La magnitud de la pérdida



A través de los años ha sido difícil poder determinar cuál es la verdadera magnitud de la fuga de cerebros, la falta de estadísticas y las características propias de este comportamiento dificultan estimaciones detalladas. No obstante, estudios elaborados por especialistas del FMI indican que principalmente los países pequeños de África, el Caribe y América Central, han perdido a través de la migración más del 30% de su población con educación superior.

El debate que acapara a los expertos gira en torno a las causas y consecuencias de la fuga; para unos este fenómeno es una limitante al desarrollo, otros simplemente lo consideran una respuesta ante el contexto mundial puesto que la globalización facilita la movilidad de los individuos; y existen otras posturas que consideran que la fuga de cerebros se acelera por el impulso tecnológico, el desarrollo y la modernización.

En el caso de Nicaragua, la realidad refiere que la falta de oportunidades y los bajos salarios a las personas que han hecho grandes sacrificios personales y financieros para completar sus estudios, genera una fuga de cerebros que tiene un efecto negativo sobre el país, porque sufre un proceso de descapitalización humana que incide negativamente en el desarrollo y crecimiento de su economía.

Recuadro
Modalidades en la fuga de cerebros



Circulación de cerebros: está relacionada con que muchos migrantes de alto nivel de capacitación son transitorios y retornan a su país después de una estadía breve, o van a otro lugar dentro del circuito internacional.

Ganancias de cerebros: Esto parte de la premisa de que aquellos que retornan a sus países poseen habilidades y capacidades empresariales importadas y que no sólo generan empleos, sino también colaboran en capacitar a futuras generaciones para así asegurar la continuidad en oferta de mano de obra competente para sus empresas.

Intercambio de cerebros: establece que una nueva dimensión importante de la revolución de las tecnologías de información y comunicaciones es la posibilidad de ofrecer contacto profesional y desarrollo profesional sin requerir el desplazamiento de las personas.

Fuente: Cepal. Globalizados pero restringidos, una visión latinoamericana del mercado global de recursos humanos calificados, 2005